Darío Barassi: “Creo en la educación como pilar de la vida” – GENTE Online
 

Darío Barassi: “Creo en la educación como pilar de la vida”

En tiempos de inicios de clases, el gran conductor de 100 argentinos dicen y nueva figura de Disney, para la sitcom C.h.u.e.c.o., protagoniza el nuevo principio de GENTE, relacionado con el aprendizaje. “Toda formación nos ayuda a lo largo de la vida, más allá de la profesión que desarrollemos”, subraya quien se recibiera de abogado con diploma de honor.
Principios
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“Cuando terminé la facultad, no sólo me tiraron huevos, ¡hu-bo-to-do! De hecho, me acuerdo de algunas cosas que me pegaban, caían, las levantaba y probaba y no estaban tan mal. Había andado tan a full, para rendir, que ahí liberé la tensión contenida. Mamá apareció con una remera que decía: ‘Abogado gordo pero sexy’. Estaban mis amigos de San Juan, los de Buenos Aires, los de Bariloche. Fue una fiesta divina… ¿El promedio con el que me recibí de abogado? 9,39, más diploma de honor”, sorprende (o no tanto) Dario Barassi (38).

Y sí, la formación, el conocimiento, son dos de las características que distinguen al conductor, actor y comediante y, por estos días de inicios de clases, cara visible del nuevo principio social de GENTE, relacionado a la educación, al que dimos en llamar Mente irreverente, un juego de palabras que por cierto divierte a este artista –y profesional-todo terreno.

“En mi escuela primaria, la Bernardino Rivadavia, fui abanderado. Tengo buena memoria, soy responsable, ordenado. Y formé parte de un secundario, el Colegio Central Universitario, bien estricto, con ciertas mecánicas del aprendizaje que me facilitaba estudiar. Ahí quedé quinto o sexto del promedio general. Cuando cursaba el último año, empecé Arte Escénico en el Instituto Goethe de San Juan y a experimentar la vocación artística. Estudiar nunca me costó”, admite.

En paralelo, cuenta que “en casa el mandato era estudiar una carrera universitaria. Soy una familia donde la educación siempre resultó muy importante. Sí o sí había que colgar un título universitario. Lo sabía perfecto. Somos tres hermanos, cada uno distinto. Y yo vine con esta propuesta: estudiar Derecho, porque mi viejo era abogado y porque mi facilidad de lenguaje y memoria me hacía pensar que no sería difícil para mí. Aunque, admito, la carrera un poco me intrigaba”.

“Claro que hubo un momento especial y determinante”, desanda. “A los 17 quise cancelar mi viaje a la Capital Federal y quedarme en mi provincia, porque mi vieja acababa de enviudar por segunda vez. Me había despedido de mis amigos, llegué a casa, fui a ver si estaba despierta y de repente me salió: ‘Che, má, no me voy. Acá también me puedo poner a estudiar…’. Pero se paró, me llevó a mi cuarto, me acercó las valijas y, sin lugar a debate, lanzó: ’¡Te vas o te vas a estudiar tus dos carreras!’.

–La importancia del apoyo familiar en la educación, ¿verdad?

–Exacto. Algo que le estará agradecido eternamente a mi mamá.

Entretanto, el marido de Lucía Gómez Centurión (psicóloga y directora de la empresa de acompañamiento escolar Aprentia) y padre de Emilia (dos años y medio) recuerda que varios años después, “un día de 2009, salí de mi trabajo en Tribunales y acompañé a un amigo que iba al casting de AM, antes del mediodía, en las mañanas de Telefe. Gustó lo mío… y me ofreció el puesto a mí y no a mi amigo. Por esos tiempos lo artístico yo lo venía desarrollando de una manera paralela. No era una profesión o la otra, porque para mí el conocimiento amplifica la mirada en general. Yo jamás me sentí en la obligación de elegir. Bueno, hasta que en ambos laburos me empezó a ir un poco mejor”, reconoce.

Su derrotero continuó un par de años “como notero, al tiempo que formaba parte del teatro under y trabajaba de abogado. Hacía las tres cosas. Sin embargo, cuando en el estudio me quisieron ascender, aparecieron mejores oportunidades en la tele, ofertas más interesantes en teatro e incluso la posibilidad de viajar a Nueva York para estudiar canto. Permanecí cuatro meses. Fue un momento muy interesante –memora- en el que resolví casarme con mi mujer y decidirme por una de las carreras”.

“Quizá ahora podría pensar por qué no estudié una carrera más afín a la creatividad, pero no me arrepiento para nada de este título universitario. Con un título universitario te podés plantar mejor y, quieras o no, contás con otro bagaje cultural, otro léxico. Si firmo un contrato para una serie, estoy parado distinto que una persona sin una carrera. La preparación te ayuda a tomar, en general, mejores decisiones”, afirma con razón.

“La vocación es lo innegable, determinante, como una situación, lo que me pasa antes de salir a escena en una obra de teatro y lo que siento y pienso a tres segundos de ponerme a grabar 100 argentinos dicen o cuando, ahora, me empiezan a producir en C.h.u.e.c.o., la serie que vengo rodando para Disney+. Aunque la vocación no siempre es suficiente…”, se cuestiona.

–¿Por qué?

–A la vocación hay que escucharla, hay que prepararla, hay que atenderla, hay que renovarla y hay que reinvestigarla, para ver en qué situación está, porque la vida también es un escenario que vamos transitando, y porque, por ejemplo, en medio de una carrera que crece como la mía, de repente me aparece una hija. Y entonces siento que mi vocación de padre por momentos le puede ganar a la artística. No es el caso de la educación, que es un pilar de la vida.

–Es decir que cree en la educación.

–Seguro. Y creo también que sólo con formación no alcanza y sólo con la vocación tampoco, y que el talento puede facilitar las cosas, pero necesita de cierta formación. Es un círculo en el que todo se complementa, y está bueno que pase. Para mí educación es = herramientas. Para mí el conocimiento no ocupa espacio, sino que hace más espacio. La cultura que adquirís, aunque la vayas a usar para otra profesión, resulta básica, te alimenta. Yo soy de esa escuela, de siempre estudiar, siempre cursar, siempre aprender.

Fotos: Fabián Uset
Producción: Sofía Pérez y Santía
Arte y diseño: Gustavo Ramírez
Estilismo: Gigi Romano.
Maquillaje y peinado: Clarisa Rey
Asistente de fotografía: Francisco Olivera
Filmación de videos: Diego García
Edición de videos para www.gente.com y las redes sociales: Cristian Calvani
Seguimiento periodístico en las distintas plataformas: Elizabeth Correa
Agradecemos a Big & Tall (camisa y traje), Matahari Essential (pañuelo) y New Balance (zapatillas), y a María Eugenia Braghini y Ximena Vassallo

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