Luciana Salazar nos habla del “pánico” que vivió por una afección física: “No quería que nadie se me acercara” – GENTE Online
 

Luciana Salazar nos habla del “pánico” que vivió por una afección física: “No quería que nadie se me acercara”

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En charla con GENTE, Luli dio detalles de un cuadro de salud que la preocupó hasta las lágrimas. Lo que comenzó con un simple dolor de muela derivó en una erupción sangrante que tuvo en vilo a toda su familia.

En esta “¡cuarentena interminable!” –como la defina– Luciana Salazar (39) está abocada a la educación de su hija Matilda (2), obsesionada de las normas de cuidado sanitarios en tiempos de COVID-19. Pero un hecho fortuito dio pie a uno de los “peores sustos” que le tocó vivir en los últimos días, que inició con un simple dolor y derivó en una gran preocupación que hasta la hizo llorar.

Luciana habló con GENTE sobre un episodio que la tuvo en vilo durante más de quince días. “¡Estuve tan mal!”, dijo. “Todo comenzó con un dolor de muela de juicio, inaguantable. Rarísimo en mí, porque nunca en la vida me dolieron. Todavía los odontólogos no estaban habilitados para atender, entonces decidí llamar al mío para pedirle ayuda. Me aconsejó tomar un famoso antibiótico 'Dúo'. Cinco días después, el dolor calmó por completo, pero siguió una afección mucho peor”, relató a GENTE.

“Pero resulta que ese remedio, que tiene penicilina y algunos ácidos, suele disparar alergia”, contó. “Entonces, lo peor. Me broté. Me salió un sarpullido desde la punta de los pies hasta el cuello. ¡Integra! Por suerte no me afectó la cara… Fue terrible, entré en pánico. Mi mamá también se asustó mucho. Entonces llegué a googlear si el coronavirus o el dengue empezaban así, con este síntoma. Pero al no haber tenido fiebre, ni ninguna otra sensación rara, supuse que era alergia”, detalló. “No podía más…¡Me rascaba a cuatro manos! Tanto que comenzaba a sangrarme. Me puse de mal humor, no quería que nadie se acercase. Me duró hasta hace pocos días. Estuve mal, mal. Me inyectaron Decadron, dos veces, y no se me iba…”.

Entonces, llamó a su médico amigo dueño de una clínica privada. “Me dio un Celestone Doce y con eso se me fue curando, muy de a poco. Muy lento, hay que tener mucha paciencia. Juro que no le deseo a nadie una alergia por medicamentos”, concluyó Luciana.

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