Por el efecto pandemia, París cambió el glamour de la Alta Costura por el confort de los piyamas – GENTE Online
 

Por el efecto pandemia, París cambió el glamour de la Alta Costura por el confort de los piyamas

El miedo al coronavirus y las restricciones para moverse atentaron contra las liquidaciones en la Ciudad Luz y parecen estar marcando un nuevo rumbo para la moda. 

Aunque el fenómeno no se replica en Argentina, los fashionistas saben que la temporada de liquidaciones en muchos países del mundo es realmente para aprovechar y llenar el guardarropa de piezas de calidad. Con precios rebajados, las tiendas de moda suelen convertirse en un hormiguero de gente.

Pero la industria también fue víctima del coronavirus. Incluso en París, la capital de la moda, el negocio fashion sufrió el impacto de la pandemia. Los amantes del estilo suelen reservar los días de las liquidaciones de enero para recorrer sus maisons predilectas y aprovechar cada oferta. Las tiendas se llenan de gente ansiosa por conseguir ese diseño que vio en la pasarela o en la foto de una celebrity y que espera colgar en su guardarropa.

Pero cuando por fin legó la temporada de "sales" (que debería haber comenzado a mediados de diciembre pero se pospuso hasta el 20 de enero y se extiende por cuatro semanas) todo estaba quieto en París. La certeza de que hay nuevas cepas del virus circulando en el territorio, sumada al toque de queda y la posibilidad de que se decrete un nuevo confinamiento estricto, atentaron contra la mayor oportunidad del año para comercios y clientes.

Los empleados, acostumbrados a lidiar con la histeria de los clientes en los primeros días de las rebajas permanecían tranquilos, ansiosos de que entrara gente a las tiendas, preparadas con protocolos sanitarios: desde dispositivos con alcohol en gel hasta marcas para cuidar la distancia social y carteles indicando la obligatoriedad del uso de máscaras. Igual que en Argentina, está prohibido el uso de los probadores, algo que llevó a gran parte de la sociedad a preferir las compras online: menos exposición ante un potencial contagio de coronavirus y la misma posibilidad de acertar o no en el talle y el color (más aun cuando se trata de países en los que rige una ley por la que los talles son estandarizados).

Al terror impuesto por el virus, que parece volverse cada vez más incontrolable, se suma que el año pasado fue crítico para la economía y el futuro es aun incierto, por lo que la recuperación también parece ser algo difícil de pronosticar. Ese factor también impactó en que la sociedad no saliera corriendo a aprovechar rebajas de hasta un 70% en prendas y accesorios de distintos rangos de precio.

En las tiendas más grandes dos sectores captaban el interés de los clientes: las prendas de verano, como una invitación a soñar con horizontes abiertos, sol y relax; y la ropa de entre casa. Pijamas, remeras y pantalones informales se convirtieron en un must durante 2020, un año en el que la mayoría del mundo debió enfrentar extensos períodos de confinamiento.

Sin reuniones sociales o fiestas, parece tener poco sentido ir corriendo atrás del último diseño de lujo o de aquel abrigo original. En cambio, las jornadas eternas de teletrabajo, estudio y convivencia en aislamiento requieren tener una buena selección de prendas cómodas y coloridas. Y a eso se suma que no hay turistas circulando por las calles de París y mirando con atención cada vidriera de la capital de la moda.

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