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El adiós a Fontova de su gran amigo: “A los músicos se nos fue el hermano mayor”

El adiós a Fontova de su gran amigo: “A los músicos se nos fue el hermano mayor”

Leo Ibáñez

Lo dice Diego Boris, el presidente del Instituto Nacional de la Música, que hoy temprano anunció la muerte del artista de 73 años. “La relación que mantenía con Gaby era digna de admiración”, dice sobre el gran vínculo del Negro con su mujer y manager.

Boris junto al Negro, Celsa Mel Gowland, Raúl Porchetto y Bruno Arias. Fue en 2014, cuando Diego asumió el INAMU.

“Es una pérdida terrible. El Negrito estuvo durante mucho tiempo peleando como un guerrero contra una enfermedad”, se lamenta Diego Boris Macciocco (58), presidente del Instituto Nacional de la Música (INAMU), aunque, en este triste instante, “lo digo como un amigo que despide a otro… Pocas veces he visto a un compañero así –arranca, para no poder detenerse–. A los que participamos en la Unión de Músicos Independientes y otras organizaciones originarias que terminaron en la conquista de la Ley Nacional de la Música y en la creación del Instituto Nacional de la Música, se nos fue un compañero irreemplazable”.

“Desde sus inicios dentro de la familia de la música junto al elenco de la versión argentina de la comedia musical Hair, cuando grabó con su voz, a lo que generaría después a partir del humor y demás –continúa–, en cada paso de Horacio siempre hubo un compromiso grande asentado en causas justas relacionadas a los movimientos sociales y de derechos humanos. Donde aparecía una necesidad y una causa justa, ahí estaba el Negro. Se nos fue el hermano mayor, ése es el sentimiento: un compañero irremplazable”, reitera Boris.

Dos décadas juntos, Horacio y Gabriela Martínez Campos, su manager y pareja incondicional.

–¿Qué recuerda del inicio de su relación personal con él?

–Mirá, hemos compartido recitales, vivencias, asados, situaciones que lo ponen a uno en un lugar privilegiado. Porque el Negrito no sólo logró construir una trayectoria artística, sino una trayectoria de vida, cargada de notables instantes compartidos con Gaby, su inseparable y extraordinaria compañera: las miradas entre ellos se acercaban a lo que podría representar la felicidad en una pareja. La relación que mantenían era digna de admiración.

–¿Aún en tiempos de adversidad?

–No sabés la actitud de Gabriela Martínez Campos… Pocas veces he visto el nivel de cariño, cuidado, entrega y amor que ellos se tuvieron hasta el final. Demuestra que dentro incluso de una desgracia, un vinculo en la diversidad también se puede fortalecer.

El Negro sosteniendo el Manual de Derechos Intelectuales del Instituto Nacional de la Música

–¿Cómo fueron sus últimos días, cuáles fueron sus últimas charlas?

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–Prefiero preservarlos, por él y por su mujer. Primero, porque ellos eligieron hacerlo así y segundo, porque cualquier comentario fue hecho en ese contexto. Sí, puedo comentarte que el Negro trabajó hasta el último momento en canciones que venía elaborando para un próximo disco (podría hacer dos con el material que preparó). Hasta último momento estuvo escribiendo, componiendo, dibujando. Lo vamos a extrañar muchísimo pero…

–¿Pero?

–También nos queda la enorme felicidad y alegría de haber conocido a una persona extraordinaria, a un hombre de gran humor, a un espíritu libre, a un artista completo, a un tipo solidario. Si bien cualquiera de esas características por sí solas conseguirían que una persona se ganase la eternidad, el Negrito las tenía todas juntas. Lo vamos a extrañar muchísimo. Se nos fue un compañero irremplazable – cierra Diego Boris, repitiendo la frase por tercera vez.

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