Natalie Pérez: “Fantaseo con la poligamia pero me gusta el compromiso” – GENTE Online
 

Natalie Pérez: “Fantaseo con la poligamia pero me gusta el compromiso”

En el Íntimo de la Semana de GENTE y en un sincero mano a mano, la actriz hoy dedicada a la música cien por cien habla sobre la canción como refugio, la fantasía de una vida poliamorosa, las veces que se desilusionó en el amor, la "irrealidad" que proponen las redes sociales, su gira nacional, la maternidad y el paradigmático detox de la exposición pública que encaró después de 25 años de trabajo ininterrumpido en sets de televisión, por lo que asegura "me olvidé de vivir".
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Natalie Pérez rompe el paradigma de las poses, no evalúa mucho qué decir y lanza palabra tras palabra como si hablara con ella misma. Algo que en una entrevista siempre resulta encantador. Mucho más si nos remitimos a esos personajes que todo lo calculan, que se guardan cosas por estrategia y prefieren jugar para la expectativa del afuera. Ella conecta con lo que siente en el instante presente y lo expresa de modo genuino, sin estridencias, frases retorcidas ni ningún manual implícito del entrevistado.

Y eso vale tanto para decir que "espiritualmente se siente desmotivada", que le da vértigo la autogestión que encara en la música o a la hora de contar cómo fue su búsqueda sonora en su segundo disco, titulado Detox. Como cuando dice, lejos de los latiguillos de las gacetillas: "No me pregunto tantas cosas, toco la guitarra más o menos para componer en privacidad. Simplemente salieron las canciones y yo soy medio así, dispersa y disparatada, puede salir un reggaeton, una rumbita o una balada, hago lo que me sale en el momento".

En el Íntimo de la Semana de GENTE y en un sincero mano a mano, la actriz hoy dedicada a la música cien por cien habla sobre la canción como refugio, la fantasía de una vida poliamorosa, las veces que se desilusionó en el amor, la "irrealidad" que proponen las redes sociales, su gira nacional y el paradigmático detox de la exposición pública que encaró después de 25 años de trabajo ininterrumpido en sets de televisión, por lo que asegura: "me olvidé de vivir".

El desconcierto que le genera la pospandemia

La pospandemia, dice, la encuentra "abrumada". La apertura vertiginosa después de casi dos años de encierro la hace reflexionar sobre cómo nos afecta hoy la sobredemanda de eventos presenciales. "Pasamos de estar protegidos en casa y ahora siento que no aprendimos tanto de esta experiencia". Se refiere así a cómo lee hoy el ánimo en las calles: "Siento que empatizamos en un montón de cosas a la distancia pero ahora veo a la gente alterada, saludándose con besos y abrazos y sacándose el barbijo". En ese sentido, aclara, "siento que quedó todo inconcluso".

"Se nos vino de modo muy vertiginoso. De repente podés hacer de todo y ver a todo el mundo. No siento que sea paulatino y la verdad es que me desconcierta", se desmarca, para luego asegurar: "De todo trato de aprender". Será por eso que para los shows de su primera gira por el país –que pasó por Catamarca, Rosario y Córdoba, entre otros spots– decidió elegir "todos lugares que fueran al aire libre". Y lo pone así: "Quiero aportar desde mi lugar, ya que salimos, que sea con cuidados".

Es que el regreso a los shows presenciales en los que presenta oficialmente las canciones de su segundo disco y un recorrido por su debut (Un té de tilo por favor) la tiene movilizada. No solo se reencontró en vivo con el público, sino que apuesta "con todo" y con la mochila de la autogestión a su carrera solista. Y los resultados la tienen encendida. Este año presentó dos singles, Espaguetis (junto a Lisandro Skar) y Tus besos, en colaboración con el puertorriqueño Guaynaa, su primera colaboración internacional que superó el millón de escuchas mensuales en Spotify.

La música como salvación

–¿En qué sentido el arte y la canción se convirtieron en refugio, sobre todo en lo más duro de la pandemia?

–En que son compañía. El arte es la música, la actuación... encuentro arte en todos lados, también en la cocina, en la deco de mi casa, en la vida. La música fue una salvación. Mirá, yo vivo sola y a veces no es fácil estar sola de humanos. No compartir con nadie me hizo compartirme más con la música y acompañar a la gente en sus momentos de angustia y soledad que pasamos en estos meses. Es una buena salida: expresarse siempre es bueno. Lo disfruto mucho. 

–¿Y hablando de expresarte, además de componer canciones volcás tus sentimientos en otro código, por ejemplo en un diario íntimo?

–Me encanta expresarme a través de la escritura. Un poco me sirvió leer el libro El camino del artista, que te hace hacer ejercicios y leer frases positivas pero también te propone todas las mañanas escribir tres páginas. Podés poner cómo te sentís, contar un sueño, un deseo, hablar del clima o también si no tenés ganas de escribir. Podés escribir 'entra el sol por la ventana' o 'me duele la mano de escribir'. Me pasó de leerme después de un tiempo y es muy genial, porque está todo el inconsciente ahí. Si pueden, háganlo.

–¿Cuánto tiempo escribiste tres páginas diarias?

–Durante cinco meses. A veces eran pavadas y otras veces, cosas espectaculares.

–¿Tenés en mente armar un libro, tal vez, con todo eso?

–En algún momento puede que me ponga a intentar hacer algo con eso, seguramente suceda. Pero lo hice como un ejercicio en ese momento y es maravilloso. Además tiene que ser de puño y letra. Así que es re loco encontrarte con tu letra y reconocerte ahí. Yo tengo toda una mezcla rarísima de imprenta, mayúsculas, de todo. Además queda reflejado tu estado de ánimo.

–Y esa catarsis creativa imagino que también fue a parar en las canciones.

–Sí. He terminado canciones de Detox en cuarentena. Terminé tres canciones e hice dos enteras. Cuando escribo, sale todo. Por lo general cuento lo que no puedo decir. Me motivo, le canto al amor y al desamor, y a la vida misma.

La importancia de hacer detox

–Tomando el título de tu álbum, Detox, ¿qué te resulta lo más tóxico de las redes sociales?

-La exposición. Cómo nos exponemos todo el tiempo, tanto las personas conocidas o reconocidas como los anónimos. Esa necesidad de mostrarte todo el tiempo, de no soltar el teléfono, de mirar el show a través del teléfono. También pasa mucho que buscás la aprobación todo el tiempo. Y ves cómo la gente elige likear el desnudo, por ejemplo, eso me llama poderosamente la atención. Subiste un paisaje del sol y nada, subiste una en culo y tenés 163 mil Me Gusta. La gente está eligiendo eso y me pregunto porqué. Será que a los humanos nos gusta ver humanos en todo momento. 

–¿Y cómo te afecta a vos esa distorsión hegemónica e ideal de "perfección" que plantean las redes?

–Creo que no estamos preparados para recibir tantas aprobaciones y tantas desaprobaciones, ya nada es real. Tu cara no es tu cara, te ponen "qué diosa" y eso es una mentira, como que la aprobación está en el filtro. No es que no los use, alguna vez me pongo filtro por una ojera, para mejorar, pero trato de mostrarme lo más real que soy. Igualmente, tengo mucha suerte: soy una bendecida por la genética que he recibido. Pero a mí me agradecen mucho mostrarme como soy.

–Tu espontaneidad es bastante inédita en redes de personas que son públicas. No se te ve atada al "deber ser".

–Y muchas veces me reto a mí misma, me digo "no puedo salir así". Es que no me encuentro con eso de hacerlo de forma profesional, es algo que me sigue pareciendo raro. El que me quiere acompañar lo voy a disfrutar y lo voy a admirar yo también. Porque a mí también me gusta conocer a las personas que me siguen. Además me encanta que me sigan con mis defectos y virtudes, es algo que me motiva. 

Saltar al vacío, sufrir por amor y sobrevivir para contarlo

–¿El hecho de soltar una canción, también se siente como desnudarte?

–Te juro que sí. Desnudarme con una canción es una de las cosas que más miedo me dan de cantar. Ahí no hay ningún personaje que me proteja, soy yo contando una historia mía que seguro a alguien le pasó. A todos nos va mal en el amor, nos enamoramos a primera vista o nos quedamos solos o solas sufriendo. 

–¿Te hicieron sufrir mucho por amor? Eso también inspira...

–Tengo el corazón lleno de curitas. Y es cierto que de ahí salen las mejores canciones. El corazón es más fuerte de lo que creemos, así que es imposible eso de romperlo. Todo es parte de la vida: se hacen cayitos y corazas con las experiencias vividas.

–¿Y sentís que aprendés o volvés a caer en situaciones parecidas?

–Aprendo y no me olvido de lo que pasé pero sin embargo decido tropezar con la misma piedra. Yo estoy muy presente todo el tiempo, no paso las cosas por alto y sé lo que va a pasar. Adivina no soy pero hay patrones en la conducta. Entonces me digo "ok, me meto acá y no está bien" pero lo hago sabiendo. Yo tengo una frase que es: "Los que saltan al vacío no tienen que dar ninguna explicación a los que se paran a ver". Yo soy de las que se arriesgan y se tiran a la pileta.

–¿Te cuesta perdonar?

–Perdonar siempre. Salvo que sea algo imperdonable que es robar una vida. Uno hace lo mejor y las puertas nunca se cierran. La vida te sorprende todo el tiempo: la incertidumbre es lo más lindo que hay y es lo que nos mantiene vivos. Además somos humanos y nos equivocamos un montón. 

Sus 25 años de rutina en la tele: un oficio que aprendió en los sets a los 10 años

"Empecé a trabajar desde muy chica. Cuando tenía 9, pero a los 10 ya oficialmente. Y no me arrepiento de nada de lo que hice porque me trajo hasta aquí", explica Natalie, mientras rememora su primera vez en un set de televisión, al tiempo en el que se pinta "toda la pierna con liquidpaper". "Yo aprendí el oficio desde el mismo momento en que entré por primera vez a un estudio, ahí me enseñaron todo lo que sé. 'Quiero vivir acá adentro', me dije", asegura. Pero también admite porqué necesitó tomarse un descanso de esa vida vertiginosa: "Me quería desintoxicar del trabajo de 25 años sin parar durante quince horas diarias".

"Cumplo 35 y es toda una vida. No hice otra cosa que trabajar. No iba a bautismos, cumpleaños, no podía tomar mate con mis amigas... mi pasión era y es actuar. Pero me pasó que después de tanto tiempo me parecía todo una rutina y ahora que está la movida del emprendedor, siento que hay toda una generación con más libertad", señala la actriz que pasó por Consentidos, Graduados, Guapas, Esperanza Mía, Las Estrellas y Pequeña Victoria, entre otras exitosas ficciones.

–¿Y cómo te sentías prisionera de esa rutina?

–En una época me olvidé de vivir. A veces hasta tenía también teatro y eran imposibles los momentos de ocio. La verdad que sentía un poco apagada a mi artista. Al final, por más que fuera un laburo artístico me sentía una empleada. Así que necesité alejarme un poco. Mi mamá siempre me dice "que el árbol no tape el bosque", bueno, yo tenía el árbol muy cerca de la actuación y ya no lo disfrutaba.

–Puntualizás en lo de ser empleada, ¿cómo te encontrás hoy en el rol de empleadora que produce su carrera?

–Poniendo a mi artista a crear y a generar trabajo. Todavía me cuesta ese rol, a veces no sé lo que necesito, incluso a veces me da vergüenza. Me estoy redescubriendo en esto que me emociona pero me asusta. Esto de ya no tener sueldo todos los meses y hacer una canción y depender de eso. Claro que nadie tiene nada asegurado. Los años de carrera avalan mi camino pero el público se renueva, el mundo avanza y hay que contar cosas nuevas. Lo bueno es que cada vez tengo menos miedo de expresarme como soy. Me queda investigar más áreas, más estilos musicales, estoy estudiando música y hasta me dan ganas de empezar la facultad y hacer cosas que antes no viví.

–¿Qué te gustaría estudiar?

–Me gustaría estudiar Letras, Filosofía o Arte, algo relacionado con lo que hago. Estudiar siempre está bueno y es algo que me falta porque estaba trabajando. Tengo altas ganas de estudiar. Aprendí mucho estos años y espero poder hacer algo maravilloso pero siento mucha responsabilidad. Hasta me pasó que me costó hacer las fotos, no me sacan desde hace tres años.

–¿Y cómo viviste el hecho de hacer esta producción?

–Hace mucho que no me maquillaban. Ahora me siento un poco más plantada y con más experiencia y me divertí. Nunca me olvido de jugar, de divertirme y de hacer lo que tengo ganas de hacer en esta vida sin molestar al prójimo. No sabemos cuando se termina así que me gusta hacer las cosas con deseo y ganas de evolucionar y hacer el bien. Además, siento que si yo mejoro les llega algo mejor de mí y eso me hace una persona muy feliz.

–Se te nota muy terrenal.

–Vengo de una familia muy humilde y con una historia fuerte con la que me enseñaron valores que conservo hoy día. Vi a mis padres laburar para mantener a su familia haciendo lo que podían. No pasándolo siempre bien. Sé lo que era cuidar un sueldo. Si me iba de un trabajo la llamaban a mi mamá para felicitarla por lo bien que me portaba. Sigo viviendo en el mismo barrio en el que me crié y andando en bici con mi perro por las mismas manzanas. Mi abuelo era carnicero y mi abuela tenían un almacén, dedicaron su vida a eso y lo hacían para comer, crecí con eso. Para mí, mi trabajo era para ayudar a mi familia y después se transformó en una pasión.

–¿Cómo vivís y te afecta, en contraste, vivir o en todo caso sufrir la "fama"?

–Me siento igual que todos los terrestres, siento que todos tenemos las mismas oportunidades. Con respecto a no creérsela, yo creo en mí porque si no, no hubiera podido hacer nada de lo que hice. Todos creemos en algo y en nosotros. Ya estar haciendo algo para llegar a la noche o a fin de mes es creer en la vida y en el amor. La fama es un lugar tremendo y difícil de manejar. Algunas personalidades que son conocidas maltratan porque la fama los avala y no son buen ejemplo para nadie. De cualquier manera, nunca me pasó de tener un éxito repentino, que entiendo que a quienes la consiguen así, se les descoloca más el mundo. Yo trabajé mucho para que se reconozca mi trabajo y no entiendo lo que es ser famosa.

Su presente como cantante, su gira nacional y su opinión sobre la explosión del trap

"En mi gira estoy compartiendo, cantando, bailando y disfrutando de la alegría de cantar canciones. Es una hora cuarenta de show con un pequeño equipo y a pura autogestión", despliega Natalie, de cara a su recital del 20 de noviembre en el Hipódromo de Palermo. Y al tiempo suelta un deseo: "Que nos vaya bien porque lo hacemos con mucho amor".

Sincera, revela: "Reconozco mis límites y estoy estudiando". Y cuenta que al hacer música tiene una máxima que la guía: "No me juzgo ni me limito". Enseguida, llega al corazón de porqué compone: "Si estuviera pensando todo el día en hacer un hit no sería bueno. Mientras le llegue a alguien o emocione, ya eso me hace muy feliz".

–El otro día veía que compartías stories en un show de María Becerra. ¿Qué te parece toda esta explosión del trap?

–Está buenísimo. Imaginate que vivimos en Argentina, abajo de todo en el mundo, y nuestra nueva generación con la tecnología y una computadora, desde su casa, llega a lugares impensados para artistas en otro momento. Este nuevo género urbano no lo consumo pero es espectacular y se abrió un nuevo mundo. María, Tini, Duki, Bizarrap como la rompió... Cuesta mucho salir al mundo y me súper enorgullece que les vaya bien y nos representen bien. Ojalá me pase de llegar y poder contar esto también.

–¿Hacer nuevas colaboraciones te tienta?

–Y... yo te canto un tango en el Colón y un trap también. Hasta juego a ser rapera en mi casa. Lo más lindo de las colaboraciones es compartir. Por ejemplo, mi canción con Guaynaa fue una fusión espectacular, fue re lindo cómo nos combinamos. Hoy ves a Elton John haciendo un remixe con Dua Lipa... Hay algunos que no tienen nada que ver pero quizás se encontraron y pasaron un momento épico y ya. Más allá de eso de conquistar territorios, tiene que ver con intercambiar culturas, charlas y gustos con otros artista. 

Sus habilidades culinarias y su paso por MasterChef Celebrity

"La cocina es un momento de expresión, es terapia, sobre todo cuando quiero pensar en otra cosa": así define Natalie el preciado momento de encontrarse con ella misma a crear con sabores. "Yo improviso, no es que sé hacer cosas", se define, a pesar de que en el certamen destacaron sus sobresalientes habilidades culinarias.

Respecto a cómo fue ser participante de MasterChef Celebrity, puntualiza: "Es muy loco participar de una competencia. Venía de la cuarentena donde cocinaba para mí sola: pasé de que nadie me diga 'qué rico' a que a Dolly (Irigoyen) le encante o que (Damián) Betular me califique con un 'es un asco'".

"Cocinar tranquilo en tu casa es muy distinto a estar contrarreloj en una cocina que no conocés y en un reality que básicamente entorpecen tu camino con intención", señala, y destaca: "Lo pasé increíble y me sentí muy a gusto porque Telefe es donde me crié".

–Decí la verdad, ¿volviste a cocinar platos con tanta elaboración?

–No cociné más (Risas). Estoy re vaga. Sabés que desde chiquita fantaseaba con ser Maru Botana: quería tener un programa de cocina y 14 hijos y jugaba a que la cámara me seguía. Pasa que miraba Utilísima todos los días. Tanto mi mamá como mi abuela siempre cocinaron casero; nada de pedir pizza y pancho. En casa todo tiene sabor a cocina de la abuela.

Maternidad, enamoramiento y compromiso

En los últimos años el tema de la maternidad estuvo presente luego de que se supiera que Natalie había congelado óvulos. Sobre el deseo latente de ser madre, responde: "Me interesa siempre. Siento que debe ser lo más espectacular del mundo. Aunque materno de otra forma porque hoy ya entendimos que no es solo dar a luz".

–¿Tendrías un hijo sola?

–Mirá, es un deseo que siempre tuve de chiquita, ojalá pueda. Yo estoy esperando a un compañero. Durante un momento en el que no existían estos debates y que no había madres que tuvieran hijos solas, en el 2003 pensé que quería tener hijos sola. En ese momento, estaba enojada con los hombres; de hecho había en mi familia muchas mujeres que se habían separado. Hoy podría, pero no quiero. Una de las cosas más bonitas es compartirse y tener un bebé. Por lo que me dijeron, te cambia la vida. Así que si lo puedo hacer con alguien para compartir las frustraciones y las alegrías, más allá de la familia y amigos... Me gustaría formar una familia como la de mis padres. 

–¿Cuánto hace que no tenés compañía estable? Aclarando que no estamos solas, que siempre nos tenemos a nosotras...

–Y... creo que tres, cuatro años. Porque una cosa es tener vínculos ocasionales. Yo soy re enamoradiza, me encanta, no estoy con gente por estar. Me gusta compartir con alguien, quererlo, admirarlo. Y a la vez es difícil pensar qué necesitamos de esa persona porque todos los días necesitamos algo distinto. A veces que se callen, otras que hablen... En principio necesito conocer a alguien que tenga ya el deseo de compartir. Porque eso ya es una decisión.

–¿Te gustan los vínculos abiertos?

–Es difícil coincidir con una persona que quiera lo mismo. No sé si estoy preparada para compartir amores. Nunca estás lista. Hay algo de la fidelidad, creo... Obvio que fantaseo con la poligamia porque no respondemos solo a un estímulo, pero hay algo que me gusta del compromiso y comprometerse.

–¿Y cómo sos en el amor?

–En el amor no sé cómo soy porque cambié. Por suerte evolucionamos. No somos iguales a los 17 que a los 35. Cuando uno se enamora, todo es jugar, compartir, ser niños, no juzgar al otro y entender que hay otra persona.

Sus ambiciones y su gran paso en el escenario del Lollapalooza

–¿Qué esperás con tu carrera y adónde te imaginás llegar?

–Ufff. Estoy feliz y me siento empoderada, habiendo superado mis obstáculos en la música. Ojalá viaje mucho cantando. Solo sueño con hacer canciones espectaculares. Pensá que a los doce años grabé mi primer disco con un grupo de música que tenía, pero tuve miedo y me guardé. Todos piensan que era actriz y todo lo que quiero es ser cantante. Apunto a una carrera a largo plazo, trabajo mucho en esa idea. Quisiera ser reconocida y admirada pero no por aproach sino por mi esfuerzo de mejorar. Me encantaría aprender bien a tocar y romperla a los cuarenta.

–Y te espera el Lollapalooza el año que viene (toca el 18 de marzo de 2022 en el Hipódromo de San Isidro)

–Ay, sí. Toco en la primera fecha, y comparto line up con Miley Cyrus, Bizarrap, C Tangana, Rosario Ortega, Emilia Mernes, el Duki... está buenísimo, me encanta esta nueva humanidad.

–¿Qué te provoca ser parte de un festival de esa magnitud? ¿Te da nervios?

–Mucho vértigo subirme a un escenario así. Claro que me da nervios, pero si no me dan, me dedico a otra cosa. Siempre es riesgoso, tiene mucha adrenalina y es una presión. Somos personas, no máquinas, y siempre hay miedo a fallar.

Fotos: Chris Beliera. Retoque digital: Gustavo Ramírez.

Producción: Sofía Esther Ortiz
Estilismo: Mariano Caprarola
Pelo: Guille Parra para Mala Peluquería
Make up: Guada Díaz para Frumboli Estudio.
Agradecemos especialmente a: Claudia Acevedo, Gabi Saraceno, Holy por Dolores Barreiro, Gabriela Capucci.

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