Luli Fernández: “Aprendí a hacerme fuerte con cada ‘no’ que recibí” – GENTE Online
 

Luli Fernández: “Aprendí a hacerme fuerte con cada ‘no’ que recibí”

En el Íntimo de la Semana de GENTE, la conductora, modelo, influencer y figura de Multitalent Agency habla sobre las claves de la familia ensamblada que tiene con su marido, Cristian Cúneo Libarona (51), cómo cría a Indalecio (2 años y medio) y la importancia de la sororidad entre mujeres. 
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Volver un poco a la rutina prepandemia, dice Luli Fernández, “me genera alegría y esperanza”. Hoy vacunada con las dos dosis –al igual que su marido, Cristian Cúneo Libarona (51) “esperé mi turno”– y con anticuerpos, atrás quedó cuando cursó covid “y no había mucha información”. Por eso es que retomado el ejercicio social de los encuentros –siempre con cuidados y en estado de alerta–, en el Íntimo de la Semana la conductora (los sábados es anfitriona en A24 junto a Eduardo Battaglia), modelo, influencer y figura de Multitalent reflexiona sobre las secuelas del encierro en la salud mental, habla sobre maternidad, revela el lado más difícil de armar una familia ensamblada y enfrenta los prejuicios bajo cuya vara a veces las madres somos señaladas o juzgadas.

–¿Cómo sentís que nos afectó la pandemia a la salud mental y cuáles son esas secuelas con las que lidiaremos un poco más?

–Una cosa es la pandemia y otra es cómo quedamos después psíquicamente, tal cual. En nuestro caso pasamos la cuarentena estricta en nuestra casa de Villa de Mayo, así que Indalecio (2 años y medio) tenía lugar afuera para jugar y no se nos hizo tan pesado. Luego tuvimos el episodio de inseguridad –NdR: en el que fueron víctimas de un robo con amenaza de secuestro– y nos volvimos. Lo bueno, en mi caso, es que mientras otros no salían de sus casas por lo menos yo seguí trabajando en televisión (en Fantino a la tarde, programa del que decidió “dar un paso al costado”) y podía tomar un poco de aire en medio de tanto encierro.

–¿Y en medio de variables tan peculiares como el encierro, cómo se fueron adaptando a la familia ensamblada que conforman? No todo es color de rosa…

–Claro, es todo un proceso. Pensá que vamos camino a los diez años así que a la familia ensamblada ya la veo con una perspectiva diferente. Siempre la prioridad la tuvieron los hijos. Cristian tenía dos chicos pequeños y dos entrando a la adolescencia, que hoy son grandes. Creo que nos funcionó porque nada nos apuró.

–¿Cómo fue tratar de amalgamarte a la vida anterior de Cristian?

–Permití que las cosas sean orgánicas, no forcé nada. Esperé casi un año antes de conocer a los más chicos. Pensar en ese tiempo es un montón a ojos de quienes lo lean. Lo hicimos de esa manera. A los más grandes los conocí antes. Pero hubo trabajo de todos los días, con mucho respeto, amor, viajes compartidos y ensamblándonos orgánicamente.

–Es complejo…

–Es muy complejo. Además, Cristian asumió su rol prioritario como papá, que para mí debe ser así. La verdad que si no hubiera sido así, me pondría a pensar qué tipo de papá es. Para él su prioridad eran los hijos y yo me adapté. Viste que hay como una cuestión de que se compite con la atención de los chicos, pero son amores y roles diferentes. El que le dediquen más tiempo a ellos, está bien. En mi caso yo venía a sumar, no a restar. Y lo que pasa es que los chicos cuando sienten que es genuino, acompañan.

Las claves de la familia ensamblada con Cúneo Libarona: "Fue orgánico y nunca quise ocupar un rol que no me pertenecía"

–¿Cómo te recibieron en sus vidas los hijos de tu marido y cómo se dio el proceso?

–Cuando llegué a la vida de Cristian, a los ojos de los chicos yo no venía a reemplazar a nadie y ya había habido otras mujeres en su vida. Cuando comenzó todo ya se había separado de la mamá de Vicente y Jacinto, así que me resultó fácil. Cuando gesté un vínculo además para los más chiquitos no había recuerdo de su mamá y papá juntos. Siempre fuimos ‘Papá y Luli’. Pensá que estoy con Vicente desde los dos años y medio y Jacinto, que tenía un año y medio. Y con los más grandes, Santos y María, también fue súper orgánico. Son amorosos y tenemos un montón de relación.

–¿Y cómo se dio tu rol en la familia ensamblada?

–Para mí fue clave que no asumí un rol que no me correspondiera. No jugué a la mamá con ninguno de los chicos. Ellos que son tan inteligentes y piolas, lo advirtieron. Sus mamás eran lo más importante y yo la pareja del papá. Contaban conmigo pero no quería cubrir otro espacio.

–¿Y es la relación con las madres de los cuatro hijos de tu marido? A veces hay que compartir espacios…

–No hay relación. Eso pasa cuando el papá delega ese rol en la pareja que tiene. En cambio, Cristian es muy activo, trata de ir a todas las reuniones, participa del chat del colegio y no es un papa que lo delega, así que no hay necesidad.

–Cosa que te habrá resultado más cómodo, ¿no?

–Tal cual. Eso es mucho mas cómodo. Ni me tuve que exponer a que se mezclen las cosas y todos estuvimos mas preservados.

–¿Cómo se atemperan los ánimos cuando hay mal humor o estrés en lo cotidiano, más siendo tantos?

–La verdad es que con Cristian el régimen es los fines de semana con los chicos y los miércoles todos en mi casa de Provincia. Así que pasamos mucho tiempo solos los tres, Cristian, yo e Inda. Tenemos una dinámica familiar súper armónica, él se ocupa del mismo modo que yo de bañarlo y hace un montón de cosas.

–¿Y quién de los dos es el que mantiene la calma en los momentos de caos?

–Y tenemos caracteres diferentes. Él es el mas tranqulo y yo más enérgica con la casa y con el orden. Él armoniza bastante.

–Comentabas sobre tu actitud de controlar la casa, ¿tenés tocs innegociables?

–Me pasa que soy ordenada con mis cosas pero Cristian también, no es que lidio con que él es un lío. Incluso Inda que es chiquito desordena pero después solito acomoda sus cosas. Para mí es súper importante enseñarle que no puede tirar las cosas al suelo. En su cuarto tiene un perchero a su altura en el que cuelga su campera. El día de mañana ya sabe que nadie va a levantar sus cosas y ocuparse del orden es colaborar con su vida.

–La educación de varones responsables es algo importantísimo… ¿cómo te parás frente a eso?

–Como te decía, los chicos reaccionan como uno procede. Lo terminás confundiendo si no hacés lo que decís. Si ve que Cristian es amoroso y respetuoso, tanto con su hermana mujer como conmigo, es importante. Porque no es algo de solo hablar con ciertos tonos. El chico sabe que mamá trabaja y que todos ayudamos a la hora de hacer las cosas en la casa, cocinar, levantar los platos, todo. Ahí empieza el respeto.

–¿Cómo se lleva Indalecio con sus hermanos?

–Con Santos (23) y María (21) es distinto porque ellos tienen un dinamismo diferente. Por ahí vienen a comer un asado o a tomar un té, no es que vienen todos los fines de ssemana. Jacinto tiene locura por él y viceversa. Los chicos le juegan un montón a Inda y ni te digo la cara de mi marido. Se le cae la baba viéndolos juntos. Me encanta que sean amorosos y es muy importante que Inda tenga hermanos. Hacemos un lindo equipo.

–¿Pensás en la idea de volver a ser madre? ¿Lo deseás?

–Me gustaría tener otro hijo más adelante. Una de las cosas que ejerzo es la maternidad presente porque trabajo bastante. Mi trabajo cambió un montón por la pandemia y hago conducciones, contenidos para marcas y cosas por zoom pero laburo un montón. Empecé a bajar un poco la carga de trabajo para poder acompañar a mi hijo en cada etapa de su vida.

La importancia de la fe, el lado B de las redes sociales y los prejuicios

Si bien tuvo una educación cristiana convencional, Luli comenta que de más grande se entregó a su “propia búsqueda”. Es por eso que dice que su fe inquebrantable siempre la ha ayudado mucho. “Vengo cultivando mi espiritualidad y desde hace muchos años estoy en la búsqueda de una técnica de respiración consciente que ayuda a conectar con el aquí y ahora”, explica. Y enseguida se enfoca en el disfrute presente, que siempre le abrió puertas: “Hay demasiada ansiedad con el mañana y nostalgias con las cosas que no fueron”. Lo único que tenemos, refuerza, “es este segundo tan finito y volátil”. Por eso, apunta, es importante “conectar con las pequeñas bendiciones”, y enumera: “Levantarte, sonreír, hacerte un café… así la vida es siempre más satisfechos”.

Hace muy poco, Luli se refirió a cómo habían sido sus comienzos en el modelaje, mundo en el que incursionó desde que tenía 14 años. Por entonces, al igual que le ocurrió a Pampita con algunas limitaciones y estereotipos, el éxito no fue tan fácil. "No soy de las más altas y abrirme camino en el mundo de las modelos no me resultó fácil", aclara. Es por eso que la perseverancia, la conexión con el presente y la resiliencia a las negativas, también le marcaron el camino. "Al principio escuché muchos 'no' como respuesta en cada casting que iba y eso, sin dudas, me ayudó a fortalecer mi deseo de seguir y seguir", asegura. Y eso, lo de no bajar los brazos y reinventarse es hoy ya es todo un ejercicio que también puso a prueba en las redes sociales.

–¿Cómo reinventaste tus contenidos impulsada por las redes sociales, y sobre todo con tus tutoriales de make up, un clásico de la cuarentena?

–Yo ya lo veía gestando con el maquillaje y creo que se percibió que realmente me gustaba más allá de las pautas comerciales. Como las marcas del medio no son tantas, si no me gusta algo no lo comparto, entonces mis seguidores lo saben.

–¿Por qué sentís que la gente se identificó con ese espacio virtual que propusiste?

–A mucha gente la cuarentena la dejó en una situación de mucha soledad. Cuando ya ordenaste el placard y la casa en algún momento salís a buscar el contacto cercano, aunque sea virtual. Y ahí surgió lo de generar ese espacio en el que nos valoramos, no solo con la imagen. Con la pandemia nos encontramos con la porquería que no nos gustaba y hubo que hacerse cargo. En mis contenidos ayudo a desconectar con temas que parecen frívolos pero nos llevan a lo lúdico de las pinturitas. Y ahí empezó un camino en el que probé cocinar y hasta entrenar. En “Mamá entrena”, por ejemplo, le mostré a esta comunidad que integran mujeres en un 85 por ciento cómo me recuperé post embarazo.

–Que no es soplar y hacer botellas.

–Claro, y no siempre es idílico. Muestro un lugar más real.

–Hablando de los señalamientos que recibieron madres como Pampita por la rápida reinserción laboral, ¿cómo creés que los prejuicios afectan a las madres?

–No hay que opinar sobre el otro. Yo al mes de parir ya estaba trabajando también. Aprendí a no juzgar a otras mamás. La maternidad es un rol mágico pero también agotador, y es difícil de explicar lo intenso que es, así que jamás opinaría sobre otras.

–¿Y cómo viviste tu vuelta al trabajo siendo madre?

–Estaba tan conectada con retomar mi vida con un bebé, sabiendo que la vida ya no es igual, que no tenía tiempo para juzgar a otras. Creo que hay que parar con la crítica y ser conscientes de la importancia de ser sororas con otras mujeres y dejar de opinar de las otras.

–¿Cómo vivís el escrutinio público en las redes?

–Pienso que al ser pública me expongo, pero también que por esa condición no es que tengo que bancarme todo. El hecho de que una esté en el medio no les da derecho a descargar su frustración conmigo. No puedo permitir que jueguen con mi tiempo y energía.

–¿Es tan fácil evadir a los haters en tu caso?

–Me pasa que si valorás tu espacio y tu vida es imposible darle lugar a otro que no te conoce. Eso es una desinteligencia propia. A todos nos molesta leer algo que no va pero si tenemos la solidez de entender que solo refleja lo que el otro no tiene resuelto, es más fácil.

–¿Estás amiantada, pero hay comentarios que llegan a doler?

–Cuando hay comentarios que me molestan pienso en qué fibra me toca. Si cobraran por cada pavada que dicen, no lo escribirían. Me ha pasado que me cuestionaran si mi hijo usa chupete pero me tienen sin cuidado. No me suele pasar que me agredan. Pero en general pasa que cuando captan tu atención, después reculan. Cuando algo me angustia siempre evito responder, sobre todo para evitar también la nota en el portal. Me parece mejor analizar por qué me molesta y autoconocerme más.

Mick Jagger, la exposición y la relación de los famosos con la política

–Mucho se dijo sobre tu encuentro con Mick Jagger, ¿cómo recordás ese momento hoy?

–Era otro tiempo y otro momento. Pensá que estamos haciendo esta nota en la revista en la que me hice conocida en “Las ondas del verano”, y todo cambió. Incluso el medio y cómo nos hacíamos conocidas.

–¿Qué tanto verdadero y que tanto de inflado había en esa noticia?

–Surgió esa situación y pude usarlo a mi favor para hacerme conocida. Estaba en un evento y lo viví como algo que el día de mañana iba a ser una anécdota. Yo no tuve muchos episodios mediáticos pero salvo que sea algo dramático, esas son cosas que te sirven para que te conozcan más personas.

–¿Cómo sentís que evolucionaste hoy en la conducción y como comunicadora?

–Fue importante formarme y encarar las propuestas con seriedad y profesionalismo, y hoy no paro de trabajar. En ese momento fue el paso que tuve que dar y no me arrepiento de nada. Era un tiempo distinto donde nos mostrábamos diferente y se nos exponía de otro modo.

–Hablando de cosas que pasan hoy con la fama es el fenómeno creciente de los personajes públicos dedicados a la política, ¿qué te genera ese crossover a vos?

–Hay una cuestión que es la subestimación con el alcance del famoso que se lanza a la política, pero hay personas como Amalia (Granata) o Carolina Losada que manejan su carrera de manera impecable. Amalia es amiga mía y conozco todo lo que se compromete. Claro que existen otros que banalizan, que se lo toman como una experiencia para probar y que no lo asumen con responsabilidad. Es muy importante la pluralidad de voces.

–¿Con Granata compartís su ideología?

–A Amalia la conocí cuando trabajamos en el programa de Roberto Pettinato. Yo era muy chica y ella había sido madre de Uma hacía poquito. Es una buena persona y alguien que poca gente conoce en profundidad. Yo no estoy tan de acuerdo con todo lo que dice pero la respeto y acompaño. No vivo con el dedo juzgador. Respecto a Amalia es ultra dedicada en su trabajo como diputada, tiene un equipo con gran compromiso, la gente la eligió y ahora hizo una buena elección también.

–¿Qué te genera Amalia en relación a su postura sobre los derechos de las mujeres y una ley conquistada como la de la interrupción voluntaria del embarazo?

–Soy respetuosa de las convicciones, esté o no de acuerdo; no discuto sobre estos temas. Soy partidaria de que no todos sabemos de todo y que en algunas cuestiones nos falta información. Como no viví ciertas situaciones, en algunos temas estoy de acuerdo con cosas de un lado y del otro. Pero siento que nos falta escuchar más a la gente.

Producción : Sofia Esther Ortiz.
Estilismo: Mariano Caprarola.
Ph: Christian Beliera.
Peinado: Eddie Rodríguez para Frumboli estudio.
Make up: Meli Sklar para Frumboli estudio.
Agradecemos especialmente a: María Gorof, Heidi Clair, Stilettossyl
y Ricky Sarkany.
Las fotos se realizaron en PROMETH PHOTO
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