Vacaciones a los saltos – GENTE Online
 

Vacaciones a los saltos

En familia, rodeada por sus seres queridos y lejos de Diego. Así, Claudia
Maradona decidió pasar sus vacaciones en este caluroso y sofocante enero
de 2003. Y al igual que el año pasado, eligió las arenas de Villa
Gesell, empujada por sus ganas y por un pedido de sus hijas, Dalma y Gianinna:
“Queremos volver porque allá están nuestros amigos; mucha
gente ya nos conoce y nos podemos manejar tranquilas”
, fue la súplica
a dúo de las hermanas que terminó de convencer a mamá. Claro
que la decisión no fue tarea sencilla: “Claudia estaba un poco
deprimida porque en la madrugada del 25, mientras recibía la Navidad en
familia, con Diego incluido, en su tríplex de Villa Devoto, salió
con sus hijas a tirar unos petardos y de una de esas tortas giratorias con pirotecnia
salió despedida una piedra, que le pegó en el pie derecho y le fracturó
el quinto metatarsiano”
, cuenta una íntima amiga y agrega: “El
dolor era tan grande que primero le pusieron un yeso fijo durante una semana y
después se lo cambiaron por una bota provisoria. Todo esto la hizo pensar
en si se iba de vacaciones o no”
.

Finalmente –como ya tenía
alquilada la casa desde hace un tiempo–, se decidió, armó las
valijas, y junto a sus hijas, su hermana y sus sobrinos emprendió el viaje
en su camioneta 4x4. Pero a pesar de que el mar y la arena caliente sólo
están a cien metros, la molesta bota –que le impide caminar con normalidad,
no apoya el pie y sólo se mueve con muletas– la tiene bastante contenida.
En la última semana apenas si bajó un par de veces con su camioneta
Mitsubishi 4x4 por el lado de los médanos, para acompañar a sus
hijas, que aprovechan para pasear con sus amigos y con sus primos en dos cuatriciclos.
Pero el sol que Claudia no puede tomar en las arenas calientes, lo hace en el
césped del patio.

“No, flaco, si querés verla vas
a tener que pararte en la esquina y esperarla hasta que salga a tomar sol. Por
acá no vienen nunca, ni Claudia ni las chicas”
, cuenta mientras
se seca el sudor de su frente el muchacho que acomoda las reposeras en el parador
vecino. Efectivamente, a las 16 horas –el horario indicado por los médicos–,
Claudia sale de la casa, tira una manta, se saca la incómoda bota y broncea
su fibroso cuerpo mientras habla por celular y lee algunas revistas. Enfundada
en su minibik, la mujer de Diego luce, sencillamente, espectacular. “Hasta
el momento del accidente, ella estaba realizando un riguroso entrenamiento aeróbico
porque en enero pensaba correr el Maratón de San Fernando, en Punta del
Este
–cuenta otra de sus amigas–. Con Pablo Goycochea, su personal
trainer, había hecho un muy buen trabajo, muy intenso, y estaba muy bien
preparada para los diez kilómetros de la prueba. Creo que esto hizo que
la bronca por el pie quebrado fuera aún mayor”
. Sin dudas, el
trabajo encarado tuvo sus frutos. Hoy, a los 41 años (los cumplió
este martes), Claudia logró un cuerpo sensual, fibroso, sin una gota de
grasa, que deja al descubierto las horas que pasa en el gimnasio.

Mientras
tanto, Diego continúa su tratamiento en el centro de salud La Pradera,
en La Habana, a ocho mil kilómetros de Gesell. La relación entre
la pareja sigue siendo un gran misterio sobre el que muy pocos conocen la verdad.
Ni sus más íntimos se animan a preguntar en qué situación
se encuentran Diego y Claudia: “De lo que pasa con Diego, yo no quiero
hablar. Sé que él estuvo para las fiestas, pero enseguida volvió
a Cuba. Y llegué a escuchar que en una de esas volvía para mediados
de enero”
, comenta por lo bajo una persona cercana a la pareja que prefiere
el anonimato.

Lo cierto es que es muy difícil que el Diez llegue
este mes a la Argentina, ya que suspendió varios de los compromisos que
tenía para estas fechas: “En diciembre, después de jugar
el partido Desafío con Francescoli, el Gato Romero y el Pato Cabrera, habíamos
acordado con el Enzo que la revancha se iba a realizar en Punta del Este, en beneficio
de UNICEF
–comenta desde Miami uno de los organizadores–. Pero
finalmente el esperado encuentro no se pudo dar. Hace unos días hablé
con Guillermo Coppola y me comentó que Diego está obsesionado con
ponerse en forma y bajar de peso”
.

Mientras se recupera de su
lesión, Claudia mantiene un bajo perfil y renueva energía para el
año que comenzó. Así, entre mate, sol y medialunas –que
todas las tardes encarga en El Viejo Caniche–, disfruta de sus vacaciones
en las que vela por sus hijas con el amor que sólo una madre puede brindar.

por
Natalia Trejo
fotos: Julio Ruiz
El microbik deja ver su espectacular cuerpo bien trabajado junto a Pablo Goycochea, su personal trainer.

El microbik deja ver su espectacular cuerpo bien trabajado junto a Pablo Goycochea, su personal trainer.

Por la reciente fractura de su pie derecho, Claudia baja poco a la playa y prefiere el patio de la casa.

Por la reciente fractura de su pie derecho, Claudia baja poco a la playa y prefiere el patio de la casa.

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