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Una princesa suelta en Buenos Aires

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La princesa llegó sobre la hora. Apenas pisó suelo argentino encargó que enviaran el equipaje a su casa, se subió a un Mercedes Benz con patente diplomática, y se dirigió al
Teatro del Globo. El acto de entrega de diplomas del Palermo Chico School ya había empezado cuando a las 9:45 entró en el salón Máxima de Holanda. Sobre el escenario, su hermana menor, Inés, se recibía de bachiller. Vestida de beige -con pantalón, top y chaqueta entallada de cuero- y custodiada por dos oficiales de la guardia real, se sentó junto a su madre, María del Carmen Cerruti, y su hermano Juan. "No podíamos creerlo. Cuando terminó el acto, uno de los directivos del colegio anunció la presencia de Máxima. Todos aplaudimos e Inés bajó del escenario para darle un emotivo abrazo con su hermana", contó una de las alumnas. 

Máxima Zorreguieta, la argentina que el 2 de febrero pasado se casó con el príncipe Guillermo de Holanda, llegó al país en una visita no oficial el jueves 28 por la mañana. El plan: estar presente en el acto de egresada de su hermana y en el cumpleaños de su madre, ese mismo día.
Como en sus visitas anteriores, aprovechó cada minuto para visitar amigos y familiares. Luego de reunirse con algunas ex compañeras del Northlands, en la calle Ruggieri al 2700, Max (tal como le dicen sus íntimos) fue a almorzar junto a su madre y sus hermanos al restaurante
Munich, en la Recoleta. Allí brindaron por el fin de los estudios secundarios de Inés y disfrutaron de un almuerzo donde no faltaron buen vino argentino ni pastas. También hubo tiempo para hacer compras. En La Barraca, en la esquina de Azcuénaga y Arenales, compró shorts de baño de hombre. 
¿Acaso un regalo para el príncipe? Ella, como indica el protocolo, mantuvo estricto silencio ante las preguntas de la prensa. 

"Ahora seguimos a pie", indicó a la salida del local al jefe de su custodia. Se encontraba a la vuelta del departamento de sus padres, en Uriburu al 1200, donde se queda siempre que visita a su familia. Eran las cuatro de la tarde y la caminata fue agitada, entre fotógrafos, curiosos y fans que la saludaban. Sus admiradores fueron en su mayoría chicas, emocionadísimas de conocer a una princesa de carne y hueso. No faltaron besos y autógrafos. Entre los curiosos, se escuchó un grito: "¡Es Bolocco!", y la confusión le robó una sonrisa a la princesa. En todo momento se la vio de buen humor, algo más delgada y feliz de estar una vez más cerca de sus afectos. Antes de recluirse en la calidez del hogar familiar, fue con su madre al supermercado Disco para elegir personalmente 14 botellas de vino y champagne, que compartiría en una reunión con amigos. 

por María Noel Alvarez
fotos: Alejandro Carra, Leandro Montini, Fabián Uset, Matías Campaya y Maximiliano Vernazza

Es el segundo viaje al país desde que se convirtió en princesa, el pasado 2 de febrero. Se la vio simpática y algo más delgada: atrás quedaron los días en que los rumores hablaban de un posible embarazo.

Es el segundo viaje al país desde que se convirtió en princesa, el pasado 2 de febrero. Se la vio simpática y algo más delgada: atrás quedaron los días en que los rumores hablaban de un posible embarazo.

 El beige es uno de sus tonos preferidos, y las camperas de cuero entalladas, un infaltable en su vestuario.

El beige es uno de sus tonos preferidos, y las camperas de cuero entalladas, un infaltable en su vestuario.

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