Un show de vértigo – GENTE Online
 

Un show de vértigo

Eh, pará, ¿a dónde vas? ¿Al baño? ¿A buscar una gaseosa? Son casi las 22. Mejor, quedáte mirando. Tal vez esa pantalla inmensa de miles de lucecitas LED, que, Dios, son muchísimas y están todas encendidas. Por ende, una ciudad de lucecitas enceguecedoras. Ya son las 22. Primer tema: City of blinding lights. Son, somos, casi 65 mil personas en un River que se sube en un cohete al cielo del rock and roll espectacular. Gracias por el viaje, capitán Bono, que sale con una chaqueta de cuero con la bandera argentina, y después se la saca. Dos shows, miércoles 1º, jueves 2, lleno total. Diferencias realmente mínimas. Los dos fueron idénticos, estuvieron zarpados, y punto. Sigamos.

Segundo tema, Vertigo. Si te da la garganta, cantás “¡Uoooo-ooo-ooo!”, gritás “Uno, dos, tres…¡catorce!”, y la viola de Edge rockea simple y atómica, con tantos pedales de efectos que no le quedan cómodos en el piso, y la pantalla de lucecitas te tira unos círculos concéntricos que te hacen flashear. ¿Querés seguir subiendo? Elevation. Los fans más acérrimos, los que están adentro del círculo que se extiende desde el escenario, le dan a Bono un cartelito que dice: “We missed you”. Te extrañamos, bah. Bono lo hace un avioncito. Cuando el tema revienta, el que vuele más alto que lo agarre…

¿A dónde te puede llevar U2? Esa es la gran virtud de la banda en vivo. Te puede llevar adonde se le cante llevarte, porque tiene con qué: un arsenal de canciones de la hostia. Bien, lo primero del show es la secuencia del agite, dale que saltamos y todo eso. Después, algo que te cruje en el cuore: New year’s day, de War, la primera de las viejas, con la línea de bajo de Clayton, inmensa, bestial, que lo lleva todo adelante, y el estribillo: “Yo voy a estar con vos otra vez”. Seguro que sí. Ahora stop, que Bono hace un speech, y en nuestro idioma encima: “Gracias por darnos esta gran vida. Y gracias a los argentinos, que han pasado por momentos…¡difíciles! ¡Y los están pasando! Pero han podido superarlos. Ahora, cantemos todos, ¡por la nueva Argentina!”. Y cantá, dale, que te la sabés: I still haven’t found what I’m looking for. Todas las preguntas del Universo, o todas las de tu vida. No está de más llorar un poco. Mejor dicho, no está nada mal.
Beautiful day, tremenda. Bono dice que la Argentina es muy linda, desde la Patagonia hasta las colinas, y hasta el Atlántico, mientras Larry Mullen se abre camino a palazos. Sonido claro y fuerte. U2 suena a cohete. Después, “para mi padre”, dice Bono: Sometimes you can’t make it on your own. Para Bob Hewson, que murió de cáncer hace cuatro años. Su silueta está en la pantalla. Después, Miss Sarajevo, una que salió de colaborar con Pavarotti hace un tiempo. Bono se manda una opereta. Genial.

Bono habla de paz: Sunday bloody sunday. Tararea Rock The Casbah, en homenaje a Joe Strummer de The Clash, que murió hace un tiempo. Un luchador de aquellos. Tiene en su cabeza una banda que dice COEXIST, o con la luna creciente musulmana, la cruz de Cristo y la estrella de David, todos hijos de Abraham. Dice que ése es el eslogan que vale, en algún paredón de Oriente Medio, algún pibe está pensando en eso de coexistir. Y grita: “NO MORE!”. Y en eso, hasta hace subir a una chica del público, y todos gritamos: “NO MORE!” Nunca más. Después, Bullet the blue sky, absolutamente antibélica, con un jet militar en la pantalla, y canta una que es tradición: When Johnny comes marching home. El soldado que volvió de la guerra pero que, en realidad, nunca volvió. Bono se pone la banda de COEXIST en la cara. ¿Alguna vez leíste las torturas en Abu Ghraib? Más tarde, suena la Declaración Universal de Derechos Humanos, y Pride (in the name of love), sobre Martin Luther King y su sueño americano, que es también el sueño latinoamericano, y el sueño de todos. Los 65 mil en River, mientras flasheamos con todo este asunto multimedia y tan moderno, estamos completamente de acuerdo. Al toque, Where the streets have no name, con Clayton que sale disparando, y todas las banderas de América en la pantalla.

Otro speech: Argentina e Irlanda no son países tan distintos. Los dos con pasados terribles, y superados, y que todos juntos es posible, izquierda y derecha, ricos y pobres. Como uno: One. Bono pide una levantada masiva de celulares. Otra vez, la ciudad de lucecitas cegadoras. Y con One, primero salvamos el mundo y después lloramos de emoción. Por el corazón partido, y luego salvado. ¿Querés más emoción? With or without you. La gente la canta al dedillo, aunque sea en inglés. Bono nos pide que lancemos el aullido con que termina el tema. Se hace. El tipo dice “Wow” arriba del escenario. Muchas gracias. Vamos a un corte. Bises.
Una especie de tragamonedas, con el bebito marciano de la tapa de Zooropa. Salen Kirchner, Bush, Valeria Mazza, Evita, y el indio Patoruzú: The fly, el momento más década del ’90 que se pueda pedir. Alucine total. Un par más, como Yahweh, porque U2 es una banda que cree en Dios, y al final, All I want is you. Pasaron casi dos horas y media. Y se van, así nomás. Vos, en cambio, no salís así nomás. Te volvés a tu casa un poco cambiado.

Arrancan los bises con The fly, un viaje al fondo de la década del ’90, y la banda en pantalla gigante, pura estética stalinista. Sesenta y cinco mil pares de ojos y oídos agradecidos. Todo un flash.

Arrancan los bises con The fly, un viaje al fondo de la década del ’90, y la banda en pantalla gigante, pura estética stalinista. Sesenta y cinco mil pares de ojos y oídos agradecidos. Todo un flash.

Con esa frase, Bono nos saludó a todos. Y el show lo abrió con una camperita de cuero con los colores de la bandera argentina. ¿Gesto popular? Seguro. Bono es un tipo bastante del pueblo.

Con esa frase, Bono nos saludó a todos. Y el show lo abrió con una camperita de cuero con los colores de la bandera argentina. ¿Gesto popular? Seguro. Bono es un tipo bastante del pueblo.

Edge triunfal con su Gibson SG, River sin lugar para un alfiler, los círculos en la pantalla para Vertigo y Bono, el supremo comandante. Postales lógicas de dos noches…, más allá de toda lógica. Completamente inolvidables.

Edge triunfal con su Gibson SG, River sin lugar para un alfiler, los círculos en la pantalla para Vertigo y Bono, el supremo comandante. Postales lógicas de dos noches…, más allá de toda lógica. Completamente inolvidables.

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