Un accidente absurdo, dos muertes injustas – GENTE Online
 

Un accidente absurdo, dos muertes injustas

El domingo 27 de enero, la cárcel de Las Rosas, en el camino a San Carlos, alcanzó un número tan redondo como hostil: en el predio habilitado para albergar a 180 presos ahora hay 500. Los colchones no alcanzan, el guiso se repite día tras día y sólo hay dos horas de agua por jornada. Allí, en el pabellón 1B del penal, en un módulo de diez metros por quince y junto con otros 25 detenidos, desde el viernes 25 duermen en cuchetas enfrentadas el relacionista público Gaby Alvarez (30) y su asistente, Ariel Coelho de Oliveira (30). Ambos fueron procesados como autores del delito de homicidio culposo por el accidente ocurrido el miércoles 23, cuando el Honda Prelude en el que viajaban embistió contra una moto tipo scooter, provocando la muerte de los dos ocupantes de ésta, Gloria Pérez del Cerro y Fernando Cicciari, ambos de 31 años.

LA TRAGEDIA. El día del fatídico accidente, Alvarez y su asistente –al que todos conocen como Blas– circulaban en el vehículo, que conducía Coelho, por la ruta nacional 10, desde José Ignacio hacia La Barra. Por el carril contrario venía la moto que las víctimas habían alquilado el día anterior para pasear por Punta del Este. Pasadas las 15, a la altura del kilómetro 173, el Honda Prelude se descontroló y cruzó de carril, pegando en la parte delantera de la moto, que quedó tirada en la ruta, destrozada. Gloria Pérez del Cerro y Fernando Cicciari murieron en el acto. El auto dio un trompo y quedó dado vuelta, al costado de la ruta, casi sepultado entre las acacias, que sirvieron para amortiguar el golpe. Había recorrido “una distancia de 107,4 metros desde el lugar de la desaceleración”, según las pericias. Increíblemente, sus dos ocupantes salieron con apenas unos golpes y la policía caminera, que pasaba por el lugar, los asistió.

Al ver los cuerpos sin vida sobre la ruta, Alvarez y Coelho, aún conmocionados por la situación, preguntaron quiénes eran. “Son de otro accidente”, contestaron los agentes para evitarles el shock inicial. Los llevaron al sanatorio San Carlos, donde les informaron lo que realmente había ocurrido, y luego fueron trasladados al sanatorio Cantegril para recibir asistencia médica.

LAS DECLARACIONES. Inmediatamente después del hecho comenzaron las conjeturas, y se lanzó la versión de que el accidente se había producido por la pinchadura de un neumático, algo que fue posteriormente descartado. Tanto Alvarez como su asistente quedaron incomunicados y, al día siguiente, prestaron declaración ante el juez Juan José Benítez Caorsi. En un primer momento, ambos coincidieron al explicar las causas del accidente. “Se trabó el volante”, dijeron. “Venía del Faro hacia La Barra a unos 90 kilómetros por hora y el auto se me puso de costado. Se bloqueó y me di vuelta, quedando en la zanja”, declaró inicialmente Coelho. Luego, según consta en el expediente judicial, reconoció: “Veníamos a 120 kilómetros, más o menos”. Los peritajes posteriores fueron más allá. “El vehículo circulaba, en el momento del evento, a una velocidad no inferior a 140 kilómetros por hora”, indicaron. Al ser el conductor, Coelho quedó entonces detenido e incomunicado a la espera del informe de Policía Técnica de Montevideo, y Alvarez –por ser sólo el acompañante– recuperó su libertad.
El relacionista público volvió entonces a Casa Chic, el lugar que alquiló en José Ignacio para hacer base en la temporada (que compartía con Blas) y por el que pagó 15 mil dólares. Estuvo acompañado por dos amigos, se bañó y se tiró a llorar en un sillón. Mientras tanto, Coelho decidió cambiar su relato de los hechos. Primero ante la Policía, y luego en el juzgado, declaró: “Gaby venía alterado… El seguía discutiendo por teléfono. En un momento me levantó el freno de mano, lo agarró y lo tiró”. Esto determinó que el juez inmediatamente dispusiera su nueva detención y que se le tomara otra declaración el viernes 25 en el Juzgado Letrado de San Carlos.

EL PROCESAMIENTO. En un hecho atípico en la jurisprudencia uruguaya, un “no conductor” quedó procesado por el mismo delito que quien manejaba el auto. El juez Benítez Caorsi creyó en la versión de Coelho, al considerar que, con esa acusación, no obtenía “ninguna clase de provecho, en la medida que no se exonera de responsabilidad” y que sólo atendía a la necesidad de “querer alivianar su conciencia”. El magistrado imputó entonces también a Alvarez por el delito de “homicidio culpable con resultado de muerte múltiple”.

Pero no sólo fue la declaración de su asistente lo que complicó al famoso PR. Según consta en el auto de procesamiento, él mismo declaró: “Yo siempre tengo la mano en el freno de mano… Que yo hubiera aplicado el freno de mano no recuerdo, pero no lo descarto, porque tengo la mano siempre ahí. Puede haber sido así, por querer frenar”.

Los abogados de Alvarez, Joaquín y Juan Martín Reyes Puig, así como el de Coelho, Carlos Curbelo Solari, al responder al pedido de procesamiento con prisión por parte del fiscal, solicitaron se efectuara sin prisión, basándose en sus respectivas condicines de primarios absolutos (es decir, que no tiene antecedentes penales). Además, ofrecieron una caución real y personal, arresto domiciliario o el cumplimiento de penas alternativas o sustitutivas, como por ejemplo, prestar trabajos comunitarios.

Sin embargo, el juez hizo lugar al pedido del fiscal, atendiendo a la pluralidad de muertes y a la “alarma pública causada”. Además, agregó: “No puede desconocerse que, a esta altura del mes ya han existido 38 fallecidos por accidentes de tránsito”.

En consecuencia, ese mismo día, el viernes 25 Alvarez y Coelho terminaron en el penal de Las Rosas, procesados por el delito de Homicidio Culposo, para el cual el artículo 314 del Código Penal uruguayo prevé una pena que va desde los 6 meses a los 8 años de prisión, y que justifica la aplicación del máximo cuando “de la culpa resulte la muerte de varias personas o la muerte de una o la lesión de varias”.

LA CARCEL. Gaby y Blas trabajan juntos desde hace siete años. Blas había cursado la escuela secundaria en una escuela agrícola de su pueblo, San Miguel del Monte, junto al actor Nahuel Mutti. Cuando terminó sus estudios se mudó a Buenos Aires, y fue el mismo Mutti el que le presentó a Gaby, quien recién empezaba a hacerse conocido en su trabajo. La relación creció, se transformó en amistad y Blas se convirtió en la mano derecha de Gaby.

El accidente provocó dos muertes y también quebró la relación entre los dos. Coelho habría acusado a Alvarez de accionar el freno de mano, cuando el relacionista ya estaba en libertad y toda la responsabilidad había recaído sobre las espaldas de su asistente. A pesar de esas diferencias, ahora ambos conviven en la misma cárcel.
El mismo viernes por la tarde, los abogados de Alvarez pidieron su traslado a la Cárcel Central de Montevideo “por razones humanitarias”, dada la superpoblación del penal de Las Rosas, aunque el lunes, Gaby les confió a sus defensores que por el momento, prefería permanecer en el penal de Las Rosas.

Los primeros días no fueron sencillos. Gaby Alvarez lloró desconsolado todas las noches y Coelho dijo que nunca pudo dormir, aunque es quien mejor relación entabló con los otros presos. Hasta el momento, el PR recibió todos los días la visita de su hermano Ariel, quien le lleva comida y ropa. El domingo también fue a verlo su colega Hernán Lange.

A Coelho lo visitaron su novia, Samantha, su madre y su hermana, Marisa. Le llevaron un colchón –hasta ese momento no tenía y otros presos le habían prestado uno–, dos libros y algo de comida, para que comparta con los otros internos. Marisa habló con GENTE sobre la situación de su hermano, quien aún está dolorido por la lesión que tiene en el hombro. “Ariel está muy mal, muy triste. Le duele el brazo, pero repite todo el tiempo: ‘Maté a dos personas. ¿Qué voy a hacer? Me quiero morir’”, contó.

Ahora, la investigación seguirá su curso. En la etapa sumarial deberá constatarse si efectivamente fue Gaby Alvarez quien accionó el freno de mano, provocando la tragedia, algo que hasta el momento fue determinado por indicios. En febrero, pasada la feria judicial, cambiarán el fiscal y el juez de la causa, y los abogados, tras estudiar el expediente, decidirán el momento para solicitar la excarcelación de sus defendidos. Pero todo indica que tanto Alvarez como Coelho pasarán largos meses en prisión.

El PR en el penal de Las Rosas, con sus dos abogados. Lloró las dos primeras noches, pero ya se siente más adaptado al lugar.

El PR en el penal de Las Rosas, con sus dos abogados. Lloró las dos primeras noches, pero ya se siente más adaptado al lugar.

La moto en la que viajaba la pareja quedó totalmente destruida sobre la ruta. Ambos murieron en el acto.

La moto en la que viajaba la pareja quedó totalmente destruida sobre la ruta. Ambos murieron en el acto.

La hermana y la madre de Coelho, en la visita junto a Ariel, el hermano de Alvarez.

La hermana y la madre de Coelho, en la visita junto a Ariel, el hermano de Alvarez.

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