«Todos los días me pregunto cómo estoy vivo, por qué tengo la soberbia de vivir» – GENTE Online
 

"Todos los días me pregunto cómo estoy vivo, por qué tengo la soberbia de vivir"

"Si te llegás a ir de casa, me muero", fue lo primero que le dijo
Angélica (82), su madre, en el anochecer del martes 14 de junio, apenas Omar
Chabán (53) pisó el departamento de San Martín que se convirtió en su nueva
morada, después de estar 165 días preso en la cárcel de Marcos Paz, acusado de
homicidio simple con dolo eventual -cuya pena es de 8 a 25 años- y cohecho
activo -pagar coimas-. Chabán se lanzó sobre sus brazos y lloró desconsolado.
Vestía un chaleco blanco que no era una protección contra el frío, sino un
escudo antibalas para que no lo mataran. Abajo, en la puerta del edificio
ubicado en la esquina de Pellegrini y Belgrano, los familiares y amigos de los
194 muertos de Cromañón lo habían insultado con todas sus fuerzas, y algunos
lograron acertarle decenas de patadas y trompadas. Así, con una inocultable cara
de susto y todo el dolor en el cuerpo, llegó el empresario a la casa materna. Y
se preparó para dormir, por primera vez en largo tiempo, a oscuras, ya que en la
cárcel la luz siempre permaneció encendida por razones de seguridad.

Dicen que vive con miedo, y que cada vez que escucha explosiones que
provienen de los manifestantes que protestan contra su libertad, se sobresalta.
El viernes pasado entró en pánico cuando una piedra arrojada desde la calle
rompió el vidrio de una ventana del departamento del quinto piso donde Chabán
reside, e hirió levemente a la mujer que cuida a su madre. El caos en las
inmediaciones de su nuevo hogar es constante, pese a la férrea custodia que
realizan los 70 policías afectados (el 10 por ciento de la fuerza de todo el
municipio) que están bajo la responsabilidad del inspector Hugo Emilio Britos,
segundo jefe de la Departamental San Martín -además de los tres de la Policía
Federal que montan guardia en la puerta de su vivienda-. El operativo le demanda
al gobierno bonaerense un costo estimado en 4.000 pesos diarios. Por eso, en las
últimas horas, hasta el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian,
confirmó que le solicitó al juez que investiga la causa, Julio Lucini, que
ordene el traslado del empresario a un domicilio de Capital Federal, "simplemente
porque el hecho sucedió en dicho ámbito
".

Sus amigos cuentan que Chabán pasa los días y las noches estudiando el
expediente que lo tiene como principal imputado. Ya tiene en su poder 110
cuerpos de la causa, y espera ansioso que le fotocopien los 30 que le faltan.
Dicen que está obsesionado por demostrar que no es el principal y único
responsable de la masacre del 30 de diciembre de 2004. Por eso lee y relee cada
página con detenimiento. No mira televisión, tampoco los diarios, y no escucha
radio. Prefiere permanecer aislado, y elige para los momentos de ocio música
clásica, literatura universal y La fortuna, de Germán García. Como engordó,
porque en prisión no tenía actividad física, hace una hora de gimnasia y
bicicleta fija tres veces por semana. Se levanta temprano, desayuna liviano y
comienza a recibir las llamadas de sus familiares y amigos. Omar Emir Chabán no
quiere hablar con el periodismo. Por eso vale la pena destacar algunos de sus
dichos en su declaración indagatoria ante el juez, intentando explicar a veces
lo inexplicable, sin dejar de lado su histrionismo y su capacidad actoral para
expresarse:

- "La impotencia de aquella noche me dejó sin habla. Estoy atormentado por
el dolor que esta tragedia ocasionó. Cayó encima de mí el peso del horror
".

- "Sólo quisiera que comprendan que en contra de todo lo que se ha dicho
de mí, estoy destrozado junto con ustedes… He perdido el deseo de vivir y busco
la reconciliación con aquellos que ya no están. Sólo mi madre y la verdad me
dieron el impulso para seguir viviendo frente al dolor de esas madres que dieron
a luz a quienes hubieran tenido un destino junto con nosotros
".

- "No soy un criminal ni un asesino, ni maté a nadie, no fui negligente ni
irresponsable. Diferencio cuando tengo una actitud para actuar teatralmente de
cuando trabajo. No soy un monstruo
".

- "Me avisaron que iba a empezar el recital y pedí al sonidista el
micrófono para hablar al público, para comunicar que nos teníamos que cuidar y
hablé sobre los peligros de la pirotecnia. El público reaccionó negativamente y
me llenó de improperios. Cuando terminé de hablar, el cantante de Callejeros,
Pato Fontanet, molesto por mis alocuciones dijo: '
Lo que dijo Chabán es que
no jodan. ¿Se van a portar bien, no?'".

-  "Al minuto de comenzar, de abajo del amplio puente aparecieron al
mismo tiempo y abruptamente tres muchachos de aproximadamente 20 años, sin
remeras y con pantalones cortos. Cada uno tenía en sus manos unos cañitos largos
de cartón, no recuerdo el color, ni si los tres tenían la misma pirotecnia…
Después supe por la causa que lo que portaban se llamaba candela (que miden 45
centímetros de largo y tiran 30 bolitas de fuego). Con sólo verlos, le dije al
sonidista que corte el sonido; o no entendió o le pareció una irresponsabilidad
cortar el recital, por lo cual, sin saber cómo cortarlo, metí la mano en la
consola de sonido -muy grande-, sobre las perillas de la consola, y por suerte
se cortó el sonido. En ese preciso momento, estos tres muchachos, con desparpajo
y desaprensión, comenzaron a tirar bolas de fuego a distintos lugares del techo…
Los tres dispararon sin piedad su pirotecnia a distintas partes del techo
".

- "El primero que incendió el techo fue el que tenía el brazo levantado en
forma perpendicular. Mientras lo hacían, él y sus compañeros miraban a la gente
con alegría, festejando y animando a los demás a participar… Esto fue hecho con
alevosía
".

- "Pensé dejarme morir, me resultaba fácil dejarme llevar, hasta era casi
placentero, porque la sustancia decidía por uno, el cuerpo se dejaba estar y
llevar seducido hacia la muerte
".

- "Ingresar a Cromañón esa noche era entrar a una masa orgánica como en
las películas de ciencia ficción cuando llegan a un planeta desconocido y se
encuentran con una sustancia enrarecida (sic)
".

- "En un momento tuve una sensación de estar paralizado, no sé si tuvo que
ver con haber tocado chicos muertos -cuando saqué los cuerpos-, no estudié
medicina por el horror a ver o tocar un cuerpo muerto. El único cuerpo muerto
que toqué fue el de mi padre
".

- "Decidí esperar al lunes para ir a Tribunales y preguntar qué hacer… No
quería ver a nadie, mi cabeza era un remolino adverso y nefasto: pensé en Dios,
una maldición, un aciago destino, una extraña conjunción cósmica. ¿Por qué no me
habían hecho caso y habían hecho eso con todos allí dentro?... No sé cuánto
tiempo transcurrió, escuché un ruido y bajé. Era la policía, le abrí la puerta y
me llevaron a una comisaría donde estaba el fiscal; yo estaba muy sumiso y le
agradecí que me cuidara
".

- "Recordar esos momentos es un dolor muy grande en el pecho, un
inabarcable no poder volver a la vida a esas criaturas. Me pregunto cómo estoy
vivo, por qué tengo la soberbia de vivir
".

Hoy, mientras muy pocos dentro de su entorno manejan el secreto de su futura
residencia, Chabán vive deprimido, temeroso, y recuerda lo que les repetía a sus
amigos antes de salir de la prisión: "Yo no quería salir en libertad. Tengo
miedo
".

Domingo 19, 20 horas, Omar Chabán intenta observar si terminaron las protestas de los familiares de las víctimas de Cromañón en la cuadra del edificio donde vive junto a su madre en San Martín. Por la tarde recibió la visita de algunos amigos.

Domingo 19, 20 horas, Omar Chabán intenta observar si terminaron las protestas de los familiares de las víctimas de Cromañón en la cuadra del edificio donde vive junto a su madre en San Martín. Por la tarde recibió la visita de algunos amigos.

Decenas de padres y seres queridos de las víctimas de aquel trágico 30 de diciembre de 2004 hacen escuchar su bronca todos los días frente al departamento de la madre de Chabán en San Martín.

Decenas de padres y seres queridos de las víctimas de aquel trágico 30 de diciembre de 2004 hacen escuchar su bronca todos los días frente al departamento de la madre de Chabán en San Martín.

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