«Todavía no voy a ser mamá» – GENTE Online
 

"Todavía no voy a ser mamá"

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Lo dijeron en la tele. Lo repitieron en la radio. Circuló por algunas
redacciones. E inmediatamente cronistas, paparazzi, asistentes de prensa,
representantes y fans se pusieron en movimiento. Natalia Oreiro está embarazada.
Que no. Que sí. Que tal vez. Que después de todo no sería tan extraño. Natalia y
su esposo, Ricardo Mollo, líder de Divididos, llevan más de un año y medio de
casados. Al rumor no le faltaba lógica.
En la casa del pasaje Santa Rosa las palmeras inmóviles eran, durante el
viernes, el sábado, el domingo, el correlato de la inmovilidad general que se
podía registrar dentro del lugar. Una puerta cerrada. Una pared inexpugnable. Y
el silencio de todos sus habitantes. Afuera, periodistas y fans con ganas de
tocar el timbre daban vueltas esperando alguna señal, alguna respuesta. Natalia,
cuando ninguna noticia sobre su vida altera sus días, suele salir por las calles
del barrio a dar vueltas en bicicleta junto a Mollo. Anda, se detiene, toman un
café, vuelven a andar. Pero esta vez, no. Se guardó, Nati. Y, casi, no apareció.

El sábado a la tarde, de repente, Ricardo se subió a su Cherokee 4x4 verde
oscuro y trató de evitar a los periodistas. Iba a buscar a sus hijas. La primera
reacción no fue la más amistosa. Después, más sereno, estacionado al costado de
la calle, Mollo le dijo a GENTE: "Lo del embarazo es un invento". Fue lo primero
parecido a una respuesta.

HISTORIA DE UN RUMOR. Natalia cruzó las puertas de Instituto del Diagnóstico con
la intención de hacerse un análisis. Fue a las siete de la mañana del viernes 1º
de agosto. A la tarde de ese día, alguien ya había hecho llegar la noticia: se
hizo un test. Le dio positivo. Van a ser padres. No hace falta explicar el
reguero de la versión.

Desde el lado de Natalia, sus asistentes, entre la ofuscación y el fastidio,
explicaban: "Fue un examen de rutina. Natalia está cansada de no poder ni
siquiera sacarse sangre porque enseguida piensan cualquier cosa".

El lunes, después de un fin de semana jugando a las escondidas, cerca del
mediodía, Nati cruzó la puerta de su caserón junto a Ricardo, en la camioneta.
Salieron por Thames, doblaron hacia Córdoba y se detuvieron, advertidos, unas
pocas cuadras más adelante. Mientras Ricardo se quedó esperando en la 4x4,
Natalia, de sacón siete octavos color turquesa, polera blanca, bufanda rosa, el
pelo crecido y el hastío cruzándole la cara, caminó hasta quedar cara a cara con
esta cronista. Esta fue la charla.

-Natalia, ¿estás embarazada?
-No, nada que ver, no estoy embarazada, es todo un invento, una verdadera
estupidez. Todavía no voy a ser mamá.

-El rumor se expandió rápido.
-Sí, pero eso no le da derecho a todo el mundo a no dejarme vivir.

-La idea era simplemente poder confirmarlo o no.
-Mirá, por culpa de todo esto estoy empezando a tener problemas con mi marido.
Me vuelven loca, me siguen, no me dejan en paz.

El diálogo fue corto, bastante ríspido, pero alcanzó para conocer la verdad
sobre la noticia del mundo del espectáculo que más ruido hizo durante el fin de
semana. Natalia, por ahora, no va a ser mamá. Eso sí, su diminuta cintura
demuestra que sigue siendo la misma mamita con la que sueñan tantos argentinos.

Su figura ultradelgada y la negativa de ella ante el rumor son la mayor elocuencia de que, por el momento, Natalia no está en la dulce espera.

Su figura ultradelgada y la negativa de ella ante el rumor son la mayor elocuencia de que, por el momento, Natalia no está en la dulce espera.

Cansada de las versiones de supuesto embarazo, Natalia bajó de la camioneta de su marido, Ricardo Mollo, y se encargó de ponerle punto final al asunto: Es todo un gran invento".">

Cansada de las versiones de supuesto embarazo, Natalia bajó de la camioneta de su marido, Ricardo Mollo, y se encargó de ponerle punto final al asunto: "Es todo un gran invento".

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