«Todas las mujeres fantaseamos con traspasar los límites» – GENTE Online
 

"Todas las mujeres fantaseamos con traspasar los límites"

Noche de miércoles. Cuatro mujeres (todas ellas argentinas, jóvenes
y actrices) padecen el mismo y típico ataque de preproducción fotográfica:
caminan entre secadores de pelo, maletines de maquillaje, tacos aguja y lencería
negra en busca de perfeccionar (aún más) su imagen. Frente a ellas:
el espejo… Entonces, simplemente sucede. Así y ahora, sin exigencias
ni pedidos, se someten a la primera confesión de la nota que vendrá:

Dolores Fonzi se queja: “Yo jamás me maquillo. No estoy acostumbrada
a pintarme, y menos así. No veo la hora de sacarme todo este mamarracho
de la cara”.

Julieta Ortega exige: “No, dame una bombacha más chiquita, yo no
tengo drama en mostrar piel”.

Belén Blanco está intolerante: “Todavía no me preguntes
nada, no puedo responderte: primero mi pelo. ¡Mirá esto! ¿Me
lo pueden batir, levantar más, de acá arriba?”

Florencia Peña bromea y ríe sin parar: “¡Dios, pero
si parezco una ballena encallada!”

Les falta poco y nada: el jueves 22, a las 23 horas, saldrán al aire en
la pantalla de Telefé con Disputas. Se trata de la nueva apuesta de Ideas
del Sur, la productora de Marcelo Tinelli. Se trata de la segunda dirección
para la tevé (la anterior fue Tumberos) del cineasta Adrián Caetano.
Se trata de una comedia, aunque tenga mucho de drama. Las chicas (que ahora se
presentan muy seguras de sí y vestidas como matar a sangre fría)
encarnarán a Gala, Gloria, Majo y Soledad: cuatro prostitutas que trabajan
para Amelia (la genial Mirtha Busnelli), una madama muy especial.

–El pudor no formará parte de este juego, supongo….
Peña: –No creas. Mi personaje (Majo) es re pudoroso. Se trata
de una chica casada con un marido desocupado, que sale a trabajar por necesidad.
Pero al principio no se anima, no quiere. Después, sí, le encuentra
el gustito, y bue…
Ortega: –El mío (Gloria) tiene un hijo de ocho años
y conoció al padre trabajando de esto. Pero ella es muy creyente, anda
con virgencitas colgadas al cuello, y creo que en el fondo espera el milagro de
poder salir de ahí.
Fonzi: –Mi madre es gato y yo (Gala) bailo en el caño para
pagarme los estudios de kinesiología. Pero tiene cero rollo con el pudor,
su historia pasa por otro lado...
Blanco: –Pudor ninguno. Rollos, también muchos. Soledad, mi
personaje, tiene una doble vida: de día trabaja de cajera en un minimercado,
y de noche es disciplinadora, se dedica al sadomasoquismo. Imaginate…

–Para encarnar sus personajes hablaron con prostitutas, dueñas
de historias similares a las que llevarán a la ficción. ¿Qué
quisieron saber de ellas, qué era lo que más las intrigaba?

Peña: –Yo fui la única que se perdió la experiencia
porque estaba pariendo.
Ortega: –Yo sí hablé. Y me intrigaba todo. Con la producción
fuimos a prostíbulos, a lugares donde las chicas hacen peleas en el barro
y me acerqué a una que tenía una historia muy parecida a la de mi
personaje: mamá de un varón, que necesita trabajar de esto para
darle de comer y mandarlo al colegio. Ella me contaba que se tomaba este trabajo
como si fuera una profesión más, porque tiene su obra social, controlan
sus entradas y salidas para que nada le pase y usa preservativos incondicionalmente…
Viviendo en una sociedad tan hipócrita, fue toda una experiencia conocerla:
me impresionó su honestidad brutal para todas las respuestas. De ella tomé
lo de llevar la medallita de la Virgen al cuello. Y noté eso: que cuando
más lejos de Dios parecés estar, más cerca lo tenés.
Fonzi: –Para componer a Gala tomé clases con una profesional
del caño. Ella me enseñó a bailar, a moverme. Cuando grabé
la primera escena, me copé tanto que no podía parar.
Blanco: –Yo hablé con varias disciplinadoras. Lo que más
me atrapó fue la historia de una de las chicas, que usaba el masoquismo
para trabajar y para la vida, me decía que le daba placer y poder. También
me contó que la mayoría de sus clientes son empresarios muy importantes,
que pagan para ser sometidos y piden el juego del humillado.
Peña: –¿Cómo es el humillado?
Blanco: –Le das una escoba y le pedís que te barra todo el
cuarto. Cuando termina, le gritás, le pegás, lo tratás de
inútil. No sé, es terrible.
Peña: –Y… alguna vez les tiene que tocar, ¿no?
Risas.
.................................

Detrás de esos escotes, el brushing y el rímel, está la realidad.
Y en la vida fuera de cámaras, ellas son así:

Dolores vive en pareja con Luis Ortega (el hermano de Julieta) desde hace cinco
años. Su currículum dice que en 1999 llegó al cine de la
mano de Marcelo Piñeiro, con su personaje de Vivi en Plata Quemada. En
1996 debutó en tevé con La Nena. Ahora, está ensayando para
una nueva obra teatral: Dios perro, que estrenará en el Centro Cultural
Recoleta. Tiene 24 años y es la más chica del grupo.

Julieta festejó el año de casada con el músico Iván
Noble. La hija de Palito y Evangelina Salazar tiene 30 años y fue la más
rebelde de la familia. En cine hizo tres películas: La maestra normal (1996),
24 horas (1997) y Pequeños Milagros (1998). Llegó a la tevé
en 1995 con La hermana mayor. Hoy, no ve la hora de terminar de grabar Disputas
para buscar su primer hijo.

Florencia tiene un hijo de dos meses. La llegada de Tomás, el varón
que tuvo con el músico Mariano Otero, no le impidió en absoluto
seguir trabajando. Se hizo famosa no bien pisó la tevé con Son de
diez, y gracias a su generoso escote (que luego redujo con una cirugía
estética) se ganó el apodo de La Pechocha. Hoy tiene 27 años,
está ensayando la obra Pasajeras para llevar al teatro, y todavía
no piensa en casarse con el padre de su bebé.

Belén está soltera y sin apuro. Aunque asegura que vive enamorándose
(“hasta tres veces por día”, recalca), es la única “suelta”
del grupo. Empezó en la televisión en 1992 con Socorro sobrinos
y también en Alta Comedia. Al año siguiente debutó en cine
con El caso María Soledad. El personaje que hizo el año pasado en
Tumberos (Lorena, una abogada inexperta) fue, sin duda alguna, el más popular
de su carrera. Tiene 27 años y muchos otros proyectos laborales, aunque
“ninguno en concreto todavía”, asegura.

Ahora, a cara lavada, confiesan:

–En la vida, ¿también se atreven a traspasar los límites…?
Fonzi: –Pateé el tablero cuando era adolescente. Ahora, la
verdad, busco estar tranquila. Si me preguntás por hoy, no. No me gusta
pasar ningún límite.
Ortega: –Me pasa lo mismo: en una época tenía fama de
chica rebelde. Hoy estoy más calmadita… Se ve que el casamiento me
estabilizó.
Blanco: –Yo nunca tuve límites. Y creo que para ser actriz
eso está bueno. Nada me gusta más que sentir el vértigo,
la adrenalina. Además, siempre me dejé guiar por lo que sentía.
Peña: –Yo todo el tiempo traspaso los límites, ¿no
se me nota…? De verdad, creo que las cuatro adoramos jugar con los límites.
Blanco: –Eso seguro, es parte del atractivo de este trabajo.
Fonzi: –Todas las mujeres fantaseamos con traspasar los límites.
¿Quién no? Creo que sería hipócrita negarlo.

–En la intimidad ¿se animan a la lencería erótica
o…?

Fonzi: –(Risas) ¡No! No me va ni un poco. Además, estoy
en pareja hace cinco años, imaginate que si un día le aparezco de
ligas y babydoll se me muere de risa. Tengo una relación que ya no da para
salir del baño disfrazada de oveja diciendo “meee-meee”.
Ortega: –Paso, prefiero no entrar en detalles.
Blanco: –Idem.
Peña: –Todo lo que sirva para seducir a tu pareja vale, yo
lo empleo: lencería erótica, velas, cena afrodisíaca…
¡qué sé yo!

–Y a ustedes, ¿alguna vez les ofrecieron dinero a cambio de sexo?
Fonzi: –¿Dinero a cambio de sexo? Nunca tuve esa suerte. Porque
reconozcamos algo: la fantasía de la prostitución es muy atractiva…
Ortega: –No. Nunca.
Blanco: (Se agarra el pelo, tira la cabeza hacia atrás, suspira…)
¿Por qué una pregunta tan seria?
Peña: –¡Ay, sí! A mí todos los días,
¿cómo creés que llegué hasta acá?
Carcajadas.

por Mariana Montini y Pablo Procopio
fotos: Claudio Divella
producción: Gabriela Díaz y Sergio Barbaro
Maquillaron: Irene Paré y Ximena Matienzo, para Buenos Aires make up.
(agradecemos a Susila Tantrik, Maureene
Dinar, Silvana, Ricky Sarkany, Cocot, Natalia
Antolín y María Vázquez)Diosas superproducidas, ellas son Fonzi, Blanco, Peña y Ortega. Van a dar que hablar con su nueva apuesta en la ficción.

Diosas superproducidas, ellas son Fonzi, Blanco, Peña y Ortega. Van a dar que hablar con su nueva apuesta en la ficción.

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