“Soy un invento de los errores de los Kirchner” – GENTE Online
 

“Soy un invento de los errores de los Kirchner”

La tranquera da a un campo de sorgo, justo debajo del tendido eléctrico que viaja desde Salto Grande a Buenos Aires. El 11 de marzo de 2008, Alfredo De Angeli –entonces desconocido para casi todo el mundo– terminó de trabajar allí, a 45 kilómetros de Gualeguaychú, y la fue a cerrar; pero la tranca se rebeló, saltó la madera, y el chicotazo le partió la boca y le voló un diente. Como señal sangrienta de lo que vendría, un poco exagerada. Pero señal al fin. Porque al mismo tiempo, a 230 kilómetros, el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, en el ambiente climatizado de su despacho, empuñó su lapicera y firmó la Resolución 125. La madre de todas las batallas entre el Gobierno y el campo por el aumento a las retenciones a las exportaciones de cereales se desató con su trazo. Días después, el dirigente de la Federación Agraria de Entre Ríos se plantó en la ruta 14, y a partir de allí se convirtió en símbolo de la lucha del campo.

Pasaron un año y 11 días. Es un domingo hirviente ya desde la mañana, y estamos en la misma tranquera. “Por ahí debe andar el diente todavía”, dice De Angeli con una sonrisa, y señala al suelo. Ahora lo conocen de punta a punta del país, pero es la primera vez que se deja fotografiar en los campos que trabaja. “Este es mi lugar, lo que me gusta. La vida me puso acá, pero en septiembre termina mi mandato, y sé que un día de éstos va a aparecer quien me reemplace”, cuenta mientras maneja la Ford F-100 (modelo ’95) de Atilio, su hermano mellizo. Sin embargo, por el momento no afloja. No bien el jueves 19 se supo del fracaso de la discusión sobre las retenciones aún vigentes en la Cámara de Diputados (que son del 35 por ciento) por falta de quórum provocada por el oficialismo, volvió al corte de ruta. El domingo, el piquete rural se levantó, excepto para los camiones que transportan cereales, obligados a pegar la vuelta. El paro por siete días decretado por la Mesa de Enlace (que terminará el viernes próximo) se cumplió a rajatabla.

Ahora De Angeli avanza lento por un camino de tierra, muestra la soja –“que pronto habrá que cosechar”–, el girasol “que si el Gobierno no cambia la política, no sé si vamos a sembrar”, y tras pasar por el taller donde guardan las máquinas y herramientas (un tinglado con una modesta casilla al lado) llega a destino: las hectáreas que debe roturar con el arado “para un tercero”. Con él va Osvaldo Gómez, un peón que se quedará en el puesto, manejando el tractor. En el camino hablaron de que pierde aceite, de que “está jodido el cigüeñal” y de que van a tener que pararlo una semana. De Angeli, de mocasines como Néstor Kirchner, baja de la F-100, agarra una pala y empieza a sacar el barro seco de los discos de la máquina. Ya es mediodía.

EL MELLI. El día anterior había sido más agitado. Arrancó a las siete de la mañana y encendió uno de sus dos celulares. La pantalla abruma: hay 48 llamadas perdidas. Tiene cara de cansado. “Hay días que sólo quiero dormir. Y ante los medios, cuando uno está muchas horas despierto, se te puede salir la chaveta”, se sincera. De Angeli, separado y con tres hijos (Luis Angel –20, estudia Agronomía en la UBA–, Marcos Antonio –18– y Delfina –9–), vive solo. “Pero espero que cuando esto baje, aparezca alguien que me acompañe…”, dirá luego.

–Ahora lo deben ver hasta lindo... ¿O no?
–Esto es pasajero. Pero llegar al domingo al mediodía y almorzar solo como un perro no es bueno, aunque a la noche me haya acostado con una reina.

–¿Hay reinas entonces?
–Y también hay buenas mujeres, pero por ahí no son de mi gusto. Pero candidatas hay... ¡Qué no va a haber! (ríe)

–¿Va a votar a alguna?
–Ja ja… Hay que saber qué mujer me puede seguir el ritmo. Hoy duermo acá, mañana no sé dónde. La mujer es celosa. Estás a 400 kilómetros y piensa que vas a dormir con otra. Y en el pueblo, bueno... Mi pasado me condena (ríe).

Después, en su Polo gris hizo oír una milonga que le compuso Carlos Medina, extrañamente apodado “la media voz de oro del tango” (y ya son tres las canciones en su honor), fue con su hermano Atilio a ver unas máquinas agrícolas usadas, compró dos diarios (el nacional Perfil y El Argentino, de Gualeguaychú) y de vuelta en la pequeña casa que alquila, desayunó café con leche y galletitas de salvado con queso y mermelada de durazno. “A veces no almuerzo, y a la noche me lastro todo… Desde que empecé la lucha, subí seis kilos”, se lamenta. Porque el hombre será combativo, pero se nota que también es coqueto. Antes de ir al corte de ruta, pasa por Chez Marie para otro corte, el de su pelo. “Algo clásico”, definió María de los Angeles Rolando, la peluquera, que abandonó por un momento a la mujer que le hacía el color para atenderlo.

Un año pasó desde que De Angeli se hizo popular. “Viví más experiencias que en los 51 anteriores”, cuenta.

–¿Y todo porque los Kirchner lo pusieron en el lugar de enemigo número uno?
–No sé… Bah, yo soy un invento de los errores de los Kirchner. Cuando Néstor vino acá a hacer campaña, nos prometió una política para los pequeños y medianos productores. Nunca cumplió nada. Después lo encontramos con Buzzi y nos decía: “Vengan a tomar un café a la Casa Rosada, que es la casa de todos”. Nunca lo pudimos ver. Después, ellos empezaron a agredirme y yo a contestarles.

–¿Se sintió aludido cuando la Presidenta se apareció en la reunión entre el Gobierno y la Mesa de Enlace y les dijo que “locos tenemos todos”?
–Ah, sí… Le dijeron: “Usted lo tiene a Moreno”, y ella les contestó: “Y ustedes a De Angeli”. No me gusta nada que me comparen con Moreno, porque yo no aprieto a nadie.

–Después de la primera reunión, lo hizo reaccionar a Buzzi. Dijo que le “hinchó las pelotas” cuando señaló que no hubiera acordado con el Gobierno.
–La culpa la tuvo el mentiroso de Randazzo, porque dijo que había finalizado el conflicto, y no era cierto. Pero cuando lo escuché a Eduardo (Buzzi) me reí: con él nunca vamos a cometer el error de dividirnos, porque el único contento sería el Gobierno.

–¿Qué le pareció el plan de coparticipar las retenciones a la soja que lanzó Cristina Fernández?
–Algo que ni los aplaudidores que llevan a Olivos sabían… Es un anuncio electoralista, para pagar sueldos de municipios fundidos. A Entre Ríos van a llegar unos 300 millones de pesos, y nos van a llevar 2.500 millones por todas las retenciones al sector. A los pueblitos chiquitos no les van a dar nada, y son los que no tienen ni agua ni cloacas. Es injusto.

–¿Y que se hayan adelantado las elecciones?
–Otra picardía de los Kirchner. Capaz que hasta tengan menos votos todavía. Y después de las elecciones, cuando pierdan la mayoría automática en el Parlamento, sonaron. Van a tener que buscar diálogo y consenso. Y el país va a cambiar.

–El piquetero Emilio Pérsico dijo que le podrían dejar el gobierno a Cobos…
–Es una vergüenza: se tienen que quedar hasta el 2011. A los que se escudan detrás de los movimientos sociales les preguntaría cuánto dinero manejan. Tienen a los pobres de rehenes.

–¿Con la toma de un banco no corre el riesgo de quedar como ellos?
–Fuimos a destapar una cloaca, no a tomar un banco. No agredimos a nadie ni rompimos nada. Pedimos una respuesta, porque del 12 por ciento de interés que pactamos en las tasas por préstamos pasaron al 36 por ciento. Así los productores no pueden pagar sus deudas. Esa fue una venganza del Gobierno, pero como no me pudieron sobornar, me van a buscar en todas.

–¿Lo quisieron sobornar?
–Directamente no, pero mandaron a decirme cuánto quería para callarme. ¡Justo a mí, que en los años 90 me estaban por rematar la casa, cuando encontré un maletín lleno de plata y lo devolví!

–¿Con cortes de ruta no cree que se puede diluir el apoyo que les dio todo el país?
–Se corre el riesgo. Pero, ojo: primero fuimos al Parlamento para discutir las retenciones, porque la Presidenta dijo que el tema debía pasar por ahí, y no dieron quórum. Si no íbamos al corte, el adelanto de las elecciones iba a seguir tapando al tema del campo, al de la inseguridad. Y al campo no lo van a olvidar.

–¿Lo están buscando desde la política para ser candidato a diputado?
–Siempre lo hicieron, y ahora más que nunca. Pero primero tienen que pedírmelo en la Federación Agraria de Entre Ríos. Si les soy más útil como diputado, lo pensaría. No tengo idea con quién iría. Ojalá que el 28 de junio la oposición vaya con una sola lista. Y que no haya fraude. El sábado se levantó a las siete. A la derecha: Rigurosa cepillada de dientes. Desayuno: café con leche, galletitas con queso y dulce. Un rato para leer los diarios. En esta página: Lavado a cargo de Solange Martínez. De Angeli, entregado al masaje.

El sábado se levantó a las siete. A la derecha: Rigurosa cepillada de dientes. Desayuno: café con leche, galletitas con queso y dulce. Un rato para leer los diarios. En esta página: Lavado a cargo de Solange Martínez. De Angeli, entregado al masaje.

Alfredo en manos de María de los Angeles Rolando, la dueña de Chez Marie. Ella también fue al corte –el de la ruta– y señala: “Es el único que se animó a decir las cosas como son, sin pelos en la lengua”.

Alfredo en manos de María de los Angeles Rolando, la dueña de Chez Marie. Ella también fue al corte –el de la ruta– y señala: “Es el único que se animó a decir las cosas como son, sin pelos en la lengua”.

De Angeli, el sábado por la tarde, cuando los cortes se levantaban cada cuatro o cinco horas para que el tránsito siguiera su rumbo. En uno de ellos pasaron 204 camiones y 10 ómnibus de larga distancia. Por la noche dio un duro discurso: “Nos sacaron la Gendarmería. Liberaron la zona, como en los 70’”

De Angeli, el sábado por la tarde, cuando los cortes se levantaban cada cuatro o cinco horas para que el tránsito siguiera su rumbo. En uno de ellos pasaron 204 camiones y 10 ómnibus de larga distancia. Por la noche dio un duro discurso: “Nos sacaron la Gendarmería. Liberaron la zona, como en los 70’”

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