«Siempre fui una chica muy de su hogar» – GENTE Online
 

"Siempre fui una chica muy de su hogar"

"Mira, tú sígueme que desde la platea preferencial yo te contaré la película de mi vida siendo niña -invita la muchacha de caderas perturbadoras mientras entra en
La Fulopera, el caserón de tres plantas y 400 metros cuadrados situado en la calle Tama, zona J, Macaracuay, Caracas, Venezuela,
"donde pasé los mejores momentos de pequeña y de adolescente", aclara. Y se sabe, claro, nadie -hombre, menos- puede negarse a la invitación de una muchacha con caderas perturbadoras. Menos aún si las caderas perturbadoras pertenecen a Catherine Amanda Fulop (36).

"Pasa nomás, avanza… En planta baja -toma la delantera como un guía turístico-, está la sala, un comedor, dos habitaciones y baños; cocina, donde las mujeres preparábamos las hallacas. Luego…"

-Disculpe: ¿Hallacas?
-Así de tradicional como el asado para los argentinos. Viene de la esclavitud. Te canto: pones en remojo hojas de plátano y armas un guisito a base de maíz, carne, cochino, gallina, pimentón, cebolla, aceitunas y pasas de uva. Envuelves, amarras con hilo blanco
de pabilo (sisal), y adentro. Un manjar. Igual que los manjares que prepara papá, húngaro, hijo de Vilmos,
mi abuelo chef: goulash, repollo y pavo relleno y riñón con sesos, mi debilidad… Sigamos andando… El living, con un piano; y atrás, la galería. Los marcos envuelven momentos importantes de mi carrera. Ahí me encuentras posando dentro de un tanque luego de que me nombraran madrina del batallón donde penaba presa Abigail (1988), mi personaje en la novela homónima. Hay diplomas y menciones como el de
Mejor actriz local. También, la foto de los 15… ¡Hola, amores! -saluda de repente.

-¡Hola, famosa! -bromean cinco de sus hermanos, reunidos durante la calurosa tarde de junio para
"platicar y saborear una rica tortita" en compañía de la recién llegada. Levantan la mano, saludando de mayor a menor Sonia, Yazmín, Maribel, Jorge
("Pobrecito el hombre, en medio de tantas cotorras") y Jennifer. Sólo falta Vicky, que reside en la Florida, Estados Unidos.

"Vengo a ser la anteúltima. No preguntes edades, porque me pierdo. Nací antes de Jennifer
-cuenta la mujer de Osvaldo Sabatini, radicada en Buenos Aires-. Entre nosotros encontrarás ingenieros electrónicos, músicos, administradores, comerciantes; hasta yo culminé la carrera de Contabilidad computarizada en el 86. Sin embargo,
el fuerte familiar es la empresa de mi padre, Jorge Luis (76): venta de repuestos de gomería, donde trabajan varios parientes. ¿No,
pa?"

-Sí, hi -responde rápido de reflejos don Fulop-. ¿Quién es la vicepresidenta, acaso?
-consulta, pícaro.

-¿Quién? La mejor vicepresidenta que existe: yo -toma el guante Cleopatra Gioconda (65), esposa de
Jorge
.

Leonardo Ibañez
leibanez@atlantida.com.ar
fotos:Jorge Luengo
(Desde Caracas, Venezuela)<i>", dice Cathy en medio de su vieja habitación rodeada de cuadros y fotos entrañables. "Volver me recarga las pilas", admite.">

"Con ustedes, mi cuarto", dice Cathy en medio de su vieja habitación rodeada de cuadros y fotos entrañables. "Volver me recarga las pilas", admite.

La caraqueña acompañada de <i>Ova</i>, sus hijas y las sobrinas Valerie y<br />
Tiffany.

La caraqueña acompañada de Ova, sus hijas y las sobrinas Valerie y
Tiffany.

Doña Cleopatra le da la bienvenida a <i>Cathy</i> y familia. Por la noche hubo una cena-festejo con comida china en La Merced, también junto a Jorge.

Doña Cleopatra le da la bienvenida a Cathy y familia. Por la noche hubo una cena-festejo con comida china en La Merced, también junto a Jorge.

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