«Si fuera por mí, que no pare nunca de cantar…» – GENTE Online
 

"Si fuera por mí, que no pare nunca de cantar..."

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Alguien reconoce a la mujer del privilegio infinito y hace correr la voz en la sala del
Teatro del Círculo. Entonces las señoras, a medio camino entre la envidia y la perplejidad, clavan las miradas en el palco 16, donde ella, tímida en su fortuna incalculable, espera el comienzo de lo que será el último concierto de su esposo.

Tiene un vestido negro con incrustaciones de pequeña piedras brillantes y los anillos le colman las manos. Su hermana Angélica y sus nietos, Emo, Carla y Nicolás, la acompañan. Ella mira los miles de ojos que la miran y, levemente reclinada hacia donde está sentado este cronista, le confía:
"Si fuera por mí, que no pare nunca de cantar…". María Elena lo dice con la voz tenue de quien confiesa un secreto. Después, la sala queda a oscuras y Sandro, su Sandro, sale a escena.

Con los minutos van pasando las canciones y María Elena ensaya todos los tics de una fan más: aplauso rabioso al final de cada tema, coros en los estribillos, palmas cuando Sandro pide palmas. Sin embargo, ella, la mujer del privilegio infinito, de a poco se va animando y de pronto empieza a hablarle a su compañero. Es un diálogo íntimo y secreto que sólo ella atiende. Cuando el Gitano canta eso de "no me dejes", a María Elena, con una voz apenas audible, se le escapa un "no, mi amor". Con Amada mía no puede evitar que las lágrimas le inunden los ojos. Al final de Tengo, se lleva una mano al pecho mientras murmura: "¡Qué bien estuvo!".

La noche pasa rápido. Los gritos se multiplican con el más mínimo gesto, como si las fans lo estuvieran esperando para soltar el alarido. María Elena hace salir del palco a algunos de sus familiares que, tentados con una broma de Sandro, no paran de reír.

Desde su palco y junto sus nietos, María Elena disfrutó del show de Sandro con todo el entusiasmo de una verdadera fan. En el fondo, el ídolo y su inconfundible bata roja.

Desde su palco y junto sus nietos, María Elena disfrutó del show de Sandro con todo el entusiasmo de una verdadera fan. En el fondo, el ídolo y su inconfundible bata roja.

Se acerca el último adiós. Al menos por esta temporada, porque esto no es una despedida; es, apenas, un hasta pronto", según dijo el mismo Sandro.">

Se acerca el último adiós. "Al menos por esta temporada, porque esto no es una despedida; es, apenas, un hasta pronto", según dijo el mismo Sandro.

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