“Ser Harry Potter nunca me mareó” – GENTE Online
 

“Ser Harry Potter nunca me mareó”

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Dicen que dentro de poco va a mutar en la versión joven de James Bond (“¿Yo 007? ¿En serio?”, batea afuera la respuesta). Afirman que sale con una peluquera siete años mayor (“Soy un joven triste y soltero”, pone cara de muchacho vulnerable). Juran que pronto se mostrará semidesnudo en la pantalla (“Ojalá cause una buena impresión”, lanza esa sonrisa convertida en marca registrada). En realidad no importa qué dicen, qué afirman o qué juran. Lo que importa es que este chico de 16 años es el chico de 16 años más famoso del planeta y alrededores. Aunque no como Daniel Jacob Radcliffe, sino como Harry Potter. Lo consultamos:

–¿Pesan mucho la cicatriz, los anteojos redondos y la varita, o la fama lo hace flotar tanto que ni se entera?
–Intento mantener los pies sobre la tierra. No me siento a reflexionarlo, me volvería arrogante. Ser Harry Potter nunca me mareó, y tiene que ver con mis padres (Marcia, directora de casting, y Alan, agente literario). Dudo que lo permitiesen. Aparte, agrandarme la consideraría una actitud deplorable. Creo en el justo medio.

–¿Cuál es su justo medio entre Potter y Radcliffe?
–Las avant premières no representan mi parte favorita del proceso. Me gusta filmar, y punto. Por mi salud, no quiero acostumbrarme a la sensación de entrar en lugares abarrotados de público. Repito, creo en el justo medio.

–Pruebas, Harry, digo, Daniel. ¿Va al colegio, a recitales?
–Obvio. Un par de semanas atrás comencé a preparar los exámenes GCSE (Certificado General en Bachillerato Elemental), y estoy bastante ocupado estudiando la reunificación de Italia en el siglo XIX y cosas similares. Luego asistí al Festival de Reading, en Florida, Estados Unidos, un encuentro híper cool. Mis amigos no me dejaron acampar con ellos. “Si te descubren los fans, van a robarnos todo”, supusieron. Así que terminé en el hotel de la zona, donde se hospedaban las bandas. Pero no vi a ninguna, y me decepcioné.

Parece que tampoco decepcionará el motivo por el cual Radcliffe regresó al ruido, a hablar ante un grabador: Harry Potter y el Cáliz de Fuego (Harry Potter and the Goblet of Fire), la cuarta parte de la maravillosa saga imaginada por J.K. Rowling, que empujó al morochito inglés hacia el estrellato cuando sólo sumaba 11 años (ahora transita los 16) y 1,54 de estatura (ahora elevados a 1,71). “El otro día, trabajando en el doblaje, descubrí las tomas finales y me entusiasmé. ‘¡Maravilloso! ¡No extrajeron el componente de oscuridad y terror que la caracteriza!’. Ha quedado genial. Después, existen momentos clave. Ejemplos, varios: Harry enfrentándose cara a cara con Lord Voldemort, el responsable de la muerte de sus padres, al que ansía matar; escenas bajo el agua, colgado de un techo, con un dragón, bailando, la citada del semidesnudo; el distanciamiento de Ron y Harry y…”. Tira la piedra y espera. Espera el interrogante que no podía dejar de llegar.

–...y el ansiado primer enamoramiento de Potter.
–Exacto. Cae rendido a los pies de la encantadora Cho Chang, encarnada por Katie Leung, quien, a pesar de ser su debut en la actuación, brilla de manera increíble. Bueno, ves a Harry sentirse atraído por el sexo femenino, algo propio de su edad.

–También de la suya, Daniel.
–Lógico. Admito que tuve una novia hasta hace unos meses, si bien hoy sigo solo. Me falta tiempo, no ganas.

–Suena a planteo de maduro, no de adolescente. ¿Para usted ya no es un juego vestirse de Harry Potter?
–Ah, sucede que debo interpretarlo cada vez mejor. De lo contrario, me conformaría, y fallaría. Ultimamente tomé mayor conciencia y desarrollé mi responsabilidad sobre lo que significa generar producciones tan populares, películas de culto. Un montón de gente que de entrada pensaba que los libros de Potter eran para niños empieza a preguntarse: “¿Por qué no leer uno?”. Y lo mismo con el cine. En tal sentido, el trabajo se intensificó. No obstante, hallé un cierto equilibrio, y gané en confianza, porque conozco mejor a Harry.

–Genial y, va a haber beso de Harry Potter y Cho Chang o no?
–(Carcajada). Sabía que no se te escaparía.

–¿Entonces?
–Si no se lo doy en la que viene, te adelanto, será en la quinta (Harry Potter y la Orden del Fénix), que empezaremos a filmar en febrero de 2006. Dicen que dentro de poco va a mutar en la versión joven de James Bond (“¿Yo 007? ¿En serio?”, batea afuera la respuesta). Afirman que sale con una peluquera siete años mayor (“Soy un joven triste y soltero”, pone cara de muchacho vulnerable). Juran que pronto se mostrará semidesnudo en la pantalla (“Ojalá cause una buena impresión”, lanza esa sonrisa convertida en marca registrada). En realidad no importa qué dicen, qué afirman o qué juran. Lo que importa es que este chico de 16 años es el chico de 16 años más famoso del planeta y alrededores. Aunque no como Daniel Jacob Radcliffe, sino como Harry Potter. Lo consultamos:

–¿Pesan mucho la cicatriz, los anteojos redondos y la varita, o la fama lo hace flotar tanto que ni se entera?
–Intento mantener los pies sobre la tierra. No me siento a reflexionarlo, me volvería arrogante. Ser Harry Potter nunca me mareó, y tiene que ver con mis padres (Marcia, directora de casting, y Alan, agente literario). Dudo que lo permitiesen. Aparte, agrandarme la consideraría una actitud deplorable. Creo en el justo medio.

–¿Cuál es su justo medio entre Potter y Radcliffe?
–Las avant premières no representan mi parte favorita del proceso. Me gusta filmar, y punto. Por mi salud, no quiero acostumbrarme a la sensación de entrar en lugares abarrotados de público. Repito, creo en el justo medio.

–Pruebas, Harry, digo, Daniel. ¿Va al colegio, a recitales?
–Obvio. Un par de semanas atrás comencé a preparar los exámenes GCSE (Certificado General en Bachillerato Elemental), y estoy bastante ocupado estudiando la reunificación de Italia en el siglo XIX y cosas similares. Luego asistí al Festival de Reading, en Florida, Estados Unidos, un encuentro híper cool. Mis amigos no me dejaron acampar con ellos. “Si te descubren los fans, van a robarnos todo”, supusieron. Así que terminé en el hotel de la zona, donde se hospedaban las bandas. Pero no vi a ninguna, y me decepcioné.

Parece que tampoco decepcionará el motivo por el cual Radcliffe regresó al ruido, a hablar ante un grabador: Harry Potter y el Cáliz de Fuego (Harry Potter and the Goblet of Fire), la cuarta parte de la maravillosa saga imaginada por J.K. Rowling, que empujó al morochito inglés hacia el estrellato cuando sólo sumaba 11 años (ahora transita los 16) y 1,54 de estatura (ahora elevados a 1,71). “El otro día, trabajando en el doblaje, descubrí las tomas finales y me entusiasmé. ‘¡Maravilloso! ¡No extrajeron el componente de oscuridad y terror que la caracteriza!’. Ha quedado genial. Después, existen momentos clave. Ejemplos, varios: Harry enfrentándose cara a cara con Lord Voldemort, el responsable de la muerte de sus padres, al que ansía matar; escenas bajo el agua, colgado de un techo, con un dragón, bailando, la citada del semidesnudo; el distanciamiento de Ron y Harry y…”. Tira la piedra y espera. Espera el interrogante que no podía dejar de llegar.

–...y el ansiado primer enamoramiento de Potter.
–Exacto. Cae rendido a los pies de la encantadora Cho Chang, encarnada por Katie Leung, quien, a pesar de ser su debut en la actuación, brilla de manera increíble. Bueno, ves a Harry sentirse atraído por el sexo femenino, algo propio de su edad.

–También de la suya, Daniel.
–Lógico. Admito que tuve una novia hasta hace unos meses, si bien hoy sigo solo. Me falta tiempo, no ganas.

–Suena a planteo de maduro, no de adolescente. ¿Para usted ya no es un juego vestirse de Harry Potter?
–Ah, sucede que debo interpretarlo cada vez mejor. De lo contrario, me conformaría, y fallaría. Ultimamente tomé mayor conciencia y desarrollé mi responsabilidad sobre lo que significa generar producciones tan populares, películas de culto. Un montón de gente que de entrada pensaba que los libros de Potter eran para niños empieza a preguntarse: “¿Por qué no leer uno?”. Y lo mismo con el cine. En tal sentido, el trabajo se intensificó. No obstante, hallé un cierto equilibrio, y gané en confianza, porque conozco mejor a Harry.

–Genial y, va a haber beso de Harry Potter y Cho Chang o no?
–(Carcajada). Sabía que no se te escaparía.

–¿Entonces?
–Si no se lo doy en la que viene, te adelanto, será en la quinta (Harry Potter y la Orden del Fénix), que empezaremos a filmar en febrero de 2006.

“<i>Un montón de gente que de entrada pensaba que los libros de Potter eran para niños empieza a preguntarse</i>: ‘¿Por qué no leer uno?’. <i>Y lo mismo con el cine. De allí que últimamente tomé mayor conciencia de lo que hago</i>”, sostiene Daniel, en medio de un parque de diversiones.

Un montón de gente que de entrada pensaba que los libros de Potter eran para niños empieza a preguntarse: ‘¿Por qué no leer uno?’. Y lo mismo con el cine. De allí que últimamente tomé mayor conciencia de lo que hago”, sostiene Daniel, en medio de un parque de diversiones.

Daniel Radcliffe de civil.

Daniel Radcliffe de civil.

Durante una escena de <i>Harry Potter y el Cáliz de Fuego</i>.

Durante una escena de Harry Potter y el Cáliz de Fuego.

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