Se rompe el pacto de silencio – GENTE Online
 

Se rompe el pacto de silencio


Concentrados como si fueran futbolistas en vísperas de un clásico,
los más conspicuos integrantes de la familia García Belsunce, junto
al matrimonio compuesto por sus vecinos Nora y Michael Taylor, permanecían
alojados desde la mañana del pasado viernes 17 en el exclusivo hotel Sheraton
de Pilar. Fue el modo más mundano que hallaron para asimilar la sorpresiva
decisión del fiscal Diego Molina Pico de citarlos a indagatoria por el
presunto encubrimiento del asesinato de María Marta García Belsunce.
Allí
se entregaron a maratónicos cónclaves para sincronizar y memorizar
horarios y situaciones varias relacionadas con el expediente, para no caer en
posteriores contradicciones. Eran asistidos por los abogados Marcelo Nardi y José
Licinio Scelzi, quienes desde entonces comenzaron a repartir su tiempo entre apuradas
idas a la fiscalía y no menos urgentes venidas al hotel. Lo curioso es
que este verdadero gabinete en la sombra –encabezado por Horacio García
Belsunce (h), Guillermo Bártoli, Carlos Carrascosa y John Hurtig, hermanastro
de María Marta– debatía sus asuntos sin ocultarse de los pocos
pasajeros del hospedaje.
MEMORIA ACTIVA. Al promediar la tarde de ese mismo
día, el periodista de cable Horacio García Belsunce, quien no se
había cambiado la ropa desde su llegada de Punta del Este el jueves a las
cinco de la tarde en el vuelo 121 de Pluna, se dejó caer en uno de los
sillones ubicados a la izquierda de la conserjería, tras pedirle a Michael
Taylor otro cigarrillo; los suyos hacía rato que se habían acabado.

–Quedate tranquila, querida, no tienen nada. Ni siquiera saben cómo
empezar –asegura un testigo que Horacio, en un alarde de confianza, le recomendó
a Nora Pichi Taylor.
Y que ésta le replicó:
–Para vos
es fácil decirlo. Soy yo la próxima en declarar.
Tras lo cual
volvió a concentrarse en la libreta donde anotaba cada uno de los datos
–horas, lugares y circunstancias– que propalaba el abogado Nardi. A
su lado, el viudo Carlos Carrascosa, de inmejorable ánimo, le susurraba
frases al oído. Mientras que, desde otro sillón, su marido, Michael,
no les sacaba los ojos de encima.
En otro pasaje de aquella tertulia, Carrascosa
habría discutido con su cuñado Bártoli por ciertas inexactitudes
temporales:
–Metete en la cabeza la hora en que terminó el partido
de Independiente –le habría dicho el ex corredor de Bolsa a su pariente
político.
–¿Qué querés que te diga, Gordo?
No me acuerdo; vi ese partido hace casi tres meses.
–Guillermo, ya repetí
ese punto una docena de veces… –terció entonces Nardi.
–Bueno,
el partido habrá terminado alrededor de las siete.
–¡Nada
de alrededor! ¡Tenés que ser exacto! El partido terminó a
las siete, ni un minuto más ni uno menos. Este muchacho, el fiscal, se
fija mucho en eso.
Eran ya las 18:30; en ese instante, Nardi tomó su
celular para comunicarse con el abogado Gabriel Beker; su cliente, el médico
Juan Ramón Gauvry Gordon, estaba por empezar su declaración. El
resto de los presentes dio por concluido el encuentro. Nora Taylor, mientras su
marido se encaminaba hacia el ascensor, despidió a Carrascosa con un beso
en la mejilla, tal vez involuntariamente sonoro. Eso la ruborizó.
LA
SAGRADA FAMILIA. En aquel momento, ninguno de ellos sabía el tenor de la
declaración del médico Gauvry Gordon en su indagatoria. Empleado
de la empresa Paramedic y primer profesional de la salud que llegó a la
casa del crimen, se encuentra imputado por ordenar la limpieza de las manchas
de sangre y por no dar parte a las autoridades de una muerte traumática.
El hombre se sentó frente al fiscal Molina Pico transpirando. Y, casi a
boca de jarro, dijo:
–La familia me pidió que firmara allí
mismo el certificado de defunción. Estaban como apurados con que yo acreditara
la muerte accidental de la señora.
Más adelante dio otros indicios
contra la familia de la víctima. “Ahora creo que ellos montaron la
escena del accidente doméstico, y yo me la creí”.
En ese
punto, el fiscal se mostró interesado, y preguntó:
–¿Quién
cree usted que construyó ese escenario?
El médico, entonces,
abrió los brazos, para decir:
–Usted sabe, doctor, quienes estaban
en ese momento ahí.
–¿Usted se refiere a Carrascosa?
Gauvry
Gordon repitió el gesto de los brazos, y concluyó:
–Usted
sabe, doctor…
Alrededor de la fiscalía de Pilar es un secreto
a voces que las indagatorias giran en torno a ese enigmático personaje
que supo manejar los bonos del banco de los hermanos Jorge y Carlos Rohm. La estrategia
de Molina Pico consistiría en acopiar elementos para acorralar precisamente
a Carrascosa. No por capricho fue citado en último término.
No
por capricho, asimismo, en ocasión de interrogar a Nora Taylor y Sergio
Binello, el fiscal hizo más hincapié en la figura del Gordo Carrascosa
que en la presunta coima que éstos habrían pagado para alejar a
una patrulla policial. Con John Hurtig, Guillermo Bártoli y Horacio García
Belsunce, el fiscal habría continuado con esa misma estrategia.
No
en vano, Carrascosa fue el primero en llegar al lugar del crimen. Según
la causa, él instaló la idea del accidente. Luego insistió
en que no se hiciera la autopsia, que el cadáver no saliera de la casa
y que la policía no entrara al country Carmel. También fue el mentor
ideológico de la botadura al inodoro del famoso pituto. “Hicimos lo
que el Gordo quería”, habría dicho por lo menos uno de sus
familiares durante su indagatoria. El fiscal confía en que durante las
próximas horas, en el mejor de los casos, la figura de encubrimiento pueda
virar hacia la de partícipe necesario por el homicidio.
A su vez, el
juez Diego Barroetaveña también cree que se puede dar ese salto,
ya que “es casi seguro que entre el círculo íntimo de la víctima
podría estar el asesino”, según dijo el viernes pasado a la
radio La Red desde Pinamar, donde vacaciona.
Sin embargo, así como
hay una inocultable disputa investigativa entre el fiscal Molina Pico y los sabuesos
policiales de la Bonaerense, en las últimas horas comenzó también
a perfilarse otra interna entre el juez Barroetaveña y los anteriormente
nombrados. En una resolución reciente, el magistrado tildó a la
investigación como “un catálogo de irregularidades y contradicciones
en lo actuado por Molina Pico y la Bonaerense. “Actuaciones poco comprensibles,
en las que ni siquiera la fecha en la que se inició la causa resulta explicable”,
deslizando asimismo que tanto el fiscal como los policías deberían
ser investigados.
En tanto, un nuevo hecho procesal sacudió el universo
de los imputados: en las últimas horas del sábado el fiscal apeló
seis de las eximiciones de prisión resueltas oportunamente por el juez
Barroetaveña; estas son las de Carrascosa, García Belsunce (h),
Bártoli, el matrimonio Taylor y Gauvry Gordon. La suerte de ellos depende
ahora de lo que decida la Cámara de Garantías, la que se tendrá
que expedir en los próximos días. En el caso de que se acceda a
esa apelación, los García Belsunce y sus amigos estarían
frente a un panorama sombrío, y quizás tendrían que mudar
sus largas reuniones del Sheraton de Pilar a algún hospedaje del Servicio
Penitenciario provincial.

por Ricardo Ragendorfer
informes: Cynthia De Simone
y Manuel Sarrabayrouse
fotos: Pablo Piovano, Diego García, Eduardo Sarapura,

Fabián Uset y Archivo Atlántida


Guillermo Bártoli y Horacio García Belsunce (h), cuñado y hermano de la víctima, el viernes 17 en la sobremesa del Sheraton Hotel de Pilar con otro hombre. Allí, según testigos, coordinaron sus declaraciones.

Guillermo Bártoli y Horacio García Belsunce (h), cuñado y hermano de la víctima, el viernes 17 en la sobremesa del Sheraton Hotel de Pilar con otro hombre. Allí, según testigos, coordinaron sus declaraciones.

Pasaron dos meses y medio desde el asesinato de María Marta García Belsunce. Recién ahora comienzan a aparecer algunas puntas para esclarecer el encubrimiento del crimen.

Pasaron dos meses y medio desde el asesinato de María Marta García Belsunce. Recién ahora comienzan a aparecer algunas puntas para esclarecer el encubrimiento del crimen.

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