«Quiero que se concreten los sueños perdidos» – GENTE Online
 

"Quiero que se concreten los sueños perdidos"

A las 14:54 del 25 de mayo, Néstor Carlos Kirchner se convirtió en
el 52º presidente argentino. El primero elegido en las urnas del siglo XXI,
y el primero en recibir el traspaso de mando en el Congreso. Más allá
de la formalidad del acto, durante la histórica jornada hubo mucha tela
para cortar.

EL BLOOPER DEL DIA. Faltaban pocos metros para llegar a la explanada de
la Casa de Gobierno. Como el Renault Laguna azul que eligió –el mismo
que usó en Buenos Aires mientras fue gobernador de Santa Cruz– tenía
el techo cerrado y durante el trayecto muy pocas de las quince mil personas que
se agolparon para vivarlo lo pudieron ver, Kirchner decidió romper el protocolo
y se bajó para saludar. Con tal mala suerte que la lente de la cámara
de un fotógrafo impactó en su frente, y le produjo una breve herida.
Con un pañuelo contuvo la sangre. El debut del despacho presidencial fue,
entonces, para una consulta con el médico. Quien se encargó de curarlo
fue otro santacruceño, el doctor Luis Buonomo. Un poco de La gotita y un
pequeño apósito, que sólo se podía advertir de cerca,
fueron suficientes.

BALCON CON HISTORIA.
Antes de salir a saludar, hubo algunas idas y venidas.
Sucesivamente, se asomaron para ver cómo pintaba la plaza Miguel Núñez,
el vocero, y el secretario privado, Daniel Muñoz. Finalmente, el propio
Kirchner tomó la decisión. “Vamos, vamos al balcón”,
le dijo a la pequeña multitud que ocupaba su despacho. Pero faltaba alguien.
Mientras en el Salón Blanco aún quedaban ministros que hablaban
con la prensa, un asistente tomó literalmente por el brazo a Alicia Kirchner
al grito de “dale, que tu hermano te quiere ver”. Una vez que entró
en el despacho, la familia cruzó el salón, entró en la vicepresidencia
y salió al mítico balcón. El Presidente no pudo ocultar sus
lágrimas. Su hija, Florencia, se cobijó bajo su brazo, y Cristina
Fernández mostró la sonrisa más amplia del día. Junto
a ellos, Daniel y Karina Scioli coreaban junto a la gente “¡Argentina,
Argentina!”. Más tarde, cuando el nuevo Presidente salía para
el Tedéum, en la explanada, le dijo a GENTE: “Saludar desde el balcón
fue una emoción y un compromiso”.

CAOS EN EL CONGRESO. La salida de Kirchner y su familia se transformó
en un verdadero pandemónium. En medio del tumulto, en plena escalinata,
Florencia Kirchner intentaba mantenerse en pie. A pesar de la escenografía,
digna de un grotesco de Discépolo, la chica no soltaba su pertenencia más
preciada: el bastón de mando de su padre. Mientras buscaba la forma de
llegar hasta el auto presidencial –objetivo que cumplió con esfuerzo–
pudo hablar brevemente con GENTE: “¿Yo? Estoy bien, recontenta…
A la mañana fue todo normal, igual que siempre. Cuando me desperté,
papá ya se había levantado. Miramos las noticias en la tele, desayunamos
y después me empecé a preparar para venir.” En ese momento,
una ola humana la arrastró escaleras abajo. Después, con la misma
sonrisa que mantuvo durante todo el día, se sentó en la parte trasera
del automóvil, junto a su padre, y saludó feliz a la gente.

APETITO PRESIDENCIAL.
Por cierto, no fue un día más para los
Kirchner. Sobre la calle Uruguay, desde temprano, comenzó a agolparse la
gente. Hasta China Zorrilla, vecina del barrio, esperó un buen rato para
saludar al nuevo mandatario. Y un par de ramos de rosas, que llegaron para Cristina
Fernández, no alcanzaron para alterar lo que pretendía ser una serena
vigilia. Quizá por eso, las cuestiones domésticas pasaron por alto.
Pero a medida que se acercaba la hora de partir hacia el Congreso, empezó
a apretar el hambre. Y, aunque no había nada preparado, enseguida llegó
la solución. Por teléfono llamaron al delivery de la confitería
Madeleine, y pronto llegó un ciclomotor con una suculenta carga de triples
de miga. Como corresponde, los Kirchner abonaron los 59 pesos de la cuenta.

UN BESO DEMORADO. Apoyada en un bastón, con sus 81 años a
cuestas, María Juana Ostoic voló desde Río Gallegos para
no perderse el día más importante de su hijo. Conmovida le dijo
a GENTE:
–Estoy emocionada. Jamás imaginé que estaría viviendo
este momento. Créanme que mi hijo será un presidente con ganas de
cumplir con lo que se propuso. Aunque es un trago difícil.
–¿Podrá?
–Mire… Como le dije, si lo pensamos bien, es muy difícil. Pero
con la voluntad que tiene, va a salir adelante.
–¿Qué le dijo a su hijo?
–No me va a creer, pero todavía no pude ni darle un beso…

CEREMONIA CON ERRORES.
Quizá cansado por el trajín, y porque
era la ceremonia más “íntima” –si vale el término
para un Salón Blanco de la Casa de Gobierno con 350 invitados–, Kirchner
y sus ministros no pudieron evitar varios furcios durante la jura del Gabinete.
Pese a lo esperado, el Primer Mandatario no usó –al igual que en el
Congreso– su cabulera Bic negra. Pero eso fue lo de menos. Roberto Lavagna,
por ejemplo, se olvidó de firmar el acta, y el escribano Natalio Etchegaray
lo tuvo que perseguir, entre las risas de los presentes. Luego, Carlos Zannini
hizo lo mismo, y el Presidente lo retó: “Empezó mal, se olvida
y va a ser el secretario Legal y Técnico”.
Pero el último, y el más significativo, lo cometió el propio
Kirchner. Sucedió cuando terminó un breve discurso y reparó
en el error del comienzo, cuando saludó a los “colegas gobernadores”.
Mientras el locutor oficial indicaba el cierre de la transmisión, Kirchner
se excusó: “Perdón, me equivoqué. Es que todavía
no me acostumbré a ser presidente”.

PROBLEMAS DE PROTOCOLO. Acostumbrado a cuestiones legales, el flamante
canciller Rafael Bielsa tropezó con los vericuetos del protocolo. Y dicen
que le molesta bastante. Por ejemplo, su primera sorpresa fue cuando se enteró
de que, para las ceremonias, sólo podía enfundarse en un traje de
color azul con camisa blanca. Pero el malhumor creció cuando –con
cara de póquer– los encargados de ceremonial le dijeron que su mujer,
Andrea, debía alisarse el pelo ya que no está permitido lucir rulos.
Quien brilló por su ausencia fue su famoso hermano, Marcelo, el técnico
del seleccionado de fútbol, que lo felicitó por teléfono.
Más allá de estos vaivenes, en el cóctel de la Cancillería
hubo coincidencia entre los observadores extranjeros: que Bielsa junto a su vicecanciller,
Martín Redrado, “suman prestigio y eficiencia para conseguir inversiones”.

PRESIDENTE CHEVERE. El campeón de los cholulos castristas es el
presidente de Venezuela, Hugo Chávez. No pierde ocasión para sacarse
fotos con Fidel. Pero el venezolano también se acercó, cada vez
que pudo, a Lula. Lo más curioso sucedió cuando el primer mandatario
del Brasil fue ovacionado al entrar al Congreso. Chávez se adelantó
y se le colgó del hombro, con lo que “enganchó” la ola
de los aplausos, y agradeció –rápido de reflejos– como
si fueran todos para él.

DE PESCA. Casi en secreto, Lula le contó a Chávez que volvía
a Brasil no bien terminara la asunción, y que se llevaría con él
al ex presidente Duhalde y a su esposa, Chiche, quienes pasarán 20 días
de vacaciones allí. “Mira, podemos reunirnos e ir a pescar, como quiere
Duhalde”, bromeó el venezolano. Con GENTE a su lado, un entusiasmadísimo
Chávez señaló: “El discurso de Kirchner es patriótico.
Eso hay que repetirlo en todas partes, ahora, es el discurso de un nuevo modelo,
así lo entiendo yo y todos los patriotas latinoamericanos”.

LOS SUEÑOS DEL PRESIDENTE. Antes de entrar al Congreso, Néstor
Kirchner, que estaba por cumplir su sueño de llegar a la primera magistratura,
les confesó conmovido a los periodistas: “Quiero que se concreten
los sueños perdidos”. Más tarde recordó: “Hace
30 años yo estuve en la Plaza de Mayo para festejar la asunción
de Cámpora…”. Antes de salir hacia la Casa Rosada, dijo ante
un Congreso colmado en este 25 de mayo de 2003: “Les prometo seguir con la
misma fortaleza de espíritu y las convicciones de siempre”.

por Alejandro Sangenis, Mariana Montini, Hugo Martín, Jorge Martínez
Carricart, Leonardo Ibáñez, Alejandro Seselovsky y Sergio Oviedo.
fotos: Víctor Buggé, Maximiliano Vernazza, Alejandro Carra, Matías
Campaya, Leandro Montini, Julio Ruiz, Diego Soldini, Diego García, Maximiliano
Didari, Ezequiel Escalante, Walter Papassodaro, Gustavo Sancrica y Fabián
UsetAntes de cruzar el umbral de Casa de Gobierno por primera vez como presidente de la Nación Argentina, Néstor Kirchner –ya con bastón de mando y banda presidencial– decidió eludir el protocolo y se acercó al vallado para saludar a los vecinos.

Antes de cruzar el umbral de Casa de Gobierno por primera vez como presidente de la Nación Argentina, Néstor Kirchner –ya con bastón de mando y banda presidencial– decidió eludir el protocolo y se acercó al vallado para saludar a los vecinos.

Luego de tomar juramento a su gabinete, el presidente Néstor Kirchner volvió a su despacho, donde lo esperaba su familia. Emocionado, tomó un vaso de agua mineral y dijo:

Luego de tomar juramento a su gabinete, el presidente Néstor Kirchner volvió a su despacho, donde lo esperaba su familia. Emocionado, tomó un vaso de agua mineral y dijo: "Quiero ir al balcón a saludar a la gente".

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