«¿Quién dijo que los argentinos no tenemos el ritmo de los brasileños?» – GENTE Online
 

"¿Quién dijo que los argentinos no tenemos el ritmo de los brasileños?"

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Vos lo ves tocar y seguro decís: "Ah, ¡pero este tipo es brasileño!"
Bueno, eso mismo dijeron unos cuantos, cuando sacudió Niceto la semana pasada,
allá por Palermo, con sus tambores y su berimbau -instrumento de cuerda típico
del salvaje Brasil-. Justo al lado, su laptop y sus máquinas de ritmo, como para
darle olor a presente. Y acá, ritmo es lo que sobra. Ramiro Musotto, a sus 41,
es un ave de lo más inusual. Una que voló de su Bahía Blanca natal hacia Bahía
en busca del ritmo negro, que se consiguió mujer morena, que grabó doscientos
discos con Caetano Veloso, Gilberto Gil, Paralamas, Daniela Mercury, y lo
mejorcito de Brasil. Hoy, tiene su propio disco, Sudaka. Y sorprende, créanlo.
Hay una canción, Botellero. El pregón de un hombre en su carro, recolectando. Y
Musotto recolecta su vida.

-Bueno, ¿cómo te picó este asunto brasileiro?
-Tenía diez años, y con los Beatles, lo primero que escuché de música
brasileña fue uno de Caetano con Chico Buarque. La percusión me fascinó. Y, en
la Argentina, hacer percusión era bastante difícil. No tenías mucho más que el
bombo legüero. Así que a los 18, me fui a Brasil con mis tambores, precisamente
a San Pablo, donde empecé a laburar... ¡tocando boleros!

-Un mundo completamente distinto, Ramiro. Allá, la raíz es negra.
-Cierto. Acá somos blancos, pero no como en Europa. La chacarera y el
malambo tienen raíces negras. Yo no lo sentí tan exótico. Pero es otro mundo,
otro idioma, otro ritmo. Algo hermoso. Me quedé un año en San Pablo, y en el 84
me fui a Salvador, la capital del estado de Bahía. Ahí es bien, bien africano.

-Pintame la escena.
-Viví en el Pelourinho, que es la parte vieja de la ciudad, como San Telmo.
Cuadras y cuadras de efervescencia, de cultura popular. Es otro mundo, con una
energía muy loca. Ahí conocí a mi mujer, Rose, y tuvimos dos hijos, Vinicius
-¡un homenaje a De Moraes!-, y Natalia.

-Tus hijos hablan portugués, me imagino.
-Eso mismo. Y es raro. Tienen dos abuelos bahianos, ¡y dos de Bahía… Blanca!
Es muy enriquecedor cuando cruzás tu cultura con otra. Ya no sos tan
nacionalista, tan xenófobo. Pero acá vuelvo siempre. No olvido de dónde soy. Es
más, si me ganara la lotería, me volvería a mi pueblo bahiense.

Más precisamente, en el Jardín Botánico, con su berimbau -un antiquísimo instrumento de cuerda brasileño-, y su laptop, para la cuota electrónica. El cocktail perfecto para un sonido animal.

Más precisamente, en el Jardín Botánico, con su berimbau -un antiquísimo instrumento de cuerda brasileño-, y su laptop, para la cuota electrónica. El cocktail perfecto para un sonido animal.

Musotto en acción, sacudiendo sus tambores. Los mismos que sacudió para Caetano Veloso y Gilberto Gil, entre otros dioses brazucas: Tocar con ellos es monstruoso. Una emoción enorme", dice él.">

Musotto en acción, sacudiendo sus tambores. Los mismos que sacudió para Caetano Veloso y Gilberto Gil, entre otros dioses brazucas: "Tocar con ellos es monstruoso. Una emoción enorme", dice él.

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