Acá venimos con la verdad. No tenemos nada que perder"." /> Por qué están en la mira de la Justicia – GENTE Online
 

Por qué están en la mira de la Justicia

"Fuerza, loco", le dice un rolinga mientras le palmea el hombro
en el hall de Tribunales. Pato Santos Fontanet está tranquilo, casi confiado de
lo que va a decir ante el juez de Instrucción Julio Lucini. Lo acompañan Maxi
Djerfy y Elio Delgado, sus guitarristas, que dicen que mientras tanto se van por
un café a un bar a dos cuadras. Su abogado penalista, Mariano Silvestroni,
celular brillante en mano. Después llegaron Christian Torrejón, el bajista,
callado y con los ojos acuosos y Juancho Carbone, el saxofonista, con mueca
grave. La banda, bah.

Ahora, a Pato de Villa Celina le toca hablar. Declaración indagatoria,
imputado por el delito de homicidio culposo. La misma figura legal por la cual
están procesados seis funcionarios del Gobierno porteño, entre ellos Fabiana
Fiszbin, ex subsecretaria de Control Comunal. Cinco horas frente al juez para
Fontanet. Ya lo había hecho en marzo en forma espontánea. Ahora es otra cosa. En
ese mismo hall se le escuchó decir: "Mirá, las cosas son claras. Los que se
murieron no van a resucitar. Y con la excarcelación de Chabán, bueno… Ahí ves
cómo son las cosas. Acá venimos con la verdad. Ahora entro a declarar, yo estoy
bien. No tenemos nada que perder
".

La estrategia Callejeros, por decirlo sintéticamente, es un mani pulite.
La responsabilidad, según ellos, reside en el Estado, sus controles deficientes
y su permisividad. Y en Omar Chabán mismo. Antes de ingresar, Fontanet había
dicho: "Soy consciente de que no hice nada para que pasara lo que pasó. No
puse el techo, ni cerré la puerta, ni acepté coimas. Acá la cuestión es aclarar
las cosas ante la Justicia
". A la banda, precisamente, se le imputa haber
hecho el recital conociendo los riesgos, con cacheos deficientes, la emisión de
tres mil quinientas entradas, no haber previsto salidas de emergencia, el
incentivo al uso de pirotecnia y la sospecha de que las bengalas ingresaron a
Cromañón por el sector VIP, donde se ubicaban sus allegados. El agravio que
sustenta la imputación es el contexto de peligro. Esa es la convicción del
juzgado, que entre los elementos que consideró están las más de 120 bengalas que
se encendieron en el recital que dio la banda en Excursionistas, ante más de 15
mil personas. Dice Silvestroni: "Llevar a cabo el recital es una conducta
permitida. Y el uso de pirotecnia en recitales de rock es una realidad que no la
promovió Callejeros. Existe hace diez años
". Cierto es, como también que la
principal característica de la banda no era solamente su música, sino la de ser
considerada como la "más pirotécnica del rock". ¿Cuáles fueron las
pruebas de la defensa? Un video que compila imágenes de distintos recitales. "Algunos
de ellos
", aclara Silvestroni, "patrocinados por el Gobierno de la Ciudad
mismo. Si hasta figuraba en los afiches. Era un hecho que conocía, y hasta
apoyaba. No se le puede decir a Callejeros que ellos debían tomar recaudos
especiales. Ellos iban y cumplían con su rol de banda. Pato consideraba a
Cromañón un lugar seguro. Los chicos tocaron asumiendo que el Gobierno y Chabán
iban a cumplir su rol
". Otro video presentado como prueba -al cual GENTE
tuvo acceso-, intenta avalar también la posición de la banda. Expertos de
Bomberos y Defensa Civil, entrevistados en 2004 -a raíz de la tragedia en el
shopping Ycuá Bolaños en Paraguay-, aducen lo siguiente: los controles son cosa
del Estado y del regente del local.

La actitud de Lucini, afirma el penalista, fue "muy dura, una indagatoria
en donde le pidió explicaciones a Pato que no le correspondían ni podía dar
".
Entonces, la verdadera intención de por qué Lucini citó e imputó a Callejeros:
establecer las responsabilidades de la tragedia. A quién -o a quiénes- les
corresponden.

En octubre pasado, Fontanet declaró a la Rock & Pop, a raíz del debut
de la banda en Obras -algo así como la graduación del rock nacional-: "Cuando
tocamos nosotros, tratamos de que pasen las bengalas
". Esto, lectores, es
bastante literal. No hay mucho doble sentido. Silvestroni -que afirma y reafirma
que los cacheos en Cromañón fueron intensivos y que no eran responsabilidad de
la banda, aunque por ello fue detenido Lorenzo Bussi, jefe de seguridad de
Callejeros- aduce lo contrario: "Pato dice que es su forma de comunicarse con
el público, no desde una posición de enfrentamiento, para que no encienda
bengalas
".

Edu, o Eduardo Vázquez, baterista, fue el único callejero ausente el lunes 23
en los pasillos de Tribunales. Entre los miembros de la banda, el dolor en él
fue bastante más sísmico. Dilva Paz, su madre, murió en Cromañón. Le tocó ir a
reconocer el cuerpo a la morgue al día siguiente. Se hizo una remera con su
cara, se la puso para las marchas, para tocar un par de temas con La 25 en
Córdoba, el 18 de marzo. Ese día dijo que la banda volvía a tocar a fines de
este preciso mes, en cancha de Velez y a beneficio. Nada más lejos de la
realidad. "Edu dijo muchas boludeces", fue la frase exacta de unos
cuantos del entorno. También figura en el archivo su gaffe para el
periodista Juan Di Natale, en la Rock & Pop, cuando aceptaba la presencia
de "cuatro mil personas" en Cromañón y de las bengalas como "la
frutilla de la torta
" -un reportaje hecho el 30 de diciembre, antes de que
ocurriera la tragedia-. Luego, dos semanas atrás, fue a cobrar el subsidio
otorgado a los sobrevivientes de Cromañón por el Gobierno de la Ciudad -cerca de
60 mil pesos-. Ana Sandoval, una ex empleada del boliche de Once, lo reconoció
en la cola y le dijo en la cara que era un asesino. Ahora, ¿cobró o puede cobrar
la banda los subsidios? Silvestroni dice que no sabe. "Si fue a cobrar, es
porque están en la nómina
", reconocen desde el Gobierno de la Ciudad.

En la tarde del sábado 21, Edu Vázquez llegó a su departamento de toda la
vida en Villa Celina en un Ford Escort azul, con unas bolsas de supermercado. El
mismo departamento donde vivía con su madre. Hay que leerle la cara, medio
demacrada. Declara este jueves. A ver qué tiene para decir. Y tras escuchar
todos los testimonios, Lucini tiene diez días para tomar una resolución. A ver
qué dice él también.

Elio Delgado y Maxi Djerfy, guitarristas. El vocalista ya declaró. Sus compañeros lo harán esta semana.

Elio Delgado y Maxi Djerfy, guitarristas. El vocalista ya declaró. Sus compañeros lo harán esta semana.

Pato Santos Fontanet junto a su abogado, el penalista Mariano Silvestroni.

Pato Santos Fontanet junto a su abogado, el penalista Mariano Silvestroni.

Comentarios

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig