«Podemos ser un ejemplo para el país» – GENTE Online
 

"Podemos ser un ejemplo para el país"

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La Fundación Favaloro late. Bombea la sangre de la vida. Es milagro y es ejemplo. Hace apenas dos años y pocos días, justo en el génesis de la debacle argentina, estaba herida de muerte. Una s
ituación financiera terminal, potenciada por la desidia oficial y la triste institución del cajoneo, se hizo estampido en el pecho de René Favaloro. Sucedió el 29 de julio de 2000, un sábado triste y gris. Parecía el irremediable final de una obra magna. Pero no.

Entre las ruinas del país que no soñó su creador, la Fundación resurgió. Y los frutos de su árbol, regados con sacrificio, hoy son orgullo genuino, y permitirán -como siempre- salvar vidas. El equipo multidisciplinario de la Fundación, junto con los ingenieros de IMPSA (Industrias Metalúrgicas Pescarmona S.A.) lograron un corazón artificial llamado SAV (Sistema de Asistencia Ventricular) ciento por ciento argentino, y que será utilizado en pacientes con insuficiencia cardíaca terminal que esperan con desesperación un trasplante. El proyecto data de 1997. "Ustedes saben de bombas de agua, y nosotros de sangre", les había dicho René a los ingenieros hidráulicos que serían parte de la proeza. Y ellos trabajaron sobre un archivado proyecto soviético de los años 30, pensado para aprovechar la energía del agua. Con la muerte del médico, y pese a las dificultades, los trabajos no se detuvieron. Roberto Favaloro -sobrino de René y actual presidente de la Fundación, considerado ya
un notable de la cardiocirugía mundial- definió al resultado de las fatigas con sabia simpleza: "Es un corazón artificial que asiste a un corazón enfermo".

La experiencia definitiva se hizo el jueves 1º de agosto en un ternero (antes usaron ovejas) y fue todo un éxito, aunque habrá que esperar dos años, y otros estudios, para que lata en un tórax humano. El dispositivo está conformado por dos rotores que giran en sentido contrario para impulsar la sangre, y su ventaja sobre las bombas tradicionales radica en que éstas son más grandes, ruidosas y tienen fallas de funcionamiento. "El caudal de la sangre y la presión arterial del animal se mantuvieron normales durante las cinco horas que duró la prueba", dice Roberto, y recuerda las peripecias que enfrentaron. "Habíamos tenido problemas con la salida del ventrículo izquierdo, lo hicimos de plástico y tuvimos que cambiar a metal. Investigamos en cinco animales distintos durante cuatro semanas, y en el equipo de trabajo participaron ingenieros, veterinarios, cirujanos y anestesistas".

Siete intervenciones de alta complejidad por día se llevan a cabo en la Fundación. Pero la operación más importante y delicada fue la económica. Hoy, las finanzas gozan de buena salud. Roberto Favaloro, sin falsa modestia y con razón, asegura: "Sí, creo que podemos ser un ejemplo para el país. Cuando murió René, se nos vino el mundo abajo. Todos nos daban por muertos. 'Técnicamente, son un cadáver financiero', nos decían sin piedad supuestos expertos económicos. Pero nos juramentamos salir adelante".

El doctor Roberto Favaloro, sobrino de René, sostiene el corazón artificial, hecho sobre la base de una bomba de agua, mientras experimentan en un ternero.

El doctor Roberto Favaloro, sobrino de René, sostiene el corazón artificial, hecho sobre la base de una bomba de agua, mientras experimentan en un ternero.

Parte del cuerpo médico frente al edificio de la avenida Belgrano. En total, en la Fundación trabajan más de 800 personas entre profesionales y empleados.

Parte del cuerpo médico frente al edificio de la avenida Belgrano. En total, en la Fundación trabajan más de 800 personas entre profesionales y empleados.

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