«Perón nunca sintió el erotismo del dinero. Su único erotismo fue el poder» – GENTE Online
 

"Perón nunca sintió el erotismo del dinero. Su único erotismo fue el poder"

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Aquí está el libro: Perón, tal vez la historia. Casi 700 páginas escritas por
Horacio Vázquez-Rial (58, separado, tres hijos), argentino, doctor en Historia,
residente en España desde hace tres décadas, vecino de Barcelona y autor de
dieciséis novelas y seis ensayos. Y aquí está él, y la primera pregunta debe ser
-necesaria y obligatoriamente- un disparo a la cabeza o al corazón:

-Escribir sobre Perón es un riesgo: primero, porque todo parece haber sido
ya escrito; segundo, porque puede ser creíble, pero también increíble,
tendencioso y hasta oportunista. Y usted lo sabe…
-Es cierto. Pero no hay una diferencia esencial entre la historia académica
y la ficción. ¿Por qué? Porque en ambas hay un narrador, un punto de vista, una
impregnación ideológica, y subjetividad. La historia no es una sucesión de
acontecimientos sino el relato de ellos, con supresiones, magnificaciones,
versiones, añadidos.

-¿Una verdad imposible?
-O casi. Por eso, debajo de la palabra Perón, puse tal vez: un modo de decir
"Hasta aquí investigué, hasta aquí llegué, y a lo mejor mañana aparece
alguien que llega más lejos
".

-¿Usted es peronista, Vázquez?
-No. Fui profundamente antiperonista, y hoy no lo soy tanto. Sin embargo,
Perón marcó mi vida hasta el '74 -me fui a España con la "beca López Rega"
(me avisaron que si me quedaba en la Argentina era "boleta"…)- y la sigue
marcando hasta hoy. De lo contrario, jamás hubiera escrito este libro. Como bien
dijo Cipriano Reyes (Nota: mítico dirigente del Partido Laborista, de decisiva
actuación en el 17 de octubre de 1945), el peronismo fue creado para la
eternidad…

-¿De qué postura ideológica parte su antiperonismo?
-Como tantos argentinos, pasé por el PC (Partido Comunista), lo
abandoné por el trotskismo, y finalmente me hice liberal. Como puede
imaginarse, mi antiperonismo feroz nació por oposición a lo que todavía
considero lo peor del peronismo de los primeros años: la ultraderecha católica,
el fascismo, los montoneros, etcétera…

-¿Por qué dice "los primeros años"?
-Porque hubo dos Perón: el corporativista, desde el '45 hasta el '53, y
después, el de la línea Gómez Morales (Nota: Alfredo Gómez Morales, ministro de
Hacienda de la segunda presidencia de Perón), un Perón liberal. Tanto,
que Menem no mentía cuando decía que era peronista: lo era desde su liberalismo.

-¿Cómo nació este libro?
-De pronto, hace unos años, empecé a soñar con Perón. No metafóricamente:
durmiendo. Ese fantasma me dio vueltas en la cabeza hasta que una amiga me
preguntó si quería conocer a la hija de Perón (Nota: Martha Susana Holgado, que
se atribuye ese carácter y escribió Perón, mi padre, en 1993). Dije que sí,
obviamente, y en ese punto empezó a nacer el libro.

-Usted asegura que ella es realmente hija de Perón. ¿Con qué pruebas?
-No hay duda alguna. Está sostenido a lo largo de la demanda judicial y por
muchísimos testigos: desde la pedicura de Perón hasta amigos íntimos del
General.

-Pero, ¿por qué esa supuesta hija apareció tan tarde?
-Ni temprano ni tarde: apareció cuando nació la prueba de ADN, que es
irrefutable. Ella exige esa prueba porque está segura de que dará positiva. El
único escollo son los jueces, que no la autorizan. ¡Por Dios! Si hasta tiene
documentos a nombre de Lucía Virginia Perón, que es el nombre que le eligió su
padre...

-¿Qué busca con eso? ¿Una gran fortuna oculta?
-No. Hay una que otra cuenta en Suiza, bloqueada, pero no es una gran
fortuna: es un dinero respetable, nada más. Perón, como Hitler, como Mussolini,
como Franco, nunca sintió el erotismo del dinero. Su único erotismo fue el
poder.

-¿Escribió su libro desde el odio, Vázquez, o desde la revisión
equilibrada?
-Desde el odio no, sin duda. Pero sí desde el fenómeno político que fue. No
soy antiperonista. Además, ser antiperonista hoy es una pel... El peronismo es
lo que hay, y no hay mucho más.

-Algunas afirmaciones de su libro no son sólo novedosas, sino muy
polémicas. Por ejemplo, usted niega que Perón y Evita se conocieron en el Luna
Park en 1944, poco después del terremoto de San Juan.
-Ese encuentro oficializó la pareja, pero ella y él se conocieron bastante
antes, en la embajada alemana, que ambos frecuentaban. Además, ella no nació a
la política con Perón. Cuando lo conoció no era sólo una modesta actriz: ya
lideraba sindicalmente una asociación de artistas de radiotelefonía. ¡Ya hacía
política! Pero el encuentro en el Luna Park es más romántico y novelesco. Un
coronel de 50 años, elegante, simpático y apuesto, con una muchacha de 25,
rubia, linda y en sus comienzos como actriz: ¡perfecto! Tampoco es cierto que
ella le dijo: "Coronel, gracias por existir", como escribió Tomás Eloy Martínez
en Santa Evita. El aclaró que Santa Evita es una novela, pero nadie le cree,
porque el mito es más fuerte que la realidad.

-¿Fue realmente una historia de amor o una unión más política que
pasional?
-Fue una gran historia de amor. Una gran pasión. Además, a Perón le gustaban
mucho, muchísimo las mujeres. Y si eran jóvenes, más todavía.

-¿Era estéril a raíz de un accidente, como dicen?
-Absolutamente no. Sufrió dos accidentes: se cayó de un caballo y volcó con
una moto, pero sin secuelas de ese tipo. Es más: Isabel, su última mujer, dice
que perdió varios embarazos de Perón.

-Otro tema polémico es su relato de la muerte de Juan Duarte. Muy pocos
creen en la versión del suicidio, pero según su libro fue muerto de un balazo
por un custodio de Perón durante una violenta discusión con el general, y en el
momento en que Duarte intentó agredirlo con una estatuilla de bronce. ¿Cuál es
su fuente?
-Mire: por lo común uno no revela ciertas fuentes, para protegerlas. Pero en
este caso es al revés: la oculto para protegerme. Y le digo más, Duarte no tenía
sífilis -los certificados médicos fueron fraguados para justificar la versión
del suicidio- y no era sólo un vivillo: tenía carisma, poder, muy buenos
contactos, ambición política… ¡y era un Duarte!

-¿Pondría las manos en el fuego por todo lo que afirma?
-Totalmente. Y si oculto algunas fuentes es para que no me digan: "¡H… de
p…! Escribiste todo lo que te conté, y ahora atenéte a las consecuencias!".

-¿Cómo es posible que un hombre de la talla y el carácter de Perón se haya
dejado dominar por un personaje siniestro como José López Rega?
-No se dejó dominar por López Rega, sino por Isabel. Ella, desde que conoció
a Perón y le dijo que haría cualquier cosa con tal de estar junto a él, lo alejó
de todos los amigos que lo acompañaron en el exilio de Panamá y Venezuela. El
único que perduró casi hasta el final fue Roberto Galán. ¿Sabe que López Rega
urdió un montaje mafioso? Tenía una oficina fantasma en la Gran Vía de Madrid
bajo la pantalla de una agencia de contratos para personal de servicio, y por
allí pasaban armas, droga, todo lo que se imagine…

-¿Conoció a Perón, Vázquez?
-No. Una vez, a los 22 años, estuve en Puerta de Hierro, pero no me animé a
tocar el timbre. Todavía era demasiado antiperonista… Pero mucho después estuve
sentado en el sillón de Perón, que está en la embajada argentina en Madrid. Pero
no sentí nada especial.

-¿En qué lo reivindica y en qué no lo perdona?
-Reivindicaciones: en primer lugar, fue un hombre de Estado. El único de su
tiempo, y hasta hoy. Alfonsín pudo serlo (o lo pareció), pero esa imagen se
acabó en Semana Santa. En segundo lugar, la creación de sindicatos fuertes,
porque a diferencia de Stalin, que creía que ése era el camino hacia el
marxismo, comprendió -como Roosevelt- que es el camino hacia el capitalismo, y
el único modo de organizar el capitalismo. Y por último, que todo lo que hizo
respondió al aire de los tiempos en que le tocó gobernar. No se olvide que
Roosevelt negoció con la mafia para facilitar el desembarco del general Patton
en Sicilia, y que cobijó a un líder sindical como Hoffa...

-¿Era nazi?
-Alemania fue uno de los mayores inversores que hubo en la Argentina, es
cierto. Pero no sólo de capitales nazis: del Estado alemán antes, durante y
después de Hitler. En todo caso, hubo más nazismo en Chile, donde todavía existe
la Colonia Dignidad, y en Paraguay, que creó la primera colonia aria.

-¿Y qué no le perdona?
-Muy pocas cosas... Lo peor, lo inexcusable, es haber dado el puntapié
inicial de la corrupción, que desgraciadamente ya se convirtió en una herencia
cultural de la Argentina. Es una carga pesada que llevamos los liberales. Y muy
injusta, porque una cosa es la privatización, y otra la corrupción, la manera en
que se privatizó. En realidad, más que culpar a Perón, culpo a la desmemoria de
los argentinos…

Perón se llevo a la tumba muchos enigmas de su vida. Por eso es que
Su historia tienta a los historiadores. Después de mi, habrá otros…"
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"Perón se llevo a la tumba muchos enigmas de su vida. Por eso es que
Su historia tienta a los historiadores. Después de mi, habrá otros
…"

Perón saluda desde el balcón, en uno de sus últimos actos públicos. Poco después, el 1º de julio de 1974, moriría. Derecha: Vázquez-Rial con su libro: otra vuelta de tuerca en el enigma Perón.

Perón saluda desde el balcón, en uno de sus últimos actos públicos. Poco después, el 1º de julio de 1974, moriría. Derecha: Vázquez-Rial con su libro: otra vuelta de tuerca en el enigma Perón.

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