“Participé del secuestro, pero juro que yo no lo maté” – GENTE Online
 

“Participé del secuestro, pero juro que yo no lo maté”

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Sé que me van a dar la peor condena: prisión perpetua, pero te juro que al pibe no lo maté. Soy un negro de m…, pero no un asesino”, dice José El Negro Díaz (26) mientras recibe a GENTE en la cárcel de Ezeiza. Sus palabras suenan tremendas en medio de los pasillos de la Unidad, que parecen más fríos que nunca. Díaz está acusado nada menos que de ser el ejecutor del disparo que terminó con la vida de Axel Blumberg. “Secuestro extorsivo seguido de muerte, asociación ilícita, tenencia y utilización de armas de guerra”, son las acusaciones más graves que pesan sobre él, no sólo en este caso, sino también en otros no tan mediáticos, como los secuestros de Guillermo Ortiz de Rozas, Ana María Nordman y Víctor Mondino.

Esta semana su abogado, Guillermo Endi, presentará el pedido de sobreseimiento en estos tres hechos, “porque ni las víctimas ni los testigos lo reconocieron”. El Negro aguarda sentencia junto al resto de los acusados de la banda: Martín El Oso Peralta, Carlos Díaz –hermano menor de José–, Sergio Miño, Mauro Maidana, Andrea Mercado y Vanesa Maldonado.

Ahora está sentado en un banco de la sala de visitas, y reconoce haber participado en el secuestro: “Acepto que lo bajé del auto para pasarlo al nuestro, también que participé del primer pago de rescate que se frustró, pero no de su muerte”, vuelve a insistir, mientras en el penal, el sonido del abrir y cerrar de las rejas de las celdas eriza la piel.

–Díaz, me cuesta creerle eso de que usted no mató a Axel Blumberg.
– No, yo no lo maté. Si estoy jugado, para qué te voy a mentir.

–Para no ser condenado a prisión perpetua, por ejemplo...
–¿A usted le parece que yo, que nunca había entrado siquiera a una comisaría, siquiera, un día me pueda volver loco y decida matar a un joven? Eso es lo que cree Blumberg. Espero que el tribunal tome en cuenta que no tengo antecedentes…

–Mire, eso no sólo lo piensa Blumberg. Lo piensan los abogados querellantes, la fiscalía, y hasta Carlos, su propio hermano, también acusado, que dijo: “Fue el Negro”.
–Lo que pasa es que ese Negro no soy yo.

–¿Y quién es entonces?
–Yo no lo sé. Hay otro, y no soy yo.

–Además usted reconoció que tenía un revolver 38, que es el exacto calibre de la bala que mató a Axel.
–Sí, es cierto, yo confesé que tenía una 38, pero con ésa no maté a Axel.

–¿Me puede decir entonces cuál fue su rol en el secuestro?
–Fui uno de los que lo bajaron a Axel de su auto cuando lo pasamos al nuestro. Después estuve muy poco, porque me iba a la casa de mis viejos, que está a quince minutos del barrio Santa Paula, de Moreno.

–Díaz, ¿cómo se convirtió en un secuestrador?
–Siempre me sentí un negro de mierda. Bah, o lo que siempre me hicieron sentir. Me discriminaron todo el tiempo. Por eso me metí en esta m... Pero el único secuestro que hice fue el de Axel. No participé ni tuve nada que ver con los de Ortiz de Rozas, Nordman ni Mondino, que también me imputan.

–¿Va a defenderse con eso de que la vida lo castigó, o piensa hacerlo asumiendo su responsabilidad?
–Siempre fui muy pobre. La vida nunca me dio nada: sólo golpes, y eso me convirtió en un resentido. En lo único que trabajé fue haciendo changas. Me rompí siempre el lomo para alimentar primero a mis padres, y ahora a mi concubina, Andrea Mercado, y a mi hijo Brian, de seis años. Viví en el barrio Rififí de Moreno. Nunca pudimos salir de la pobreza. Pero no pienso defenderme diciendo que estoy acá por culpa de la pobreza.

–¿De qué vivía hasta que lo detuvieron?
–Siempre trabajé barriendo calles. Cobraba Planes Trabajar de 150 pesos.

–¿Qué me contesta si le pregunto si usted lo odiaba a Axel?
–Me parecía un pibe de clase alta, nada más.

–¿Participó del fracasado pago del primer rescate? Se dice que allí Axel los irritó, los puso nerviosos, y por eso después lo asesinaron.
–Yo participé de ese pago del rescate que falló. Eramos cuatro, pero no recuerdo bien quiénes iban en el famoso Passat blindado. Cuando se produce el tiroteo, le aclaro que nosotros no disparamos. Era imposible, porque al ser blindado las ventanillas del Passat no se podían bajar. Nos dijimos: “Ahora volvemos y lo largamos, porque si no, se pudre todo”. Seguimos por la autopista, pasamos un puente y nos fuimos a Moreno. Mi hermano, el Oso y el Negro José –a quien conocí en ese momento– se fueron a tirar el auto.

–¿Es consciente de que puede recibir prisión perpetua?
–Por toda la manija que le dieron a esto, y aunque confío en los jueces, sé que me van a dar la peor condena: prisión perpetua. Pero tengo esperanza…

–¿Esperanza?
–Tengo fe de que cuando apelemos a la Cámara de Casación, o después a la Corte Suprema, me alivien la pena. Espero que los jueces tomen en cuenta que no tengo antecedentes ni procesos abiertos, como sí los tienen mi hermano y El Oso Peralta. A los tres nos sindican como los que asesinamos a Axel aquella madrugada. Yo sé que mi hermano es menor y no le van a dar perpetua. Pero Peralta está con la misma calificación legal que la mía, y tiene antecedentes.

–¿Qué piensa de los padres de la víctima a quienes les arruinó la vida?
–Entiendo el dolor que sienten. Pero Blumberg esta fuera de sí cuando razona. El me mira con tanta bronca en el juicio que ve lo que quiere. Me acusa de que como yo declaré que tenía un revólver 38, entonces soy el que maté a su hijo. Pero no es así.

–También lo acusó de reírse en pleno juicio, aun cuando se leen detalles de la causa que hablan de la muerte de Axel…
–Me reí de nervios, nada más. Cuando escucho algunas imputaciones en las que no tuve nada que ver, me río de nervios.

–Pero usted confesó y aceptó varias cosas…
–Reconozco que andaba con un 38 y confieso que secuestré a Axel. Yo sí estuve ahí. Por eso sé lo que pasó.

–¿Insiste en que no asesinó a Axel?
–Como dije, participé en el secuestro, en la captura del pibe. Lo dejamos en la casa de Goya, en el barrio de Santa Paula, en Moreno. Lo tuvimos cautivo en la casa del medio, adonde vive mi hermano Carlitos con su mujer. Pero nos fuimos todos y se lo dejamos a cuidar al Negro José. A esa persona la conocí ese día, porque me la presentó el Oso Peralta. Y yo volví a la casa en la que estaba Axel al quinto día, para cobrar el rescate, después me fui a lo de mi vieja. Yo no lo maté.

–¿Qué recuerda del momento cuando llamaba a la casa de los Blumberg para pedir el rescate?
–La primera llamada extorsiva la hice yo, para hablar con la madre de Axel. Pero como me atendió un hombre, corté. Las otras las hizo mi hermano Carlitos, y después habló el Oso Peralta. Ni siquiera me acuerdo desde qué locutorio hicimos la llamada. En las otras comunicaciones no participé tampoco estuve ahí.

–¿Cuánto pidieron por el rescate de Axel?
–De entrada 50 mil pesos, después 15 mil.

–¿Y en qué condiciones lo tenían?
–A Axel lo teníamos en la casa del medio, que era de dos ambientes, estaba en la pieza de atrás. Las habitaciones se comunicaban por un pasillo abierto.

–¿Le habían tomado bronca y por eso lo querían matar?
–A Axel lo íbamos a largar. Aun después de que nos habían disparado cuando fuimos a cobrar el rescate. Todos pensábamos de la misma manera.

–¿Qué hizo usted cuando volvieron del tiroteo?
–Me fui a la casa de mi madre.

–¿Y entonces qué pasó? ¿Quién mató a Axel?
–Cuando lo mataron yo no estaba. Le insisto, habrá sido otro Negro, no yo. Se lo juro.

Así recibió a GENTE El Negro José Díaz en prisión. La Fiscalía pidió prisión perpetua para él, y podría recibir una condena a 25 años de cárcel. La sentencia se conocerá en octubre.

Así recibió a GENTE El Negro José Díaz en prisión. La Fiscalía pidió prisión perpetua para él, y podría recibir una condena a 25 años de cárcel. La sentencia se conocerá en octubre.

Díaz en la cárcel, en plena comunicación telefónica. Niega haber asesinado a Axel Blumberg: “<i>Espero que el tribunal tome en cuenta que no tengo antecedentes…”</i>.

Díaz en la cárcel, en plena comunicación telefónica. Niega haber asesinado a Axel Blumberg: “Espero que el tribunal tome en cuenta que no tengo antecedentes…”.

Junto a Díaz, su mujer Andrea Mercado y Martín El Oso Peralta, también procesados por el secuestro.

Junto a Díaz, su mujer Andrea Mercado y Martín El Oso Peralta, también procesados por el secuestro.

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