“Pancho se dedica a los desfiles de modelos y yo a los desfiles militares” – GENTE Online
 

“Pancho se dedica a los desfiles de modelos y yo a los desfiles militares”

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El día? Mario Gabriel Dotto, 55 años, casado con Andrea, cinco hijos (Ezequiel, 26; Lucas, 24; Esperanza, 21; y los mellizos Candelaria y Joaquín, 20), y ascendido a general de brigada el jueves 26 de diciembre, cuando la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, le entregó el sable que hizo oficial la promoción.

¿La noche? Luis Francisco Dotto, Pancho, 52 años, soltero, sin hijos, dueño de una de las agencias de modelos más exitosas de nuestro país, que este año cumple dos décadas poniéndole su sello a la temporada de Punta del Este con sus beauties.

–¿Así son ustedes como hermanos, el día y la noche? ¿Isidoro y el coronel Cañones?
A dúo:
Ja ja ja... Nooo, para nada.
General Dotto: No. El se dedica a los desfiles de modelos y yo a los desfiles militares.
Pancho Dotto: Compartimos el cuarto hasta que él empezó a ir al Colegio Militar. Tenemos la misma genética.
General Dotto: ...Y la misma pasión por lo que hacemos. Y sobre todo, una enorme constancia en nuestras profesiones. Dios concede la victoria a los constantes: ése es nuestro leit motiv.

–¿Cómo vivió la familia tener hijos con carreras tan distintas?
Pancho Dotto:
Bueno, todos sufrimos su carrera más que la mía. Estuvo al borde de la muerte muchas veces. Reconozco que a veces le reprochaba, le pedía que la corte, porque tiene una familia. Pero bueno, la vocación es la vocación. Y hay que respetarlo.
General Dotto: Yo comprendo, pero el riesgo es parte de mi actividad. Y no todos alcanzamos la oportunidad de ostentar el grado de general: es una tremenda satisfacción y un gran compromiso. Es el momento de poner en práctica lo que aprendí en los 35 años que llevo en el Ejército.

DE ARMAS TOMAR. El Dotto más famoso se refiere a la foja de servicios de su hermano, que incluye su participación en la Guerra de Malvinas con el Regimiento de Infantería 5, donde pasó por Puerto Argentino y Puerto Yapeyú, ya en la isla Gran Malvina. Y más adelante, sus campañas a la Antártida, que incluyen la jefatura de la Base San Martín en 1984 y viajes a ese continente en los últimos cuatro años. En 1992 fue destacado en Croacia con los Cascos Azules, en un batallón cuyo mando tenía el actual jefe de Estado Mayor, teniente general Roberto Bendini (“con quien tengo una relación que viene de lejos”, cuenta el militar). El currículum se puede completar, entre otros destinos, con sus dos años en Río Gallegos, Santa Cruz, cuando estuvo al frente del Regimiento Mecanizado 24 mientras Néstor Kirchner era gobernador. Por ahora, sin embargo, el flamante general desconoce su próximo destino.

El ex primer mandatario no está, pero sí su esposa, quien presidió la ceremonia en el Salón Blanco. Los 29 oficiales de las tres armas que ascendieron (10 del Ejército, 12 de la Armada y 7 de la Fuerza Aérea) y sus familias debieron esperar una hora y media más de lo pactado, porque Cristina Fernández estaba en comunicación con el primer ministro español, José Luis Rodríguez Zapatero, informándose de la suerte que corre la enfermera argentina Pilar Bauza, secuestrada en Somalia. Entre los invitados, además de la mujer e hijos del general Dotto, estaban sus padres, Teresa (80, la más emocionada: “Estoy orgullosa. La carrera militar es dura, y no pensé que la iba a sobrellevar. Pero es un buen soldado”) y Mario (79), el menor de sus hermanos, Carlos (42, licenciado en Marketing y comisario de a bordo en Aerolíneas Argentinas) y su tía Hilda. Entre parientes y amigos formaban un grupo de alrededor de treinta personas. Ausente con aviso, Mónica (55), la única hermana mujer, que vive en los Estados Unidos.

Más tarde, todos cruzaron hasta el Edificio Libertador, donde Bendini le entregó el bastón de mando. Allí, luego, hubo un cóctel. Y, como suele suceder, Pancho no paró de sacarse fotos, sobre todo con las hijas y sobrinas del resto de los generales presentes. Entre copas y brindis siguió la charla.

–¿Cómo era la convivencia en aquel cuarto compartido?
General Dotto
: Fantástica. Teníamos una cama cucheta en “L”. Yo dormía abajo y Pancho arriba. Además, nuestro hi... digo... nuestro hermano más chico –¡mirá que fallido!– llegó cuando éramos adolescentes y vivíamos en Belgrano, en la calle 11 de Septiembre.
Pancho Dotto: Ahí yo llegaba más tarde que él.
General Dotto: Sí, y tardabas más en el baño, porque te peinabas y perfumabas horas, como ahora... Pero no obstante su éxito con las chicas, yo no le iba a la zaga, eh.
Pancho Dotto: El se acuerda de eso, pero yo del Fiat 600 que le llevé hasta Jujuy manejando. Después lo fundió.
General Dotto: Es que tengo el único vicio moderno que existe: la velocidad.

–¿Son compinches?
General Dotto:
Nos queremos mucho. Nunca rivalizamos. Cada uno estuvo siempre en lo suyo. Yo definí mi vocación antes, y Pancho encontró el camino más tarde. Pero nunca claudicó. Como le decía antes, si algo tenemos los Dotto, es la constancia.

–En el caso de su hermano, general, constancia en mantenerse soltero, además...
General Dotto:
Bueno, pero hay roles que imponen determinadas conductas. ¿Quiere que le diga? Me parece que no se puede ser manager de modelos estando casado. Lo veo incompatible.

Carlos, Mario, mamá Teresa y Pancho. Todos juntos para homenajear al mayor de los hermanos, tras la ceremonia en la Casa Rosada.

Carlos, Mario, mamá Teresa y Pancho. Todos juntos para homenajear al mayor de los hermanos, tras la ceremonia en la Casa Rosada.

La foto en el Salón Blanco. Pancho y su hermano, juntos como siempre.

La foto en el Salón Blanco. Pancho y su hermano, juntos como siempre.

En el Salón General San Martín del Edificio Libertador hubo un cóctel: los Dotto con Teresa, la madre.

En el Salón General San Martín del Edificio Libertador hubo un cóctel: los Dotto con Teresa, la madre.

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