Otra vez la violencia, otra vez el horror – GENTE Online
 

Otra vez la violencia, otra vez el horror

En General Mosconi, cada reclamo, invariablemente, se hace piquete. Y la ruta nacional 34 -única vía de comunicación directa con Bolivia- es el escenario
ideal para una protesta que puede tener raíces justas, pero que es manipulada por quienes pretenden hacer del caos una herramienta de desestabilización continua. Por eso el asfalto aún conserva las huellas de viejas batallas. Por eso el ambiente presagia batallas por venir.

Este último corte de ruta comenzó el 30 de mayo. Entonces, un grupo de albañiles contratados por el Estado para la ampliación del hospital municipal de General Mosconi trepó al pavimento para reclamar un aumento en la hora de trabajo. Ganan 1,14 peso cada 60 minutos y pretenden que se les equipare el salario hora/hombre con los valores de Neuquén, donde es de 2,5 pesos. Así, obtendrían un ingreso mensual de 260 pesos. Entonces, cortaron la ruta, sin darse cuenta de que los más perjudicados son ellos mismos y sus vecinos, los que usan la ruta como único y vital medio de comunicación con el resto del país.

Los reclamos fueron extendiéndose en el tiempo y en el espacio. A un corte inicial, se sucedieron nuevos cortes, donde se alzaron nuevas banderas y se hicieron nuevos reclamos. Al primer piquete de los obreros de la construcción lo sucedió un segundo en Salvador Mazza e incluso un tercero, en Cuña Muerta, al norte de Tartagal. Cada uno, con su propio líder y petitorio, convirtiendo a esta zona del noreste salteño en un polvorín al que sólo le faltaba el asesino que encendiera la mecha. Para colmo, el 2 de junio, ya hartos de cortes, un grupo de camioneros -que veían perder sus mercaderías y, en consecuencia, sus trabajos- respondió a los piquetes con un
"contra-piquete". Otro corte de ruta, se entiende.

Las protestas finalmente llegaron a ser quince, prácticamente simultáneas. Cada grupo tiene un líder y sus propios reclamos. Sólo los une la miseria y el espanto. Semejante descontrol los vuelve permeables, óptimos caldos de cultivo para infiltrados, para los violentos.

Hasta que el 17 de junio, Gendarmería Nacional recibió la orden de "recuperar" la ruta "con los máximos recaudos de precaución, prudencia y recato, a fines de evitar hechos de violencia de cualquier tipo".
Lejos del diálogo, los piqueteros decidieron defender su postura con gomeras, piedras y todo objeto contundente que pueda ser lanzado con una honda. Pero también aparecieron las armas de fuego. Trescientos gendarmes -gendarmes que tampoco ganan más de 300 pesos al mes, equipados con armas "no letales" como palos, balas de goma, gases lacrimógenos y escudos- fueron recibidos a plomo limpio en General Mosconi. Algunos disparos provenían "del centro mismo del piquete", según los efectivos. La mayoría, desde el monte. Y tanto piqueteros como gendarmes aseguran que hubo francotiradores sobre los tanques de combustible de la petrolera Refinor.
Un grupo de piqueteros con sus rostros cubiertos blandiendo sus gomeras. Sin embargo, 2 civiles murieron y 24 gendarmes recibieron heridas de armas de fuego. ¿Quién disparó entonces?

Un grupo de piqueteros con sus rostros cubiertos blandiendo sus gomeras. Sin embargo, 2 civiles murieron y 24 gendarmes recibieron heridas de armas de fuego. ¿Quién disparó entonces?

La violencia en General Mosconi  tuvo eco frente a la Casa de Salta en Buenos Aires. Lo que comenzó como una protesta de partidos de izquierda terminó en una brutal batalla entre la policía y un grupo de encapuchados.

La violencia en General Mosconi tuvo eco frente a la Casa de Salta en Buenos Aires. Lo que comenzó como una protesta de partidos de izquierda terminó en una brutal batalla entre la policía y un grupo de encapuchados.

Dos jóvenes ajenos a la protesta murieron y 24 gendarmes fueron heridos con balazos dignos de un profesional.

Dos jóvenes ajenos a la protesta murieron y 24 gendarmes fueron heridos con balazos dignos de un profesional.

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