«Nunca me podría sentir como una royal» – GENTE Online
 

"Nunca me podría sentir como una royal"

Un asunto, digamos, de luxe. Muy de luxe. A continuación,
algunas claves para que se imagine la escena. Es el sábado 2 en el Coworth
Park
, a 30 kilómetros de Londres, cerca de Berkshire, centro de polo y
propiedad del hipermillonario sultán de Brunei. Es el tercer torneo de
Porcelanosa, la marca líder de cerámicos en España, que hace no mucho desembarcó
en el Reino Unido y le montó un bonito jardín español al príncipe Carlos en
Highgrove, su residencia de weekend. Bueno, con la camiseta de
Porcelanosa juegan el mismísimo príncipe, su hijo Harry -que llevó a su nueva
novia, Chelsy Davy, una sudafricana de 19 años que ya recibió el OK de la Casa
Real-, y Eduardo Ruso Heguy, crédito argentino supremo que hizo un pequeño alto
en su intensa temporada en el Abierto Británico de Polo. Es decir, hay equipo.
Todo esto a beneficio de la National Society for Osteoporosis (entidad que tiene
por objeto crear conciencia en la sociedad sobre los peligros de esta
enfermedad) y la Fifteen Foundation (que enseña oficios a jóvenes en situación
de pobreza).

Convocados estaban el príncipe William -que no pudo asistir porque está de
gira real en Nueva Zelanda-, y su madrastra, Camilla Parker Bowles -ausente
también por cuidar la salud de su padre, Bruce Shand-. Como bonus track
están Pierce Brosnan -o el actual 007-, Isabel Preysler -imagen eterna de
Porcelanosa y ex señora de Julio Iglesias-, Sergio García -gran golfer español-,
entre otros. Y está Valeria, imagen de Porcelanosa hace dos años, con su marido,
Alejandro Gravier, que viajó especialmente para el evento, y hasta hizo viajar
de Buenos Aires a Londres a su personal coiffeur, Diego Impagliazzo. Primero un
almuerzo, con Brosnan a la mesa. Luego, el match, un 6-5 con victoria del team
del príncipe, a lo largo de cuatro chukkers. Y en los palenques, después
del encuentro, Valeria otra vez, para hablar un rato con el heredero del trono
británico.

Ahora es la medianoche del domingo en el hotel Ritz de Londres. El pequeño
Benicio, de cuatro meses, no tiene muchas ganas de dormir, cosa que a Valeria la
desvela un poco. Sin embargo, nuestra top está dispuesta para la charla con
GENTE:

-Valeria, ¡cuánta realeza!
-¡Ja, ja, ja! Al príncipe Carlos ya lo conocíamos. Fue en el mismo evento
hace dos años. Esa vez, con Alejandro no sabíamos qué hacer para no meter la
pata por temas de protocolo. Esta vez fue mucho más relajado, más suelto.

-Seré curioso: ¿de qué hablaron?
-Primero, me preguntó cómo estaba la Argentina después de todo lo que
vivimos. Yo le dije que mejor, trabajando para salir adelante. Luego nos pusimos
a hablar de polo, cosa que a él le encanta. Me comentó que lo hacía por hobby y
para recaudar fondos para sus obras de caridad, y que le encanta jugar con
Eduardo, que le distribuye la cancha y le deja todo servido. También con Harry,
que se defiende bastante bien. Además, el chico metió tres de los seis goles.
Después, hablar con Eduardo fue un respiro. Encontrarme un argentino tan lejos
de casa...

-¿Y después?
-Le comenté al príncipe que había sido mamá hace poco y nos pusimos a hablar
de los hijos. El me dijo: "Hay que darles tiempo y hablarles desde chiquitos,
que aunque no parezca, reciben todo
". ¡Una afirmación que me pareció
increíble! Yo pienso igual, y me sorprendió viniendo… bueno… ¡del príncipe de
Inglaterra! En general me dejó una buena impresión. Pero como argentina es algo
difícil. No estamos acostumbrados a tratar con la realeza. Pero él fue muy
gentil. Es todo un caballero. Es su trabajo. Tiene que ser como el British
gentleman
.

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Lo siguiente no parece tan ilógico. Valeria, así, hablando de cosas de la
vida con el sucesor de la reina Isabel, un hombre que si quiere -cosa que los
expertos dudan-, podría ser el rey de Inglaterra. Hablando casi de igual a
igual. ¿Podría Valeria sentirse un poco royal?

-¿Vos qué decís al respecto, Valeria?
-Nunca podría sentirme como una royal. Es más, acá salimos a pasear con los
chicos y Alejandro, y pasamos frente al palacio de Buckingham, con miles de
turistas. Y debe ser muy raro digerir todo eso, esa situación de poder, esa
falta de vida privada.

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AHORA, STOP. Los chicos, dice ella. Desde que están -Balthazar (6),
Tiziano (3) y Benicio, de tres meses, quien enfrentó su primer viaje
trasatlántico- viajan con Valeria y Alejandro. Pero no termina todo en Londres.
Sigue en Roma, para la boda de un amigo y poner su cara -y su buena voluntad-,
para las próximas Olímpíadas Especiales italianas; luego Milán, fotos para una
campaña, y broche de oro en las geniales playas de la isla de Cerdeña: "Mirá:
viajar con los chicos es muy divertido… y cansador. Tenés que tener mucha
paciencia y organizarte. Con Alejandro los participamos de todo. Acá en Londres
los llevamos al British Museum. Y se divierten, o se aburren
".

-Toda una vida entre valijas, Valeria. ¿No te da por extrañar?
-Hace quince años que vivo viajando. Lo de extrañar se me pasó hace mucho
tiempo. Y cuando viajo, a donde sea, lo disfruto muchísimo.

Isabel Preysler, Alejandro Gravier, Valeria y el príncipe Carlos. Sin protocolo, y todo sonrisas. ¿La gran ausente? Camilla Parker Bowles.

Isabel Preysler, Alejandro Gravier, Valeria y el príncipe Carlos. Sin protocolo, y todo sonrisas. ¿La gran ausente? Camilla Parker Bowles.

Valeria, Pierce Brosnan e Isabel Preysler, de punta en blanco.

Valeria, Pierce Brosnan e Isabel Preysler, de punta en blanco.

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