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Nuestros científicos también reman contra el hambre

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Dicen las estadísticas que Santa Fe es una de las provincias con mayor

densidad de técnicos y científicos por habitante. Gritan los estómagos que
crujen, que en la Argentina la gente se muere de hambre. Susurra María que a la
noche no puede dormir porque quiere comer. Aseguran -y esta sí que es una buena
noticia- que en la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe, desarrollaron
un alimento que podría calmar el hambre y la desnutrición que afecta a uno de
cada cinco chicos argentinos.

Ese alimento, que aún no tiene nombre, que algunos bautizaron "para
catástrofes
", y otros llaman "de interés social", es una mezcla de materias
primas deshidratadas, fortificadas con proteínas, hierro y sales de calcio.
Viene en bolsas que se pueden almacenar hasta seis meses y su preparación es tan
simple como la comida más simple: se debe agregar la cantidad de agua indicada,
hervir lentamente, ¡y listo! El resultado puede tener sabor a guiso de lentejas,
o de arvejas, o de fideos, o arroz, o arroz amarillo, o polenta, o fideos a la
crema o fideos al pesto. Rico. Pero algo más. Un plato de 450 gramos contiene de
450 a 470 calorías. Lo suficiente para que María a la noche pueda dormir sin
ruidos en la panza.

EL MEJOR EJEMPLO
. "A cada logro sigue un desafío", dice Guillermo Basombrío. El
hombre tiene 78 años, hace doce se jubiló y hace veinte rema en kayak. Su última
hazaña fue recorrer 2.200 kilómetros por el río Paraná, desde las cataratas del
Iguazú hasta el río Luján, en el delta del Tigre. Durante un mes de remo se
alimentó de las raciones del nuevo alimento que habían sido proyectadas para
calmar el hambre argentino. Llegó a su meta en excelente estado de salud. Dos
años atrás, en una travesía similar por el río Uruguay, cuando los científicos
estaban recién planificando la fórmula del alimento, Guillermo terminó su viaje
con 20 kilos menos y una internación por neumonía. "Las raciones me hicieron
sentir fuerte esta vez",
dice Guillermo, y se entusiasma más con sus próximos
desafíos que con sus logros recientes: "Espero festejar mis 80 años con una
nueva navegación".

LA COCINA DE LA IDEA. Durante 2002 los medios comenzaron a mostrar cuerpos
deformados por un monstruo que los devoraba con paciencia: el hambre. Tucumán
quedó en primer plano, pero los números demostraron que no era la única
provincia afectada. Más de una docena de chicos murieron entonces en el norte
del país. El nivel de desnutrición afectaba a toda la Argentina, la misma
Argentina que producía alimentos capaces de saciar a 300 millones de personas.

Entonces se firmó un convenio entre la Secretaría de Ciencia, Técnica e
Innovación Productiva y el Ejército Argentino para trabajar en un alimento que
supliera las carencias nutricionales más importantes. Se designó a un
responsable científico, el ingeniero Rubén Roa, profesor de Conservación de
Alimentos de la Universidad Nacional del Litoral. Dos años más tarde, tras
alentadores resultados positivos, Roa habló con GENTE.

-¿Cómo se llevó a cabo el proyecto?
-La primera etapa fue el desarrollo de la fórmula. Después, en abril de 2003,
comenzamos una fase experimental con 250 personas que hasta el momento estaban
habituadas a comer mate con pan, o polenta. Durante tres meses distribuimos el
alimento en cinco comedores de Santa Fe. Estábamos evaluando los resultados, que
eran positivos; íbamos a iniciar un nuevo momento de prueba… y entonces vino la
catástrofe.

LA PRUEBA MENOS QUERIDA
. La catástrofe se llamó inundación. El río Salado
desbordó y en la ciudad de Santa Fe alrededor de 80.000 personas perdieron su
hogar, sus alimentos, sus mesas, sus manteles, pero no el hambre.

-Y entonces, ingeniero Roa, la prueba piloto se extendió más rápido de lo
imaginado…

-Ya, más o menos, se había probado, y para colaborar con la emergencia se armó
una planta de producción en el Centro Regional de Investigación y Desarrollo de
Santa Fe (CERIDE), del Conicet. De 250 raciones diarias se pasaron a elaborar
5.000, llegando a preparar 230.000 en poco más de dos meses. La realidad cambió
los planes, y mientras se actuaba solidariamente, se construyó una muestra
evaluatoria enormemente superior a lo planificado.

-¿Con buenos resultados…?
-En estrictos términos técnicos fueron altamente satisfactorios. Con el agua
sobre la ciudad de Santa Fe, se dio por concluida la etapa experimental.

-¿Cuáles son los beneficios más destacables de este alimento?
-Es altamente calórico, está fortificado con proteínas y adicionado con hierro y
calcio. Una ración nutre y llena, dos necesidades fundamentales. Tiene un costo
bajo, entre 40 y 60 centavos por ración, al ser deshidratado tiene poco peso,
sus materias primas son de producción nacional y es de fácil desarrollo.

-¿Y qué falta, entonces, para que comience a ser distribuido en todo el país?
-El desarrollo está al servicio del país, nosotros somos un organismo del
Estado. El proyecto quedó frenado con el cambio de autoridades. Pero el
desarrollo está. Si un comedor quiere contar con raciones puede montar su propia
planta productora. ¡Armar la planta es más barato, incluso, que comprar el
alimento!

-¿Cuáles son sus expectativas?
-Mi sueño no es regalar bolsones. Mi sueño sería que se instalaran pequeñas
plantas productoras en las zonas donde la desnutrición es alta.

Y la desnutrición es alta. Las tristes estadísticas dicen que en la Argentina la
mitad de los habitantes son pobres. Las tristes estadísticas dicen que hay
veinte Marías cada cien argentinos que a la noche lloran por comida. Que tienen
los ojos saltones, la piel pegada a los huesos y la esperanza de un alimento que
silencie el grito del hambre.


En el CERIDE del Conicet, en pleno desarrollo del alimento que podría calmar el hambre de miles de argentinos.

En el CERIDE del Conicet, en pleno desarrollo del alimento que podría calmar el hambre de miles de argentinos.

Una voluntaria en la planta del CERIDE, durante la producción a gran escala para los inundados de Santa Fe en 2003.

Una voluntaria en la planta del CERIDE, durante la producción a gran escala para los inundados de Santa Fe en 2003.

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