«Nos debíamos este viaje a solas, madre e hija» – GENTE Online
 

"Nos debíamos este viaje a solas, madre e hija"

New York. Times Square. W Hotel. Room 1502. Y la pasajera Miss González Araceli tirada en la enorme cama de la habitación doble. Cansadísima. Así se la escucha. Y así lo confirma:
"Acá estamos con Flopi, agotadas. Nunca en la vida caminamos tanto, no damos más. Tenemos los pies llagados de tanto andar…"

-Pero recién llevan cuatro días. Les restan otros tres...
-No, nos volvemos mañana. La verdad es que nos recorrimos todo. Nos queda muy poco por conocer y necesito volverme ya.

-¿No habían planeado una semana entera solas y juntas?
-Sí, sí. Pero extraño horrores a Toto (así llama a Tomás, el hijo que tuvo hace seis años con
Adrián Suar
)… Y él a mí. Nunca pensé que sería así, pero cada vez que lo llamo me quedo angustiada. Escuchar su vocecita preguntándome: "¿Mamá, ya puedo bajar un dedo más?", me mata. Antes de irme, le mostré que me iba siete días y ahí está, pobrecito, haciendo la cuenta regresiva con sus manitos…

SUPER MAMA. Se vuelve nomás. Adelantó los pasajes que tenía reservados para el miércoles y pega la vuelta antes de tiempo.

-Así somos las mamás -dice Araceli. Así es Araceli González, ante todo eso: MAMA. Y fue precisamente esa vocación la que la llevó a Nueva York junto a Florencia Torrente, su hija de 16 años, y la que la hace regresar ahora.

-A Flopi le había prometido hacer un viaje juntas hace mucho tiempo. Y ahora, aprovechamos las vacaciones de invierno para concretarlo. Desde que nació Tomás que no estamos solas las dos. Nos lo debíamos. Se lo debía.

Entonces, el miércoles 20 partieron en un vuelo de American Airlines sin escalas a Nueva York. Una semana en la Gran Manzana, madre e hija, ése era el plan. Este era el momento.

-Pregunta obligada: ¿qué tal la pasan juntas madre e hija?
-Nos divertimos mucho con Flopi. Si bien no hay confusión de roles -yo soy su mamá, ella es mi hija- logramos una relación muy compinche, muy abierta. Tenemos nuestros secretitos, pero también somos muy amigas. Nos encanta compartir, aconsejarnos, cuidarnos… aprovechamos estos días para hablarnos todo.

SIN NOVIOS. Ni el empresario uruguayo Roberto Behrens ni el actor argentino Nicolás Cabré.
Ninguno las acompañó. Eso sí: fueron, sin duda, la charla obligada. La de Florencia, sobre todo, que no paró de conversar con Nico vía handy. Día y noche. Tanto en el Central Park como en las exposiciones del MoMA estuvieron conectados. "Lo que es el amor", se la oyó decir entre risas para justificar tanta charla. Ara no interfirió en absoluto: incluso solía alejarse unos pasos de su nena para que el diálogo
Buenos Aires-Nueva York fuera algo más íntimo.

"Otro motivo de la vuelta es que Flor también extraña muchísimo. Además, serán cinco días en total, pero juro que se nos hicieron interminables", confía la González.

Y aquí, el itinerario de la odisea: Shopping en Gucci, Prada, Disney, Adidas y puestos callejeros. Paseo por el Soho, Little Italy y Chinatown. Recorrida al Central Park. Visitas al MOMA y al Museo Metropolitano. Fotos en lo que quedó de las Torres Gemelas y en el Puente de Brooklyn. Teatro en Broadway con Chicago y Mama Mía, el musical del grupo Abba. Y, claro, esas charlas de mujer a mujer que sólo un intenso viaje puede ofrecer.

Aquí, algunos relatos de la madre: "Por momentos me vuelve loca. Le digo que va a ser directora de cine, porque no para de filmarme: tosiendo, comiendo, durmiendo. ¡Se me mete hasta en el baño! Después, tenemos todo en común: amamos el teatro y somos compradoras compulsivas de carteras y zapatos".

Aquí, la gran anécdota de la hija: "Yo filmo todo el tiempo, pero ella habla con todo el mundo. Esta mañana (y hoy es domingo 24), estábamos paradas en una esquina esperando un taxi y tres chicos como de veinte años nos empezaron a charlar como para levantarnos, pensando que éramos hermanas. Y mamá, en lugar de mirar para otro lado, les empezó a explicar que yo era su hija, que estábamos muy relajadas de vacaciones, que tenía un nene en Buenos Aires y qué sé yo cuántas cosas más. No comparto, pero ella es así: prefiere hablar de más antes que cortarle el rostro a la gente…"

Manhattan, la musa inspiradora de Woody Allen, el lugar elegido. Araceli González y Florencia Torrente, las protagonistas. Las únicas, ellas dos: madre e hija.

Araceli y Flopi, con el desayuno de Starbucks en mano. Así y por Times Square comenzaban sus mañanas neoyorquinas.

Araceli y Flopi, con el desayuno de Starbucks en mano. Así y por Times Square comenzaban sus mañanas neoyorquinas.

Fue uno de los paseos que más las divirtió, confían. Lagos y puentes enclavados en el medio de la ciudad de Manhattan, el escenario ideal para filmarse y sacarse fotos.
Ese día, el jueves, aprovecharon para visitar el MoMA (Museo de Arte Moderno). Madre e hija morían por ver las obras de Picasso. Sin embargo, la muestra del fotógrafo estadounidense Lee Friedlander fue la expo que más les gustó.

Fue uno de los paseos que más las divirtió, confían. Lagos y puentes enclavados en el medio de la ciudad de Manhattan, el escenario ideal para filmarse y sacarse fotos.
Ese día, el jueves, aprovecharon para visitar el MoMA (Museo de Arte Moderno). Madre e hija morían por ver las obras de Picasso. Sin embargo, la muestra del fotógrafo estadounidense Lee Friedlander fue la expo que más les gustó.

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