No sólo compró un hotel: también va a filmar en Buenos Aires. – GENTE Online
 

No sólo compró un hotel: también va a filmar en Buenos Aires.

El director de El Padrino y Apocalipsis Now está enamorado de nuestra ciudad. Se alojó en el hotel boutique de Palermo Viejo que compró por 900 mil dólares, piensa abrir una productora y busca locaciones para su próximo film, Tetro, que se rodará íntegramente en la Argentina. Y además, se hizo tiempo para comprar muebles en San Isidro. Son las cuatro de la tarde del frío y neblinoso sábado. De un Citroën Xzara bordó baja él, tal vez el mayor genio que dio el cine norteamericano en los últimos cuarenta años. Francis Ford Coppola (68), barbado, bufanda larga y boina, camina pisando las hojas secas esparcidas por la vereda hasta la mueblería Tolder Concepto (sobre avenida Del Libertador, en La Lucila), y se planta ante la vidriera. Se queda varios minutos observando con atención los muebles exhibidos, como buscando algo en particular para el hotel boutique que compró hace un año en Palermo. Pero no podrá llevar nada, porque los sábados por la tarde los negocios de esa zona de Vicente López están cerrados.

No se ven custodios de negro, ni limousines. Cero divismo de parte del creador de joyas como la trilogía de El Padrino o Apocalipsis Now. Eso sí, su asistente –una joven rumana con cierto aire a Sofia, la hija del gran director– dice con firmeza que Coppola no quiere ser interrumpido en su paseo de compras. El romance entre Buenos Aires y Francis Ford ya tiene su historia. Más allá de que varias veces visitó estas tierras, el año pasado compró un hotel boutique en pleno Palermo Viejo, más precisamente en Gorriti al 4700. El edificio, una casona reciclada de 550 metros cuadrados distribuidos en dos cuartos en la planta baja y cuatro arriba, una amplia recepción y una pileta en el fondo, le costó 900 mil dólares.

Este año volvió, y en lugar de alojarse en el Alvear, como hiciera en otras visitas, fue huésped de su propio hotel –que todavía no ha sido inaugurado para el público–. Trae nuevos proyectos laborales. La semana pasada, Coppola se entrevistó con autoridades del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (el INCAA, que preside Jorge Alvarez) para conocer el funcionamiento de una productora nacional, ya que el director quiere crear Zoetrope Argentina, una filial de su empresa norteamericana, a la que sumará capitales italianos y argentinos.

Y ya sabe cuál será la primera película que producirá: Tetro, con el español Javier Bardem, Matt Dillon (uno de sus actores fetiche, a quien dirigió en La ley de la calle y Los marginados) y una actriz argentina que todavía no fue seleccionada. El rodaje comenzaría a fin de año o en febrero de 2008, y se filmaría íntegramente en Buenos Aires. A pesar de sus cinco Oscar, de joyitas como Drácula, Historias de Nueva York o The Cotton Club, la vida de Francis Ford Coppola no pasa sólo por el cine. En los últimos tiempos ha ido diversificando sus inversiones, y la razón es bastante lógica: así como se hizo millonario con El Padrino, quedó al borde de la quiebra con Apocalipsis Now.

Mientras arreciaba la debacle económica, buscaba un nuevo lugar para que se criaran sus hijos. Así apareció Niebaum, una finca ubicada en pleno Napa Valley californiano, una de las zonas vitivinícolas más importantes de los Estados Unidos, que el cineasta compró para dar sus primeros pasos en la producción de vino. Como la cosa funcionó, siguió ampliando el horizonte de sus inversiones off cine: en 1993 abrió dos hoteles en las playas de Belice (la ex Honduras británica): el Blancaneaus y el Turtle Inn. Diez años después inauguró La Lancha, un complejo de diez cabañas en Guatemala; y hace pocos meses compró un castillo en la región italiana de Basilicata, donde nacieron sus abuelos. Pero hay más: Carmine, su propia línea de puros; la revista literaria cuatrimestral, Zoetrope; All-Story, una serie de cafés en California y San Francisco, y Mammarella, una empresa de comidas artesanales como homenaje a su madre.

Sábado a la tarde, ya casi anochece. La escena se repite: la misma Citröen Xzara se detiene frente a otra mueblería de la avenida Del Libertador, en San Isidro. Esta vez Coppola tiene más suerte: está abierta. Entra, mira lámparas, sillones y bibliotecas. Sale sin llevarse nada, aunque deja algunos objetos señados. Sigue caminando solo, arrastrando los pies entre las hojas rojizas. Pasa cerca del auto de los periodistas, saluda con una mano, pero sin aceptar una charla. Es que el gran director –poco amigo de las entrevistas– está concentrado en hallar el viejo escritorio que sueña para el lobby de su hotel en Palermo. Sábado a la tarde. Coppola, acompañado por su asistente de producción rumana, visita mueblerías en La Lucila y San Isidro.

Sábado a la tarde. Coppola, acompañado por su asistente de producción rumana, visita mueblerías en La Lucila y San Isidro.

Compró un hotel boutique en Palermo Viejo. Es una casona reciclada de 550 metros cuadrados, con dos habitaciones en la planta baja y cuatro en el primer piso, una amplia recepción y una pileta. Le costó 900 mil dólares y todavía no fue inaugurado.

Compró un hotel boutique en Palermo Viejo. Es una casona reciclada de 550 metros cuadrados, con dos habitaciones en la planta baja y cuatro en el primer piso, una amplia recepción y una pileta. Le costó 900 mil dólares y todavía no fue inaugurado.

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