“No me postulé a presidente porque mi mujer no quiso” – GENTE Online
 

“No me postulé a presidente porque mi mujer no quiso”

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"Quiero bailar salsa, no me puedo ir de Pinamar sin mover el esqueleto”, fue el ruego de Carlos Salvador Bilardo (65) a los productores de su ciclo radial Buenas tardes, doctor, que inauguró en estas playas, y que continúa en La Red desde Buenos Aires, todas las tardes. El doctor hizo de todo frente al mar: pateó penales, fue goleador en un picadito playero, se movió al ritmo de Celia Cruz, y cerró bailando y cantando junto a Los Auténticos Decadentes en el bar Súper XV.

–Carlos, los futboleros queremos saber a quiénes va a citar finalmente José Pekerman para Alemania 2006.
–Y… todos tenemos esa inquietud. Los jugadores quieren y necesitan una confirmación. Once o doce ya deben saberlo: Abbondanzieri, Ayala, Cambiaso, Riquelme, Crespo, Messi, Tévez, van a estar.

–El presidente de la AFA dijo que iba a revisar la lista que haga Pekerman; ¿puede cambiar algún jugador?
–Grondona tiene todo el derecho a revisar la lista. Pero no más que eso. A mí, si me decía: “Saque a éste”, yo le contestaba: “Dirija usted, don Julio, quédese con el equipo”.

–En el caso de que Pekerman sufriera algún contratiempo por equis causa, ¿usted estaría dispuesto a volver a ser el técnico de la Selección argentina?
–No puedo contestar eso, porque hay alguien que está trabajando en el seleccionado.

–Pero usted se debe desvivir por dirigir a la Argentina...
–Hace tres meses me agarró el ataque de ganas de dirigir. Iba a hablar con Australia, pero como le tocaba enfrentar a Uruguay, no quise aceptar, porque es un país amigo.

–¿Y entonces? ¿Dirigiría otra vez a la Selección después del Mundial?
–Me gustaría que un grupo conformado por Pumpido, Clausen, Brown, Ruggeri, Garré, Russo, Burruchaga, Batista o, por supuesto, Diego, estuviera al frente del equipo.

–¿Grondona nunca le pidió que volviera?
–No, nunca hablamos de eso, te lo juro. Yo tengo claro que el que sale campeón sigue, y el que no, se tiene que ir.

–Marcelo Bielsa no cumplió con ese dicho. Quedó eliminado en la primera ronda de Corea-Japón y se quedó. ¿Usted hubiese seguido en el cargo?
–¡Nooo! ¿Te acordás que declaré que después de perder con Camerún en el ’90 me quería tirar del avión? Y lo dije en serio. Yo a Buenos Aires no volvía, ni mono. Decí que después llegamos a la final. Soy así, quizá esté mal. Recuerdo que en un reportaje que le hizo GENTE, Mimicha Reutemann dijo que Lole era imbancable los lunes cuando perdía los domingos. Igual que yo, je…

–¿Y Gloria, su esposa, lo bancaba los domingos o protestaba como Mimicha?
–Mi señora me banca a muerte. La conozco desde los 17 años, imaginate, si ella hasta mira los videos y sabe de táctica. “Este equipo ataca así, defiende asá”, me informa.

–Reconozca que es difícil encontrar una mujer así…
–Y, sí. Uno viene mal de carácter, puteando…

–¿Ella es dócil o lo quiere tanto que se enamoró de usted así como es?
–Ella me dobla cuando quiere, me dobla, me dobla… Cuando me metí en política, por ejemplo, me dijo que no, que no, que no, y fue no. Se puso durísima.

–Usted venía embalado. Hasta presidente no paraba...
–Sí, pero Gloria se enojó y me torció el brazo. No quiso que fuera presidente. Y todo lo que hago lo consulto con ella.

–¿Y le hubiera gustado llegar a la Casa Rosada?
–Claro. Sabía que era muy bravo. Muchos me decían: “Empezá por diputado o por senador”. Yo les decía que no. “No puedo por la edad... ¿cuándo voy a llegar a presidente?”

–¿Tenía buenos equipos como para candidatearse?
–Contaba con toda la gente de Medicus, que son excelentes profesionales. Con ellos tenía resuelto, los temas Salud y Educación. En Economía estábamos bien, pero no muy bien. Había hablado con Javier Arenas, de Sevilla, el presidente del Partido Popular español, un hombre muy ligado a José María Aznar. Recuerdo que me dijo: “Vení con el equipo económico, que te vamos a ayudar”. Pero no me animé. Kadafi fue otro que me dijo que me iba a ayudar.

–¿Qué le decía la gente en la calle?
–Los pibes me gritaban: “Bilardo, siga, que lo vamos a apoyar”. Yo les decía que los que debían meterse eran ellos. Porque a mí me faltan cinco, diez o veinte años, y soy boleta.

–¿Cómo evalúa a Kirchner presidente?
–Firme, bien. Pero abrió muchos frentes de pelea. No es político en las decisiones.

–Su hija Daniela, ¿qué opinaba de su vocación política?
–Tampoco quería, igual que la madre.

–Dicen que usted está loco por su nieta, Micaela...
–Me cambió la vida, porque todo lo que no hice con mi hija lo hago con la pibita, que tiene 5 años. La llevo a la calesita, lugar al que en mi vida había ido, al Parque Rivadavia todas, todas las mañanas. Y la pasamos fenómeno. También la voy a buscar al Jardín.

–¿Su familia le reprocha sus ausencias del pasado?
–No, son de fierro, pero ves las fotos en casa y siempre están mi mujer, mi hija, y yo no, porque estaba concentrado, me entrenaba o jugaba. Daniela pasó momentos jodidos antes del Mundial 86. En el colegio Santa Brígida no le decían Bilardo, sino Daniela, porque el apellido era un insulto. Cuando se recibió de abogada, hace cuatro años tampoco estuve presente porque a esa hora yo hacía radio. Me llamó por teléfono y me avisó que tenía el diploma.

–¿No se arrepiente de no haber estado junto a su hija?
–No, porque estaba trabajando, cumpliendo una obligación. Y ella sabe que soy así. Cuando me recibí de médico estaba solo, no les dije a mis padres porque sabía que me tenía que ir a entrenarme. Todos se sacaban fotos, y yo estaba apurado para irme a la concentración.

–¿Es afectuoso con su hija, o le cuesta?
–Me cuesta, no soy un demostrativo… A mi señora la llevo del brazo o del hombro, pero jamás le di un beso en la calle.

–Pero en privado sí…
–Sí, la pucha, cómo que no, je, je, je. Con mi hija soy igual. Quisiera besarla toda, pero me cuesta. Sin embargo doy la vida por ellas, y lo saben.

Así se llama el programa que todas las tardes conduce Carlos Bilardo por La Red. El ciclo comenzó en Pinamar, donde el ex director técnico de la Selección argentina le contó a GENTE: “<i>Hace tres meses me volvió a agarrar el ataque de ganas de dirigir</i>”.

Así se llama el programa que todas las tardes conduce Carlos Bilardo por La Red. El ciclo comenzó en Pinamar, donde el ex director técnico de la Selección argentina le contó a GENTE: “Hace tres meses me volvió a agarrar el ataque de ganas de dirigir”.

Bilardo jugó un picadito junto a sus compañeros de radio y demostró sus condiciones como delantero: se movió por el sector izquierdo del ataque de su equipo y clavó dos golazos. “<i>Tiembla Tévez</i>”, murmuraron los hinchas al final del partido.

Bilardo jugó un picadito junto a sus compañeros de radio y demostró sus condiciones como delantero: se movió por el sector izquierdo del ataque de su equipo y clavó dos golazos. “Tiembla Tévez”, murmuraron los hinchas al final del partido.

El doctor quería bailar y cantar, y se dio el gusto en el bar Súper XV durante las Quilmes Night que condujo el Bebe Contepomi. Allí hizo pogo junto a Los Auténticos Decadentes y entonó –bah, es un decir– “<i>Somos los piratas...</i>”. También dedicó su estadía en Pinamar a mimar a Micaela, su única nieta.

El doctor quería bailar y cantar, y se dio el gusto en el bar Súper XV durante las Quilmes Night que condujo el Bebe Contepomi. Allí hizo pogo junto a Los Auténticos Decadentes y entonó –bah, es un decir– “Somos los piratas...”. También dedicó su estadía en Pinamar a mimar a Micaela, su única nieta.

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