«No lograron que me sacara el crucifijo, y no dejaré de venir a Punta del Este» – GENTE Online
 

"No lograron que me sacara el crucifijo, y no dejaré de venir a Punta del Este"

-¿Malla? ¡¿Ponerme en malla?!
-Malla. En malla.
-¡Vos estás loco! (se le escapa una sonrisa).
-¿Una sola foto?
-Olvidate.
-Una y nos vamos cantando bajito.
-Chau.
-Pero Lilita, usted, con lo bien que está, puede darse el lujo de aceptar.
-No quieras enredarme a mí... (se le escapa otra sonrisa).
-Dele. Sino tendremos que quedarnos, tirados en la arena, "insolándonos",
hasta que vaya al mar.
-Lo siento. Yo me meto al mar cuando tengo ganas de nadar, no para aparecer
en fotos de revistas...
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Entonces Elisa (48), cultivando el estilo Carrió, elige, desde luego, no sacarse
el solero color violeta degradé. Al menos momentáneamente, claro. Sí, avanza, se
acomoda en su reposera plegable, toma la revista Mañana Beach que se
distribuye en las costas uruguayas y argentinas, enciende un Marlboro e
intenta distenderse. Un plan que repite, casi automatizada, desde que pisó Punta
del Este el 3 de enero buscando algo de sosiego después del trabajoso año que
dejó atrás (año en el que fundó el Instituto de Formación Cultural y Política
Hannah Arendt
y publicó su libro Hacia un nuevo contrato moral,
discursos e intervenciones sobre la realidad nacional); y antes del electoral
año 2005 que acaba de emprender, cuando se postulará como candidata a diputada
por la Capital Federal representando a su ARI.

"¿Unas preguntitas? Cero. ¿Un reportaje? Menos todavía. Hablemos en Buenos
Aires
", había contestado previo al breve diálogo inicial, pretendiendo
alejarse del mundanal ruido político para volver a sumergirse en la tranquilidad
de jornadas dedicadas de manera exclusiva al relax, los hijos, la lectura, los
rezos del Rosario y la atención plena al cuidado físico. Porque, aunque no lo
dicen sus palabras, lo dice su cara ultra bronceada y de labios pintados: haber
adelgazado 51 kilos (pasó de 112 a los 61 actuales) y lucir sin pruritos su
flamante traje de baño floreado y multicolor, la llena de orgullo femenino. Todo
acompañado por bijou moderna y un pequeño crucifijo dorado.

Y alrededor de su silueta giran los días en el Este de la opositora más
empecinada del gobierno de Néstor Kirchner. Amanece temprano, desayuna liviano
-tostadas integrales y jugos naturales- y parte a la playa. Deposita sus
contadas pertenencias y encara lentas, largas y duraderas caminatas. De regreso,
entra en cualquiera de los paradores aledaños, toma un café y lee los diarios. A
continuación, descansa, lee, juega al tejo y espera la hora de comer. Retorna y
saborea algún almuerzo basado en pescado y verduras que se llevará parte de las
1.200 calorías diarias que consume desde que arrancó, durante diciembre de 2003,
su dieta en La Posada del Qenti, el health resort cordobés vecino
a Villa Carlos Paz. Una dieta fundamentada en tres pilares: actividad física,
ingesta de calidad y reducción del nivel de estrés, que además prohibe los
conservantes, colorantes y saborizantes. Amén el régimen, en las tardes Carrió
prefiere dormir siesta, visitar la iglesia de San Carlos e ir de compras al
supermercado. También, recorre el centro de Maldonado y pregunta precios de
masajes. Y fin del relato, porque la líder de centroizquierda acaba de meterse
en las mansas aguas del Atlántico a la altura de Solanas, a medio kilómetro de
Punta Ballena, muy cerca de donde tiene alquilado un austero departamento que
comparte con sus hijos y una amiga.

-Finalmente se sacó el solero, Lilita. Gracias.
-Tenía ganas de nadar.

-Vemos que lo que no se sacó y jamás se saca es la cruz, ¿verdad?
-A mí siempre me pidieron que me sacara la cruz y nunca lo hice. Ahora me
van a pedir que no reincida en Punta, y voy a seguir reincidiendo.

-¿Qué quiere decir?
-Las mías no son ningunas vacaciones insólitas, según definió
irresponsablemente una revista. Hace quince temporadas que vengo a la zona de
Solanas. Mejor que buscarme a mí, chicos, ¿por qué no buscan a todos los que
levantaron casas fastuosas alrededor del departamentito que mi familia y yo
alquilamos acá pagando tres mil dólares?

Asegura que está sola. Y, aunque la acompañan sus hijos en la cercana zona de Punta Ballena, así se muestra Elisa Carrió. Renovada y en línea, pisa la playa temprano y dedica mucho tiempo a caminar y a rezar.

Asegura que está sola. Y, aunque la acompañan sus hijos en la cercana zona de Punta Ballena, así se muestra Elisa Carrió. Renovada y en línea, pisa la playa temprano y dedica mucho tiempo a caminar y a rezar.

A mí siempre me pidieron que me sacara la cruz y nunca lo hice. Ahora me
van a pedir que no reincida en Punta, y voy a seguir reincidiendo."">

"A mí siempre me pidieron que me sacara la cruz y nunca lo hice. Ahora me
van a pedir que no reincida en Punta, y voy a seguir reincidiendo.
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