«No hubo terceros en discordia; me separé porque se terminó el amor» – GENTE Online
 

"No hubo terceros en discordia; me separé porque se terminó el amor"

Y cuánto se dijo. Y cuánto se dice. Y cuánto se dirá… Pero esta vez habla
ella. Y confirma el rumor (el último de todos los que circularon por su vida)
con un rotundo: "Sí, me separé". Ana Carolina Ardohain (27), esa pampeana
que eligió la exposición como forma de vida y el silencio como arma de defensa,
le hace frente al último de los escándalos. El que se refiere a ella, por
supuesto. Y a Martín Eduardo Barrantes (34, empresario, modelo, polista), su
esposo… todavía.

Y lo hace así: "Nos separamos de común acuerdo. Fue una decisión de
adultos, que tomamos entre los dos, para preservar la buena relación que siempre
tuvimos y vamos a tener…
"

Y tendrán abogados a partir de ahora, división de bienes, firmas, papeleríos
y demás trámites para el divorcio que se viene. Y se viene otra frase de la
top
: "Nosotros nunca tuvimos problemas económicos, ni discutimos por
quién aportaba más dinero a la relación. Martín no me pidió ni un centavo el día
que decidimos separarnos. Es una buena persona. Se terminó el amor, eso fue todo
lo que pasó
".

Y pasó que el último martes, 26 de julio, el sobrino de la duquesa de York,
Sarah Ferguson, se llevó todas y cada una de sus cosas de la casa que alquilaban
y compartían en Del Viso. Así de meditado y frío fue el final. Un final
anunciado, claro, porque no es la primera vez que los medios, la prensa, habla
de crisis entre la pareja de modelos.

Y como modelos profesionales compartieron el último de los viajes que
hicieron juntos. El 8 de julio partieron una semana a Canaoun, una ex colonia
británica anclada en el Caribe, donde compartieron cenas, cuarto y cama. Martín,
estaba contratado para hacer la campaña gráfica de Airborn. Pampita, la
de Getien. Ella recuerda hoy: "Hubo buena onda en el viaje, pero ya
estábamos en crisis... ¿Hablar, para qué? A ninguno de los dos nos interesaba
demostrar que nuestra pareja estaba terminada
".

Y terminó como comenzó: tranquilamente al principio, abruptamente sobre el
final. Porque el noviazgo, que arrancó muy relajado el 30 de noviembre del 2001,
se transformó en boda de un día para el otro: en septiembre de 2002 anunciaron
que se casaban en sólo dos meses. Todo fue como en un sueño: firmaron papeles
por el Registro Civil de La Pampa y recibieron la bendición en la iglesia de
Nuestra Señora de Luján, en Tres Lomas. La fiesta se hizo en la estancia El
Pucará, propiedad de la familia Barrantes. Aquel 30 de noviembre hubo más de 270
invitados, menú criollo, vals, carnaval carioca, un grupo de cumbia y una
confesión sincera: "Soy feliz. Martín es el hombre de mi vida", anunciaba
la flamante novia. Todo parecía ser para siempre.

Y para siempre parece haber terminado hoy aquel amor. Al menos ella, la top,
lo aclara así: "¿Vuelta atrás? No, no creo… Hace un mes que venimos hablando
de nuestra separación. Fue todo muy pensado, muy charlado, muy planeado…
".

Y ahora planea su futuro. En lo profesional, se sabe que ya firmó contrato
para ser la nueva conductora de un programa donde entrevistará a personalidades
de toda América Latina. En la vida, está proyectando mudarse. "La casa de Del
Viso perteneció a los dos. Ahora quiero tener mi nuevo espacio. Quiero empezar
de nuevo en otro lugar, en un lugar que sea sólo mío. Me gustaría estar más
cerca del Centro y de mis amigos. Por eso, voy a tomarme los primeros días de
agosto. En ese tiempo voy a intentar ocuparme de mis cosas. Necesito un tiempo
para organizarme
".

Y con esa excusa, la del tiempo y la organización, suspendió desfiles, notas
y producciones fotográficas con las que ya se había comprometido. Quiere estar
lo más lejos posible de las preguntas y de la prensa. De todas formas, para no
dejar duda alguna, asegura a GENTE que "en esta separación no hay terceros en
discordia. En los últimos treinta días pensamos una y mil veces cómo poner punto
final a nuestro matrimonio, para no terminar mal. Pero no hubo infidelidades ni
nada de eso…
"

Y habla de infidelidades con conocimiento de causa: sabe que todos le
adjudicaron un romance con el galán chileno Gonzalo Manguera Valenzuela, hasta
ayer su compañero de elenco en la tira de América. Decimos hasta ayer porque
Pampita decidió no renovar su contrato en Doble vida y el viernes 29
terminó sus obligaciones con América.

Y respecto al final de la tira y a los celos de su ex marido, dijo: "Martín
era muy celoso, no quería que yo trabajara en ficción. No me fui de Doble vida
por eso. En realidad, él era muy celoso y yo también
". Aquel viernes, cuando
terminó con las grabaciones, su salida de los estudios de Endemol fue un
verdadero caos: cuando descubrió que la prensa la estaba aguardando entró en
crisis. Encolerizada por el seguimiento fotográfico, frenó el auto en medio de
la Avenida Córdoba, se bajó y comenzó a gritar: "¡Me quieren volver loca! Si
me separé, es un problema de Martín y mío, no de ustedes…
".

Y se fue, furiosa. Harta de que se metan en su vida privada una vez más. Es
que alborotos no le han faltado. Desde que se subió al podio de la fama, en
aquel verano del 2000 cuando fue tapa de GENTE en Punta del Este, todos
empezaron a hablar de ella. Muchísimos, bien. Otros, no tanto…
Y cuando nace Pampita, corren los rumores. Los hubo de todas las clases, de
todas las envergaduras, la mayoría mal intencionados: que se hacía odiar por las
modelos, tanto que hasta llegaron a apodarla Mucki, en alusión a que era
"una mucamita"; que insultó a su madre frente a los vecinos cool
de los lofts de Dorrego y nadie se lo perdonó; que era tan fría que se
negaba a reconocer a un hombre que decía ser su padre; que estaba tan agrandada
que se olvidó de la gente que más la apoyó en sus comienzos; que se casó con
Martín por llevar el apellido Barrantes más que por amor; que miente tanto que
ya ni ella sabe su verdadera edad; que otros tantos etcéteras.

Y Pampita, siempre, eligió el silencio.

Y ahí está ella ahora, callada y recluida en su casa del Club Argentino de
Golf
de Del Viso. Tratando de encontrarse, de ver cómo seguir. Buscando a
Pampita. O a Carolina. Siempre intentando una nueva vida. Una vida sin Martín.

Pablo Procopio
fotos: Fabian Uset, Marcelo Molinari, gentileza Getien y archivo Atlántida

Viernes por la tarde. Pampita termina de grabar sus últimas escenas en Doble vida. Para entonces llevaba tres días durmiendo sola en su casa de Del Viso. El martes, Martín Barrantes se había ido.

Viernes por la tarde. Pampita termina de grabar sus últimas escenas en Doble vida. Para entonces llevaba tres días durmiendo sola en su casa de Del Viso. El martes, Martín Barrantes se había ido.

En julio, poco antes de separarse, viajó con Martín al Caribe para hacer la campaña de Getien. Ya en ese entonces, la pareja estaba en crisis. Hoy, terminó su matrimonio, las grabaciones de Doble Vida y quiere dejar la casa que compartía con Barrantes en Del Viso. Ahora, Carolina Ardohain va por una nueva Pampita.

En julio, poco antes de separarse, viajó con Martín al Caribe para hacer la campaña de Getien. Ya en ese entonces, la pareja estaba en crisis. Hoy, terminó su matrimonio, las grabaciones de Doble Vida y quiere dejar la casa que compartía con Barrantes en Del Viso. Ahora, Carolina Ardohain va por una nueva Pampita.

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