“No creo en el factor suerte. Creo en hacer las cosas como se deben” – GENTE Online
 

“No creo en el factor suerte. Creo en hacer las cosas como se deben”

Recuerdo que pospuso la nota varias veces, acudiendo a disculpas bastante
particulares, de esas que no saben a pretexto. “¿Por qué no me llamás en
quince días? Vengo armando una cosa interesante y me gustaría contarla en GENTE
”,
Dame otro cachito de tiempo”, “No paso de la semana que viene”. Y
pasó, pero el 23 de octubre de 1994 a las 14:15, con su camioneta oscura y un
bolso cargado de ropa, para buscar al fotógrafo Luis Micou y a quien escribe por
La Imprenta, la galería de Belgrano. “¿Dónde vamos?”, preguntó. “¿Qué
te parece el Paseo de la Infanta?
”. “Listo”, partimos. Ya en el
lugar, primero posó: en una especie de tasa acuática gigante (tasa que ya no
existe), subido al caballo de un carrusel de dos pisos (carrusel que tampoco
existe) y sobre la flecha de tránsito de la imagen de apertura (que queda a
criterio del lector descubrir si en la actualidad existe o no). “Mejor me
pongo de manera que la flecha apunte al cielo. Quizá con mi próximo programa
pegue el gran salto
”, bromeaba. Media hora más tarde, el neoyorquino de
sangre y argentino de corazón, atacaba una hamburguesa de Pumper Nic
(local y marca que ya no existen), tomaba un sorbo de gaseosa y respondía
delante del grabador Panasonic (que todavía existe, e incluso conserva su
fidelidad), usando una papa frita de batuta:

–Suar, Chueco, Colorado o Adrián, como le digan, ¿en qué anda?
–Mirá. Acabo de terminar los primeros tres programas de la serie
Poliladron
. Paré, pero no paré. En realidad, necesitaba parar parar...

–¿Para descansar el físico, para descansar la mente, para esperar a que lo
llamen, o para “vamos a ver qué hacemos de nuestra vida”?
–Para “vamos a ver qué hacemos de nuestra vida”... Todo coincidió: sacaron
el programa (Tal para cual) del aire, nadie me llamó y yo tenía una idea que
quería producir a largo plazo: así empecé con Poliladron.

–¿No fue porque tras la poca audiencia de Tal... aparecieron algunos
miedos y no era buena idea dejar en manos de un nuevo sinsabor tantos años de
profesión?
–Miedo, no. Tal para cual fue una idea mía y, además, mi primer protagónico
absoluto. Una experiencia fantástica de la que nunca me voy a arrepentir. La
televisión es como el director técnico para el fútbol: puede gustarte cómo juega
su equipo, pero si no gana, lo echan. Igual un programa. Es normal en esta
profesión. Dentro de diez años, a mí me van a haber levantado, mínimo, cinco
programas más, y voy a haber tenido otros tantos éxitos. Son las leyes del
juego.

–Hay otros detalles para resaltar, Suar. Además de alejarse, momentáneamente,
de la televisión para encaminar un proyecto sin precedentes en su carrera, se
dejó el pelo largo y la barba. Hasta –escuche esto–, llamo a su casa (la que
comparte con Araceli González en Ramos Mejía) y lo encuentro de inmediato: no
necesito rastrearlo por ningún estudio...

¿Qué pasó, Suar? Le veo cambios por fuera. ¿Cuáles fueron sus cambios por
dentro?
–Yo me veo igual, aunque reconozco que ando en algo distinto. Con
Poliladron
estoy invirtiendo mis primeros pesos como productor. ¿Cómo nació
todo? Creí que ya era hora de incluir en un proyecto lo que fui aprendiendo con
los años de televisión. A usar lo bueno y a descartar lo malo. Poliladron
es un policial donde las balas son balas. Las piñas, piñas. Y las explosiones,
explosiones. No creo en el factor suerte. Creo en hacer las cosas como se deben.
Yo, si me tomé cinco meses antes de grabar, fue para mandar al aire una serie
que no tiene antecedentes en la pantalla argentina. Eso no significa que vaya a
funcionar. Tal vez no guste, pero soy consciente de que hice un producto
impresionante, y quienes me conocen saben que yo no hablo porque tengo boca.

Y no habló porque tenía boca. “En el cuarto capítulo me quedé sin plata”,
memora ahora Suar (o Kirzner, su verdadero apellido), que poco tiempo después,
tras acercarles los casetes de Poliladron al director de Programación
de Telefe, Gustavo Yankelevich (no pudo verlo porque acababa de mudarse de
oficina y lo extravió) y al del 13, Hugo Di Guglielmo (“Me lo quedo. Lo mandaré
semanal”, enfatizó), logró que la cinta llegara al canal de Constitución y,
éxito al fin, determinara la creación de Pol-ka entre el verano y el
otoño de 1995. “Le puse el nombre en homenaje a mi abuela”, suele repetir
Adrián, que en una década revolucionó la televisión nacional generando
veinticuatro programas (el mencionado Poliladron, Verdad/Consecuencia, Carola
Casini, Gasoleros, Vulnerables, Por el nombre de Dios, El Hombre, Rodolfo Rojas
DT, Campeones de la vida, Primicias, Calientes, Ilusiones
(compartidas);
22, el Loco; Durmiendo con mi jefe, Culpables, El sodero de mi vida, 099
Central, Son amores, Soy gitano, Los pensionados, Padre Coraje, Sin código,
Locas de amor y Los secretos de papá
), un ciclo de cable para HBO
Latinoamérica
(Epitafios), y nueve filmes (Comodines, Cohen vs.
Rosi, Apariencias, El hijo de la novia, Déjala correr, El día que me amen, Alma
mía, El bonaerense y Luna de Avellaneda
). Aparte, claro, de las cuatro
propuestas que viene preparando: Hombres de honor, Botines, Una familia
especial y Vientos de agua
. “Yo deseaba que la flecha apuntara al cielo
–toma el guante Suar, a los 37 recién cumplidos–. Pasa que nunca imaginé tocarlo
con las manos
”, admite. Sin embargo, muy adentro de sí, en aquella nota
publicada bajo el título “No le tengo celos a Bermúdez” (páginas
136/7/8/9 del número 1527 correspondiente al 27 de octubre de 1994), lo que le
sobraba era seguridad:

–¿Es Poliladron un primer paso para alejarse de la cámara? ¿Es que ya no
quiere mostrarse tanto?
–No, no voy a dejar la actuación. El tema es que a mí siempre me gustó
producir. Quienes trabajaron conmigo lo saben. Y se lo tengo que agradecer
primero a Rodolfo Ledo, porque cuando hacía Nosotros y los otros, me dejaba
opinar, participar. Esto se acrecentó en La Banda del Golden Rocket,
donde con Diego (Torres) y Fabián (Vena) solíamos proponerles historias a
Maestro y Vaiman... Siempre me gustó tener ideas. Siempre.

–De chico quiso ser actor. Hoy actor, ¿quiere seguir este camino o sueña
con convertirse en una especie de comodín? Que las marquesinas digan: dirección,
idea original, producción, actuación... Adrián Suar.
-No es loco pensarlo. Me encantaría. No sé. A lo mejor hago Poliladron
y me va para el c... Qué sé yo. A los 26 años me puedo dar el lujo de hacerlo. Y
quién te dice que sea el puntapié inicial para... Los cambios nunca son malos.Así comenzó todo: 27 de octubre de 1994, número 1527 de GENTE. Luego de posar en la callecita del Paseo de la Infanta, Adrián adelantaba que acababa de terminar los primeros tres capítulos de Poliladron y que buscaba canal para emitirlo. “Mejor me pongo de manera que la flecha apunte al cielo. Quizá con mi próximo programa pegue el gran salto”, olía el futuro.

Así comenzó todo: 27 de octubre de 1994, número 1527 de GENTE. Luego de posar en la callecita del Paseo de la Infanta, Adrián adelantaba que acababa de terminar los primeros tres capítulos de Poliladron y que buscaba canal para emitirlo. “Mejor me pongo de manera que la flecha apunte al cielo. Quizá con mi próximo programa pegue el gran salto”, olía el futuro.

Realización de <i>Pol-Ka</i> versión 2004.

Realización de Pol-Ka versión 2004.

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