Nació Luz María, la hija del suboficial Toconás del ARA San Juan: "Mi beba no va a tener a su papá" – GENTE Online
 

Nació Luz María, la hija del suboficial Toconás del ARA San Juan: "Mi beba no va a tener a su papá"

El 25 de octubre del año pasado, el ARA San Juan partió del puerto de Mar del Plata con destino a Ushuaia. Un día antes, Ruth (33), Ryan (9) y el suboficial Mario Toconás (37) caminaron por una Rambla totalmente despejada, donde se tomaron una foto. El último sol del día, bien naranja, les regala una luz cálida sobre la cara, ideal para el retrato. Una postal hermosa de la familia que, lamentablemente, sería la última foto de los tres.

El suboficial Mario Toconás, tripulante del ARA San Juan, se despide de su mujer Ruth -embarazada- y su hijo Ryan (9) en la rambla de Mar del Plata. Fue la última foto juntos.
El suboficial Mario Toconás, tripulante del ARA San Juan, se despide de su mujer Ruth -embarazada- y su hijo Ryan (9) en la Rambla de Mar del Plata. Fue la última foto juntos.

Un día después, el submarinista partió en el navío junto a 43 camaradas. Amaba su trabajo (“aunque prefería que su hijo no siguiera sus pasos”, cuenta su mamá), pero esta vez se fue pensando en el regreso. Tenía muchos planes para la vuelta. “Pensábamos casarnos cuando regresara en diciembre”, cuenta este viernes de abril Ruth Gómez, su mujer y compañera en los últimos 14 años.

Además de la noticia más importante: nueve años después, ella estaba embarazada una vez más. “Nos habíamos hecho una ecografía unos días antes. Mario escuchó el corazoncito de María y estaba súper emocionado: ‘No puedo creer que una cosa tan chiquita se mueva tanto’, me decía. Cuando volvíamos del doctor, en un momento se quedó callado, como en blanco: ‘No puedo parar de pensar qué será... ¿Una nena? ¿Otro Ryan?’, pensaba. Estaba con la duda, pero no tenía preferencias. En cambio, yo estaba segura de que iba a ser un varón, porque en mi familia son todos varones... Me equivoqué”.

Mario Toconás.
Mario Toconás.

ESPERANDO EL MILAGRO. El 8 de noviembre, Ruth intercambió los últimos WhatsApps con Mario. Quería contarle que venía de hacerse la eco que confirmaba que el bebé en camino era una nena, pero él la sorprendió con su reacción: “No me cuentes el sexo por acá. Prefiero que me lo digas personalmente”.

A partir de entonces no volvieron a contactarse. Siguieron ocho días de silencio de radio hasta que, el 16 de noviembre, el vocero de la Armada la llamó. “Me dijo que había un problema de comunicación”, recuerda. “Si es sólo eso, me quedo tranquila”, le contestó. Pero la noticia estalló en los medios. Y no se supo más nada.

Ruth con María Luz, la hija que el suboficial Toconás no pudo conocer. (Foto Christian Heit)
Ruth con María Luz, la hija que el suboficial Toconás no pudo conocer. (Foto Christian Heit)

Entonces Ruth atravesó su embarazo instalada en la base de Mar del Plata, esperando noticias de Mario. Con el correr de los días, los familiares se fueron organizando, se hicieron oír, tejieron teorías y comenzaron a intercambiar datos: “Mario era muy reservado en todo lo que tiene que ver con su trabajo, pero en la navegación anterior había venido golpeado en la pierna. Cuando le pregunté qué le había pasado, lo minimizó. ‘Tremendo golpe te diste, cuidate’, le dije. Después nos enteramos de que el submarino había tenido una inmersión violenta”.

–¿Cómo fue vivir el embarazo en medio de este proceso?

–Fue muy duro, porque tenía que estar instalada en la base. Al principio, los partes eran dos veces al día. Llevaba a Ryan a la escuela, volvía a la base, iba a buscarlo cuando salía... Trataba de no pensar cosas negativas, por María Luz. Pero a medida que transcurría el tiempo, todo se hizo más difícil. La mayoría de las esposas nos convertimos en “submarinistas”: empezamos a averiguar cuánto dura el oxígeno, las raciones, el agua... Comenzamos a hacer suposiciones –“cuánto pueden aguantar sin agua, sin comida, con el oxígeno”–, porque no nos decían nada.

Ruth con María Luz en brazos "No puedo creer que mi hija no vaya a conocer a su padre" (Foto Christian Heit)
Ruth con María Luz en brazos "No puedo creer que mi hija no vaya a conocer a su padre" (Foto Christian Heit)

–¿Vos qué pensás que pudo haber pasado?

–Mirá, si es por las teorías, pasamos por todas. Que estaba en mal estado, seguro: era así. Hemos ido averiguando y fuimos encontrando archivos de cositas que faltaban. También dijeron que habían sido secuestrados por los ingleses... No me hace bien pensar lo que le pudo haber pasado; es decir, si creo que los bombardearon voy a estar mal, porque sufrió. A esta altura necesito pruebas, certezas.

–¿Cuándo perdiste la esperanza de que apareciera?

–La noticia de la implosión-explosión me cayó muy mal. Me descompuse, me desvanecí, me llevaron a la guardia. Me dijeron que tenía que descansar por la gorda, por la presión... Se empezaron a decir muchas cosas. El ministro Aguad vino dos veces a vernos; una nos dijo que estaban todos muertos. Y al tiempo nos preguntó si necesitábamos algo. Hace unos días, el Presidente hizo un homenaje con el que estuvimos en desacuerdo... Por eso, con los familiares le dijimos que el mejor homenaje es que los encuentre.

UNA RAZÓN PARA CREER. Ruth cuenta que es muy creyente. Tanto, que a veces llega a pensar que la llegada de María Luz tiene que ver con el destino que estaba trazado para sus vidas: “La estábamos buscando y llegó muy rápido. Siento que pasó por algo, como si estuviera escrito en un destino: Dios se llevó a Mario y me mandó una hija. Entonces, le agradezco por este regalo del cielo, pero le pido saber la verdad de lo que pasó”.
El nombre de la beba lo eligieron entre ella y su hijo Ryan quien, a su vez, se llama así por el famoso soldado de Tom Hanks: “A Mario le encantaban las películas de guerra y le quedó grabado ese nombre”. ¿Y por qué María Luz? El primero lo eligió el hermano, por su parecido con el nombre de su padre. Y el segundo por lo que significaba su llegada a la familia: “Es la luz que necesitaba para seguir adelante”.

María Luz Toconás no pudo conocer a su papá Mario, tripulante del ARA San Juan. (Foto Christian Heit)
María Luz Toconás no pudo conocer a su papá Mario, tripulante del ARA San Juan. (Foto Christian Heit)

–A casi seis meses de la desaparición del ARA San Juan, ¿qué esperás?

–Lo único que le pido al Gobierno es que los encuentren. Que nos digan “están acá, a tal profundidad, se puede o no sacar...”. Queremos saber lo que pasó. Y que contraten a esa empresa que dice que los puede hallar. No tengo fuerzas para esperar treinta años, como las madres de Malvinas. Es diferente. Nosotros no queremos que les digan “héroes”, porque ellos no fueron a ninguna guerra. Mario tendría que estar acá, disfrutando a su hija.

–¿Pudiste disfrutar del nacimiento de Luz María, a pesar de todo?

–La verdad que sí... Y por momentos la miro y no puedo creer que no va a tener a su papá.

Por Julian Zocchi

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