«Mis fracasos amorosos son el motor de mis ideas» – GENTE Online
 

"Mis fracasos amorosos son el motor de mis ideas"

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Damián Szifrón tiene cuatro años. Está con su pijama preferido (el de
Superman), metido en la cama de su cuarto. Su padre, desde una silla, inventa
una nueva historia de Aquaman, que siempre termina igual: "…Y festejó, con un
pescado a la parrilla, el éxito de la aventura
". Le sigue un beso húmedo en la
frente. Y, segundos después, la habitación queda a oscuras.

Ahora, el sol entra por el ventanal del bar. Es un bar con nombre y dirección,
pero que -una vez más- el protagonista de esta nota eligió al azar. Su Laptop,
una especie de mascota que transporta en una mochila gastada a todos lados, está
encendida. Y mientras revuelve un capuchino recién servido, da instrucciones por
su celular: "Te paso el nombre de mis invitados. ¿Tenés para anotar?", pregunta
a su agente de prensa. Entonces, el cerebro de Los simuladores, que debió
abandonar el anonimato para recibir su primer Martín Fierro de Oro en este 2003,
lee en voz alta la lista que guarda en su máquina para la première de El fondo
del mar, su primera película. Damián Szifrón, definitivamente, ha crecido: tiene
27 años y… Y ya no venera superhéroes, los crea.

-¿Por dónde querés empezar? -pregunta él.
-Por tus comienzos no estaría nada mal.
-Te puedo decir que amo el cine desde que tengo memoria. Y debe ser genético,
porque papá es un cinéfilo incurable: cuenta que de chico, como no tenía dinero,
cargaba las latas de películas en un cine de Caseros a cambio de ver gratis las
películas que daban. Además, era dueño de una imaginación increíble: cada noche
me contaba historias fantásticas para dormirme y me llevaba entre tres y cuatro
veces por semana al cine. En casa fuimos de los primeros en tener televisión
color, filmadora y videocasetera.

-Objetos que incentivaron al director, imagino.
-Sí. De chico me divertía más jugar con la video de mi viejo que a los autitos.
A los nueve años, hice mi primer film: el actor principal fue mi abuelo, un
médico clínico que había estudiado actuación, y más delirante que el nieto, se
prendió en el proyecto. León se llamaba, todavía hoy conservo su chapa de doctor
en mi cuarto.

-¿Y a vos eso de actuar, jugar al galán, nunca te tentó?
-Para nada. Igual, mucho tiempo después estudié teatro para explorar, para tener
más armas a la hora de dirigir. Pero como actor, te diría que debo ser peor que
en el deporte. Y eso que para los deportes me considero muy malo. Abandoné la
actuación un día que el profesor quiso que hiciera de gallina: "cacareá", me
dijo. Ahí mismo me empecé a preguntar por qué había tomado la decisión de
someterme a una experiencia tan ingrata, ¿no? Definitivamente desistí cuando vi
a un compañero hacer de gallina muy bien: el tipo era gallina prácticamente,
orgulloso estaba el hombre…

DETRAS DE CAMARA. Nació en Ramos Mejía el 9 de julio de 1975. Tiene tres
hermanas menores ("Clara, de 24 años, estudiante de Economía; Anna, de 21, cursa
Comunicación; y Natalia, de 20, también futura economista",
enumera). Hijo de
Bernardo (55, empresario de materiales eléctricos) y Marcela (53, dueña de una
guardería infantil), heredó de ellos el amor por el cine y la lectura. "Mis
padres se conocieron en un baile, en la época en que en los bailes todavía
podías conocer a una mujer, y nunca más se separaron"
. Solía veranear en familia
en Punta del Este: "Adoraba cruzar a Uruguay en barco, tomábamos uno llamado Atlantic, recuerdo. Algo raro en mí: me apasionaba el mar, pero le temía. Le
perdí el miedo al agua el día que mi padre, ya cansado de mi cobardía, me tiró
en la orilla"
.

-En la escuela te imagino buen alumno.
-Error. Nunca repetí de año, pero fui de llevarme materias y traer
amonestaciones. Otra cosa extraña: en casa, mamá solía alegrarse con mis buenas
notas o cuando me nombraban escolta, y papá cuando traía bajas calificaciones o
amonestaciones. Ahora que lo pienso, supongo que se deberá a que de chico lo
echaron de varios colegios. Sí, creo que adoraba ver que era digno hijo de su
padre.

-Hace poco contaste que Los simuladores nacieron gracias a un fracaso
sentimental. Suplico más detalles.
-Me estaba separando de una novia, involuntariamente por supuesto, porque la que
se quería separar era ella, y se me ocurrió que sería genial que existiera un
grupo tipo comando para resolver ese tipo de problemas caseros, como la
recuperación de un amor. Entonces, comprobé que escribir tiene un costado
mágico: te permite transformar tus tragedias en verdaderas comedias.

-¿Y qué drama escondiste tras El fondo del mar?
-Un momento mío de muchos celos: no tenía trabajo y me volví muy pendiente de lo
que mi novia hacía o dejaba de hacer. De ahí surgió la trama de la película: el
protagonista (Daniel Hendler, actor uruguayo que trascendió a la fama
personificando a Walter, en una plublicidad de Telefónica) está obsesivamente
enamorado de su novia (Dolores Fonzi) y no puede concentrarse en nada, ni en su
carrera ni en el trabajo. En ese contexto, descubre que su peor fantasía se le
ha hecho realidad: su chica tiene un amante (Gustavo Garzón). Ahí se inicia una
persecución seudo policial para eliminar al tercero en discordia.

-Supongo que la culpable de esas historias no es la misma mujer…
-La misma, aunque en diferentes etapas.

-Maldita musa inspiradora.
-Hermosa y adorable, diría yo. Después de muchas idas y venidas, estamos juntos
desde hace cuatro años. Es María, una de las mellizas Marul, tiene 28 años y la
conocí trabajando en Atorrantes cuando ella era notera. La verdad es que nos
queremos mucho y nos llevamos muy bien. Podría decir que mis fracasos, por
llamarlos de alguna manera, amorosos son el motor de mis ideas.

DIRECTOR EN ACCION. Szifrón no tiene oficina. "Escribo en bares, restaurantes,
plazas y a veces en el escritorio de mi casa
", revela. Y cuando habla de eso,
enseguida pide, casi en tono de súplica: "¿No me hacés un favor? Me gustaría
nombrar al equipo de guión. Ellos son: Patricio Vega, Gustavo Malajovich, Marcos
Osorio y el mismísimo Diego Peretti".
Cuenta que una vez lo quisieron definir
como "El Hitchcock argentino", y se negó rotundamente. "Es que las comparaciones
son muy odiosas. Es como si a un director japonés, le pusieran
"El Szifrón
nipón", algo detestable. ¿Por qué algunos argentinos tienen esa necesidad de
comparar todo el tiempo? Es hablar mal de lo nuestro, no lo comprendo
". Del
Martín Fierro de Oro, condecoración que recibió en este 2003, dice: "Debo
reconocer que estaba muy borracho esa noche (ríe). Me sentía un bicho raro. Ese
concepto de competencia que había me resultaba medio incómodo: nadie escribe
para competir"
, asegura.

-Sin embargo, todos sueñan con tener un Oscar en su casa, el mayor galardón de
la industria cinematográfica…
-Eso es cierto. Pero los premios, al menos en mi caso, no son una inspiración.
Yo escribo y dirijo por el enorme placer que eso me provoca, nunca me pongo a
pensar: "¿Este trabajo recibirá algún premio?". Sería algo muy estúpido de mi
parte.

-O sea que no esperás lauros para El Fondo del mar, tu primera película.
-No. Pero ojalá los tenga.

-Explicame por qué no siguen Los simuladores el año que viene.
-¿Por qué deberían seguir?

-Por el mismo motivo que se repiten año tras año otros programas: el rating, el
éxito.
-Ahora te pregunto: ¿por qué nos tiene que ir mal para terminar con el programa?
Yo creo que la originalidad y la frescura son un elemento vital en las series.
Lo que estamos planeando para el año que viene, quizás, es hacer la película.
Pero en la televisión nos vamos a despedir en diciembre con un especial de
Navidad.

-Una duda: después de haber ganado el Martín Fierro de Oro, ¿te empezó a
reconocer la gente por la calle?
-No. ¿Será que tengo una cara medio olvidable?

por Mariana Montini
fotos: Santiago Turienzo. Asistente: Gustavo Sancricca
producción: Sergio Bárbaro
(agradecemos a Christian Lacroix)

Imagina historias de ficción basadas en sus anécdotas de vida. Los críticos definen a Szifrón como uno de los directores  jóvenes más prometedores del cine argentino.

Imagina historias de ficción basadas en sus anécdotas de vida. Los críticos definen a Szifrón como uno de los directores jóvenes más prometedores del cine argentino.

No me gusta que me definan como 'el Hitchcock argentino'. Las comparaciones son muy odiosas. Es como si a un director japonés le pusieran 'el szifrón nipón"">

"No me gusta que me definan como 'el Hitchcock argentino'. Las comparaciones son muy odiosas. Es como si a un director japonés le pusieran 'el szifrón nipón"

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