«Mi mujer es el motor y el cerebro de todo lo que hago» – GENTE Online
 

"Mi mujer es el motor y el cerebro de todo lo que hago"

Sinceramente, lo mejor de Caloi en su tinta –con diecisiete años de supervivencia, en Canal 7 o en el cable, más un Martín Fierro, etcétera–, es que resultó ser el mejor abridor de cabezas en la tele de este país. Es decir, veías cosas de otro mundo. Era como un paraíso nerd. Animación de autor, bah. En el hotel Hermitage en Mar del Plata, Caloi –o Carlos Loiseau, 59, Clemente, Caloidoscopio, inicios hace cuarenta años en Tía Vicenta, varios etcétera–, y su mujer, María Verónica Ramírez –directora y productora de Caloi en su tinta, 49–, dicen que sin mate no se arranca, hasta que llega el termo. En la grilla del Festival, un segmento, con el nombre del programa y armado por María Verónica, con 132 películas, más cortas o más largas, los clásicos de Clemente de los Mundiales y bastante de producción local. Encima, con el apoyo del British Council, traen para una retrospectiva y un par de clases magistrales a Peter Lord y David Sproxton, creadores de los estudios Aardman, y cosas alucinantes como Wallace y Gromitt, Pollitos en fuga y –más recientemente, Lo que el agua se llevó, junto a Dreamworks, la productora que fundó Steven Spielberg.

Después, está la casa de ellos en Parque Lezama, cuatro pisos y comunicación por internos, y eso de juntar una familia, porque Caloi tiene tres hijos de un matrimonio anterior –Juan Matías, 32, que con el seudónimo de Tute heredó el oficio de su viejo y publica humor a diario en La Nación, más Tomás y Aldana–, y María Verónica otros dos, Tobías y Juana. O Anima Buenos Aires, un largo animado con talento local, sobre la porteñidad y el tango.

Sin embargo, hay algo medio sorprendente en todo esto.

–¿Cómo se hace para que a tu mujer o a tu marido le guste lo mismo que a vos? Es como el Santo Grial de las relaciones de pareja.
Caloi:
¡Medio a los golpes! ¡Ja, ja, ja!
María Verónica: Fue una feliz coincidencia. La primera vez que hablamos, pasaban las horas y nadie hacía referencia al tema. Pero esto es mucho más que un hobby, no es que nos vincula un rato.
Caloi: Fue hace como veinte años. Yo estaba laburando en mi estudio, Paseo Colón y Carlos Calvo, y apareció esta chica, enfrente y ocho pisos más abajo, vestida con un shorcito. Así que yo le tiraba avioncitos de papel, con un Clemente diciéndole que me desconcentraba, que no podía laburar. Hice muchísimos avioncitos, ¡y no emboqué ninguno! Hasta que hizo buscar uno, subió al estudio, y nunca más bajó.

–Tu click con la animación fue en una convención de historietas en Italia, a fines de los 70, ¿no?
Caloi:
Claro, había ido con el Negro Fontanarrosa al Salón de Luca, en el 79, cerca de Pisa. Y repodrido de ver tanto dibujo, me metí en un cine que había. Quedé deslumbrado con lo que vi. Era otro mundo. Me quedó esa idea, y la concreté con ella.

–Ahí, arranca Caloi en su tinta.
María Verónica:
Cuando él me dijo de traer estos dibujos, empecé a ver qué material podíamos conseguir, y obtuve también un espacio en Canal 7.

–La verdad, dibujitos más adultos en la tele pública siempre fue algo raro.
María Verónica:
Y, fue difícil, pero facilitó las cosas. Son nichos que están como vacantes. Entonces, te dejan hacerlo. Empezamos pidiendo para tres meses, buscando material en las embajadas. No había más que eso, pero esos tres meses arrancaron con todo. A mí se me juntó la pasión por la animación con la del cine. Yo viviría en un continuado.

–Aun así, fueron difíciles estos 17 años. Los patearon a cualquier horario, tuvieron que mudarse al cable, este año vuelven a Canal 7. Una odisea...
Caloi:
Siempre nos mantuvimos lo más lejos posible de la competencia en la tevé. Ni miramos el rating. En junio o julio estamos de nuevo en el aire. La verdad, creamos un espacio a prueba de balas.

–Ahora, el ciclo del Festival tiene la absoluta impronta del programa. Y además, vienen Peter Lord y David Sproxton, dos monstruos del género. Además, ustedes fueron los primeros en mostrar su material acá.
María Verónica:
Claro. Y la idea nuestra es estimular la producción nacional de animación, además de una programación internacional bien fuerte. Y a Lord y Sproxton los conocimos en el 90, en el festival de Annecy, en Francia. Después fuimos a los estudios de ellos en Bristol. Traerlos es un orgullo.
Caloi: Además, con el programa tuvimos cría. ¡Ja, ja, ja!

–¿Cómo es eso?
Caloi:
Y, testimonios de todo tipo, como el de un nene que llegó al Museo de Bellas Artes y dijo mirando un cuadro de Berni: “¡Juanito Laguna!”. Lo aprendió del programa.
María Verónica: Otra vez, nos llaman de Miami unos tipos, que dicen que tienen un canal de 24 horas de animación inspirado en el programa. ¡Eran los de Locomotion! Y mucha gente que ahora hace animación en el país, como los de la película Fierro, que se basa en dibujos de Fontanarrosa. Ciertamente, no fue nada en vano todo esto.

–Ustedes tienen hijos de matrimonios anteriores. ¿Cómo fue ensamblar a la familia? Juntar a los tuyos y los míos no siempre es fácil.
María Verónica:
Fue un trabajo de entendimiento. Y entre los tuyos y los míos, y los amigos de nuestros hijos que nos presentan las novias, ya se arma un conjunto.
Caloi: Tratamos de no amontonarnos, de respetar los espacios y las edades, e institucionalizamos la sobremesa. Tenemos una mesa larguísima y cenamos todos juntos. Y las proyecciones que armamos, a vino y empanada con los amigos. De ahí, de esa forma de laburar, se armaron tres centros culturales.

–Tute, aunque ya tiene su estilo, te heredó completamente.
Caloi:
El heredó la pasión. Se crió entre pinceles y lápices. Se venía a los veraneos que hacíamos con Fontanarrosa. Me tenía muy presente, hasta que hizo el click. Se ve una voz nueva en lo suyo. Y lo del Negro es algo muy dramático. Como dijo Crist: “Con él nos enfermamos todos”.

–En definitiva, trabajar juntos parece bastante ameno.
Caloi
: Y, laburar con María es fácil.
María Verónica: Ay, ¡gracias! Para mí, a partir de esta base de entendimiento, sale una gran capacidad de gestión, de imaginar cosas juntos.
Caloi: Además, mi mujer es el motor y cerebro de todo lo que hago.

Caloi, María Verónica, y algo así como un halo sobre sus cabezas. A veinte años del intento de conquista del dibujante con avioncitos, 132 películas en este Festival, y total colaboración mutua.

Caloi, María Verónica, y algo así como un halo sobre sus cabezas. A veinte años del intento de conquista del dibujante con avioncitos, 132 películas en este Festival, y total colaboración mutua.

Caloi y María Verónica en Mar del Plata, junto a Peter Lord y David Sproxton, los creadores de los estudios Aardman –responsables de Pollitos en fuga y Wallace y Gromitt, entre otros clásicos–, e invitados de luxe al Festival. Viejos amigos, nomás.

Caloi y María Verónica en Mar del Plata, junto a Peter Lord y David Sproxton, los creadores de los estudios Aardman –responsables de Pollitos en fuga y Wallace y Gromitt, entre otros clásicos–, e invitados de luxe al Festival. Viejos amigos, nomás.

“<i>Con el programa, siempre nos mantuvimos lo más lejos posible de la competencia en la tevé. Ni miramos el rating. La verdad, creamos un espacio  a prueba de balas</i>”

Con el programa, siempre nos mantuvimos lo más lejos posible de la competencia en la tevé. Ni miramos el rating. La verdad, creamos un espacio a prueba de balas

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