«Mi hija estaba llena de vida y dos delincuentes me la mataron» – GENTE Online
 

"Mi hija estaba llena de vida y dos delincuentes me la mataron"

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"Es en estos momentos cuando me gustaría preguntarle a Dios: ¿Por qué?…
Susana era una chica que toda su vida se esforzó para progresar y salir
adelante. Siempre soñó con tener un autito, y la ironía del destino quiso que
encontrara su muerte arriba de él.
" Sin consuelo, todavía shockeada por la
muerte de su hija, Nilsa Acosta intenta hablar de ella aunque, varias veces en
la nota, la angustia y el dolor se lo van a impedir: "Era una persona que
vivía para el trabajo y para su familia. Le faltaban pocas materias para
recibirse de abogada y justo cuando estaba retomando los estudios, le viene a
pasar esto. No lo puedo creer…
".

Susana Cardozo nació el 31 de diciembre de 1970 en el seno de una familia
humilde de Pilar, y desde que terminó la secundaria no paró de trabajar. Hacía
más de siete años que se desempeñaba como coordinadora de viajes y de tráfico en
una empresa de transporte, Lógica y Servicio, en el Parque Industrial de
Pilar. Paralelamente, cursaba la carrera de Abogacía en la UBA. También era
profesora de aeróbic: daba clases en un gimnasio, en countries de la zona
y, desde hacía un año, tenía su columna en el programa Todo deporte, que se
emite por la señal de cable Telered: "No paraba ni un segundo… Los sábados
iba a trabajar a la mañana, cortaba al mediodía para almorzar y, en lugar de
descansar, venía rápido, buscaba a sus dos sobrinas y se las llevaba de compras
al shopping. Las nenas eran su debilidad. En estos momentos, Natalia, una de sus
hermanas, espera otro bebé y Susana estaba más entusiasmada que la propia madre
-cuenta Nilsa-. No tuvo tiempo ni de ponerse de novia. Muchas veces me venía a
visitar y yo le decía que parara un poco, que disfrutara más de la vida. El
único gustito que se daba era tomarse algunos días e irse de viaje. Cargaba
pilas y después volvía con todo
".

Como sus padres estaban separados, ella vivía junto a sus hermanos varones
-Rodrigo, Cristian y Sebastián- en la casa de Créspulo, su papá, quien desde el
accidente está bajo un riguroso control médico: "Como también estudiaba
Marketing, el tiempo no le alcanzaba para nada
-recuerda Cristian-. Por
eso decidió comprarse ese autito hace un año. Era su sueño. Averiguó en varias
agencias, pidió planes de pagos y al final el papá hipotecó la casita, le prestó
la plata y ella se la devolvía mensualmente y en cuotas. Como estaba terminando
de pagarlo, ahora decía que quería un auto más grande para llevar a pasear a
toda la familia
".

LA NOCHE TRAGICA. El miércoles 3 a las 21.45 Susana volvió a su casa
ubicada en Valentín Balcarce al 2000, Pilar, a bordo de su Chevrolet Corsa gris.
Como era la última en salir de su trabajo -porque se encargaba hasta de conectar
las alarmas del edificio-, llamaba a su padre para que le abriera el portón de
la casa. Pero esa noche no llegó a entrar. Dos delincuentes le apuntaron con un
arma, la tiraron en el asiento trasero y la tomaron como rehén. "Papá, papá,
me roban
" fueron las últimas palabras que alcanzó a decir antes de que se la
llevaran.
"Varios vecinos vieron todo lo que pasó y de inmediato llamaron a la policía.
Y aunque el comisario me dijo que se trató de un secuestro al voleo, nosotros
estamos convencidos de que no fue así
-cuenta Cristian-. Muchos amigos
nos comentaron que ella les había dicho que últimamente la venían siguiendo y,
además, si sólo la hubieran querido robar, la habrían dejado tirada
." Nilsa
comparte una de las hipótesis que maneja la policía sobre la muerte de su hija:
"Creemos que la quisieron secuestrar para pedirle rescate a la empresa para
la que trabajaba. Primero, porque nosotros no tenemos ni un peso para pagar un
rescate, y segundo, porque hay varios testigos que dicen que estos dos tipos
estuvieron parados más de 20 minutos en la cuadra, esperando que llegara
".

Lo cierto es que los delincuentes tomaron la ruta 8 rumbo a Capital
perseguidos por un patrullero que vigilaba la zona, y antes de llegar al cruce
con la calle Las Glicinas, un colectivo de la línea 176 frenó en una parada, el
ladrón intentó pasarlo por la derecha, pero golpeó con la cuneta que bordea la
ruta. Era tal la velocidad que traía el auto que voló sobre la calle y se
estrelló contra una zanja. Uno de los delincuentes murió en el acto mientras que
el otro sufrió fracturas múltiples de gravedad. "A Susana la llevaron al
Hospital Sanguinetti en estado de coma
-relata Nilsa-. El médico nos dijo
que tenía politraumatismos, hemorragias internas y la columna fracturada… A la
1.30 volvió para darnos la noticia de que mi hija había muerto... Se me vino el
mundo abajo… Desde entonces no puedo dejar de preguntarme por qué tuvo que
pasarnos esto.
"

Nilsa, con la foto de su hija Susana en la mano. A su lado, Cristian y Rodrigo acompañan a su madre en su dolor.

Nilsa, con la foto de su hija Susana en la mano. A su lado, Cristian y Rodrigo acompañan a su madre en su dolor.

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