«Me emociona escuchar que me griten maestro» – GENTE Online
 

"Me emociona escuchar que me griten maestro"

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"¡Idolooo! ¡Geniooo! ¡Maestrooo!". A cada paso, Guillermo Vilas (52) recibe una ovación de cariño. No importa si camina con sus raquetas a cuestas por el Vilas Club -su club-, por el Campo de Golf de la Ciudad de Buenos Aires en Palermo, o por una clásica institución como el Club San Fernando, dando sus excelentes clínicas en las que explica la mejor técnica para pegarle a la pelotita. La gente lo quiere y lo respeta esté donde esté. Willy saluda siempre con el guiño cómplice, tiene tiempo para los autógrafos, y jamás le niega un saludo a sus fans. Luego bromea con el público, y confiesa que está "feliz, muy feliz". No puede ocultar que esperaba con ansiedad este 2004. Y no es para menos. Se cumplen treinta años desde que ganara el Masters en Australia, en aquella histórica final en la que derrotó al rumano Ilie Nastase. Allí, a 18.000 kilómetros de distancia, comenzó a instalarse en la elite del tenis mundial. "Ya alcanzó lo más importante que puede pretender un ten
ista: El Torneo de Maestros
"; "Vilas tocó el cielo con las manos"; "Sólo le faltaba el Masters y lo consiguió", titulaban los diarios de la época. Hoy las estadísticas reflejan que ganó, con su zurda genial, 62 torneos, cuatro de ellos del Grand Slam -además del mencionado Masters 74-.

A quince años de su retiro sigue ostentando el impresionante récord de 50 partidos ganados en forma consecutiva en 1977. Y continúa siendo Guillermo Vilas, una verdadera leyenda, esa marca registrada que él mismo impuso, en cualquier lugar del planeta donde esté. "Me emociona escuchar que me griten maestro", confiesa humilde mientras prepara su próximo golpe.

Ahora reside en República Dominicana junto a su mujer, la tailandesa Been Pheangphatou (26), y su hija parisina Andanin -significa La bella mar-, que cumplió un año el 15 de noviembre. Pero sus compromisos lo siguen llevando por todo el mundo. Hace quince días visitaba México, luego pasó por los Estado
s Unidos para ver el Masters en Houston -donde también fue homenajeado por su triunfo en 1974-, hoy está en la Argentina y, comenta, en los próximos días viajará rumbo a China. "Y… ya que todo lo chino está de moda, me voy a dar una vuelta por esas latitudes", explica Guillermo, justo en el instante en que se le cruza un adolescente que le confiesa su idolatría, y de paso se anima a preguntarle: "¿Hasta qué edad se puede jugar al tenis?" "La verdad, no lo sé", responde el ídolo. Y completa: "Yo voy a seguir hasta que me dé el cuero. Y cuando no pueda correr más, me subo a la silla de ruedas y no me para nadie".

En San Fernando, en una clínica organizada por <i>Topper</i>.

En San Fernando, en una clínica organizada por Topper.

Willy junto a su mujer, la tailandesa <i>Been Pheangphatou</i>, rumbo al Campo de Golf de la Ciudad de Buenos Aires en Palermo, donde estuvo el jueves por la tarde.

Willy junto a su mujer, la tailandesa Been Pheangphatou, rumbo al Campo de Golf de la Ciudad de Buenos Aires en Palermo, donde estuvo el jueves por la tarde.

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