«Me apasiona más la rutina con mi marido que vivir una aventura descontrolada» – GENTE Online
 

"Me apasiona más la rutina con mi marido que vivir una aventura descontrolada"

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Dicen que las mujeres se confiesan mejor en el baño. Y el de Andrea Frigerio
es amplio, blanco, con espejo gigante, jazmines recién cortados y ventanal que
abre a su jardín con piscina. Banqueta blanca para ella. La tapa del inodoro
para su peinador. El mármol del lavabo para GENTE.

-Dicen que las chicas nos sinceramos más en sitios íntimos como éste…
-(Risas). Propuse el baño por el espejo, los enchufes, la luz… ¡pero es cierto
lo que decís! ¿Viste los temas que surgen en un toilette…?
Lucas Bocchino (36 años, su marido-manager) irrumpe con cara de asombro.
"¿Piensan hacer la nota acá…? Problema, ninguno, háganla donde más cómodas se
sientan. Andre, decime: ¿qué te parece el 30 de enero para casarnos? No me
contestes ahora, pero cae viernes. Vos pensalo
". Y así, como llega, se va.

-¡¿Ustedes no están casados?!
-Pero en México. Nos casamos el 23 de febrero del 96, en una playa. Ahora Lucas
se quiere casar acá. Estuvimos averiguando, pero parece que hay que anular el
matrimonio que tuvimos allá primero o convalidar el segundo… No sé bien cómo es
todavía. Son esas locuras de Lucas que me encantan.

-¿Y vos, pensás aceptar otra vez? ¿Lo volverías a elegir si tuvieras la
posibilidad de casarte de nuevo?
-Sí…

-¿Sin dudarlo?
-Bueno. No te voy a decir que después de once años a Lucas lo elijo todos los
días. No sé si todos los días, pero una vez a la semana, sí… (ríe).

-¿Y cómo llamarías a esto que los une hoy? ¿Amor, pasión? ¿Qué es?
-Amor, desde ya. La pasión, esa descontrolada de "te agarro contra una pared…",
esa, la tuvimos el viernes. Nos fuimos a cenar al restó del Hotel Alvear y
después tomamos una suite para pasar la noche. A las seis y media de la mañana
me despertó el celular. Era Tomás (21, cursa tercer año de Ciencias Políticas en
la UBA, hijo de su primer matrimonio con Eduardo Frigerio), que estaba
asustadísimo porque acababa de llegar y no había visto el auto ni a nosotros en
casa. No me pude dormir más. Imaginate el cansancio a esa hora después de una
noche de lujuria… Estoy muy apasionada con la vida rutinaria que tengo con
Lucas…

-¿La rutina te apasiona más que vivir una aventura descontrolada?
-Mucho más. La vida diaria, cotidiana o rutinaria que tengo con Lucas no la
cambio por nada del mundo. Me apasiona más eso que vivir una aventura, sin
dudas. Nuestro amor se fue construyendo, fue creciendo con el nido.

-¿El nido?
-La casa. Cuando empezamos a salir, él alquilaba y yo pagaba el crédito del
departamento que compartía con mi hijo. Por entonces, Tomy, que tendría 9 ó 10
años, se iba los miércoles y sábados a dormir a lo del papá. Lucas venía todas
las noches a cenar a casa y los días que Tomy no estaba, los aprovechábamos para
dormir juntos. Así estuvimos hasta que, en una cena, Tomás preguntó: "¿Por qué
cuando yo no estoy vos te quedás a dormir y cuando yo estoy vos te vas? ¿Por qué
hoy no te quedás también?".
Y, de a poco, empezamos a convivir los tres.

-Empezaron a convivir.
-Pero fue de a poco, porque al principio Lucas dormía en el cuarto de visitas.
Recién después de un tiempo, y gracias a Tomás, terminamos en la misma cama.
Otra vez, el pequeño monstruo que lo indagó: "¿Por qué a la noche dormís en un
cuarto y a la mañana aparecés en otro?".


-¿Siempre fuiste de dejar que las cosas sucedieran o alguna vez las provocaste?

-Siempre fui de perseguir objetivos. De proponerme metas. De organizar mi vida,
casi al máximo detalle. De buscar la perfección. Pero, ¿sabés qué? A los 30
años, me di cuenta de muchas cosas. Entre todas, comprendí que la perfección no
existe. Entendí que no iba a poder tener un cuerpo perfecto, ser una profesional
perfecta, una madre perfecta, una esposa perfecta.

-¿Entonces?
-Entonces, en lugar de focalizarme en la perfección, me propuse perseguir nada
más que la felicidad. La perfección te termina sacando del objetivo verdadero en
todo. Así es como vienen los errores de recontraoperarse para verte cada vez
mejor físicamente, cómo nunca vas a encontrar al hombre de tu vida porque cargás
con eso de armar la familia ideal desde chica. Yo me di cuenta, a mis 30, que no
quería ser el ejemplo de nada. Hice una terapia muy puntual y empecé a elegir
algunas cosas y a aceptar otras que no podía cambiar. Me separé del padre de
Tomy y decidí no hacer más pasarela para dedicarme a la televisión, que era lo
que en verdad me gustaba.

-Gran duda, ¿por qué te separaste de Eduardo, tu primer marido?
-…No nos casamos a conciencia, éramos muy chicos. Para explicarlo, debería
contarte toda nuestra historia. Resumiéndola, él fue mi primer novio, me quedé
embarazada a los ocho meses de conocerlo y nos casamos por civil y por Iglesia.
Yo tenía apenas 19 años, estudiaba Biología y él Arquitectura. Para sobrevivir,
empecé a modelar, y como no me iba nada mal decidí apoyarlo hasta que él se
recibiera. Cuestión, el día que obtuvo el título me dijo que era arquitecto
porque su padre había sido arquitecto, pero que en realidad él quería ser
músico. Imaginate, yo le dije: "Cuando te conocí, vos querías ser arquitecto y
te banqué, ahora te buscás un trabajo de traje y corbata"
. Yo no quería un
bohemio en mi vida, yo necesitaba un hombre que me diera seguridad, cierta
tranquilidad económica. Lo cierto es que diez años después no teníamos nada en
común: él se había casado con una bióloga que resultó modelo y yo con un
arquitecto que resultó músico.

-¿Y cómo se llevan ahora?
-A Eduardo lo quiero muchísimo. Pero para que te des una idea de mi relación con
él, te cuento sólo esta anécdota: Dirigió la musicalización de la obra El
principito, y el día del debut fui con toda la familia a verla (se refiere a
Tomás, Lucas y Fini, su hija de 9 años). Admiré muchísimo su trabajo, y cuando
bajamos a camarines porque Fini quería saludar a los actores, me lo crucé de
casualidad en los pasillos. No nos dijimos una sola palabra, pero nos largamos
una mirada que lo dijo todo. El, con sus ojos, me dijo: "¿Viste que tenía que
ser músico?".
Y yo le contesté: "Perdoname, Eduardo, no te entendía"… Me
emociono al contártelo… ¿Ves? Vos me preguntás cómo me llevo. Es imposible
llevarte mal con una parte de tu vida...

-Creo que antes de esto hablabamos del nido.
-Ah, sí. Después de aquel departamento en el que viví con Lucas y Tomy, nos
mudamos a otro más amplio. Yo creía tener una familia, hasta que un día mi
abuela Memé, que todavía vive y tiene como noventa y cinco mil años, me dijo:
"Muy linda tu casa, pero una mujer hasta que no tiene su tierra no forma una
familia".
Me pegó tanto esa frase, que el mismo día de la inauguración, con
Lucas empezamos a buscar un lugar con tierra que no fuera una maceta. Y, tres
años después, compramos esta casa que no era lo que es hoy: una casona vieja,
muy antigua, que habitamos igual con la idea de irla reformando. Cuando quedé
embarazada de Fini, hicimos todos los cuartos. Y recién a los dos años, el
living, la cocina y la pileta.

-¿Y ahora qué?
-Ahora soñamos con agregarle una planta, un piso más, arriba.

-¿Se agranda la familia?
-Lucas quiere otro hijo. Es un tema bien fresco, lo tocamos la semana pasada.
Pero yo la pasé muy mal en el parto de Fini, necesitaría tratarlo en terapia
antes. Para mí es algo muy serio. El otro día, Lucas dijo que como sabe que es
su sueño, no el mío, que ya tengo el varón y la nena, me va a
tratar de
convencer muy sutilmente…

-¿Y en lo personal, qué proyectan?
-Lucas está por abrir un local de Etiqueta Negra en Pilar. Yo voy a hacer
temporada teatral en Mar del Plata, Money, Money se va a llamar y la voy a
protagonizar con Carlos Calvo. También está el proyecto de conducir un programa
de entretenimientos… Las vacaciones son un proyecto a corto plazo que nos unen
mucho también. El año pasado armamos el viaje a Italia. Este, a Miami, Disney. Y
para el próximo nos vamos a España. Yo armo todo: elijo el hotel, los museos y
paseos que haremos, todo, todo, y cuando nuestras fechas libres coinciden, nos
vamos. Decime si todo esto que te cuento no es la felicidad…

-Casi la perfección, diría.
-(Risas). No, insisto: la perfección no existe. Pero… creo que sin buscarla es
como uno encuentra algo muy, muy parecido.

Mariana Montini
fotos: Santiago Turienzo
asistente: Gustavo Sancricca
producción: Fini Bencardini
peinó: Elvio Casiano con productos KMS (agradecemos a: Trosman, Caro Cuore y Lonté)

Lucas quiere que tengamos otro hijo. Y como sabe es su sueño y no el mío, está tratando de convencerme muy sutilmente..."">

"Lucas quiere que tengamos otro hijo. Y como sabe es su sueño y no el mío, está tratando de convencerme muy sutilmente..."

No te voy a decir que después de once años, a Lucas lo elijo todos los días. No se si todos los días, pero una vez a la semana, si…"">

"No te voy a decir que después de once años, a Lucas lo elijo todos los días. No se si todos los días, pero una vez a la semana, si…"

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