“Martín no cumplía como marido. Se negaba a mantener relaciones sexuales” – GENTE Online
 

“Martín no cumplía como marido. Se negaba a mantener relaciones sexuales”

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El la acusa de que por su culpa lo llaman “cornudo” en la calle. Ella, de no satisfacerla como marido en la cama. “Martín no deseaba tener relaciones sexuales conmigo, y si lo hacía, no había juego amoroso, placer compartido, amor. Me hacía sentir que lo hacía como un trámite, una obligación marital, en forma mecánica, rápida y sin buscar la recíproca gratificación y placer. Esta disfunción sexual estuvo acompañada de un distanciamiento afectivo profundo, y pronto se acrecentó el maltrato…”.

Así, relatando en el expediente los detalles más íntimos de su matrimonio con Martín Barrantes (35), contestó Carolina Ardohain (29) la demanda de divorcio que éste le iniciara acusándola de adúltera. Digamos que entre ambos se desató una batalla campal imparable, de altísimo voltaje, donde se disparan mutuamente con munición gruesa, contando hasta el detalle más íntimo de la vida sexual de la pareja. Sorprendente.

Barrantes dice que ella le fue infiel con el chileno Benjamín Vicuña, y que la prueba más evidente del adulterio está en la hija –Blanquita, un año y cuatro meses– que su ex tuvo con el actor. Pampita sostiene que para la época en que conoció a Vicuña ya no vivía bajo el mismo techo con Martín, y aclara que entre ambos habían acordado separarse, sin obligaciones conyugales.

LAS RAZONES DE PAMPITA. Dice ella en la causa: “No me sentía acompañada por mi esposo, todo estaba sobre mis espaldas: tener que trabajar para mantener nuestra casa, pagar el sueldo de la mucama, el alquiler, las comidas, las salidas, todo. Y al regresar, encontrar sólo críticas, mal humor, burlas, mutismo y desinterés total en el aspecto sexual… Cuando todos estos problemas conyugales comenzaron a notarse en mi trabajo, mi estado anímico empeoró. Mis compañeros de espectáculo comenzaron a llamarme ‘mucamita’ y Martín ahondó su burla hacia mí. Lejos de contenerme, de ayudarme, se enganchó con la burla, diciéndome que yo era una groncha, una ordinaria. Comenzó a poner de relieve y a resaltar su origen, su vinculación con la familia Ferguson, la importancia de su apellido. El había aportado apellido a nuestro matrimonio. Es cierto. A sólo eso se limitó su aporte. Llegó a herirme como mujer, al rechazarme aún en mi apariencia física: ‘Sos una enana, ¿cómo te atrevés a ponerte zapatillas?’ Hay formas y formas de criticar la apariencia: la de él era siempre lacerante, destructiva. Intenté una y otra vez que nuestro matrimonio funcionara, pero había algo en Martín que yo no conocía y que se interponía. Me rechazaba como mujer, como esposa, como compañera… En varias oportunidades reaccionó con ira desmedida ante comentarios que le habían llegado –y no por mí– que ponían en duda su orientación sexual. Este es un aspecto importante de la dinámica de la relación, por cuanto Martín tenía una modalidad sexual peculiar. Le resultaba imposible realizar el coito si no me ponía de espaldas a él. Practicaba en forma tan inexcusable y obsesiva como innecesaria el coitus interruptus, con la inevitable repercusión emocional que ello implicaba”.

BARRANTES ATACA. Y lo hace con uñas y dientes: “La actora inexplicablemente y con evidente ánimo de ofenderme me endilga conductas esquivas, especialmente en el plano sexual. Así pretende cambiar su papel de adúltera a víctima, esparciendo para ello un desagradable tufillo de inmoralidad y dudosas costumbres atribuidas a mi persona. Así livianamente dice: ‘Antes de casarnos ya el clima con Martín no era bueno’. Bastará ver en relación a este punto las declaraciones de Carolina a Mirtha Legrand que se ofrecen como prueba, en las cuales refiriéndose a mi persona dijo que se había casado enamorada y que fue la mejor decisión de ese momento. También argumenta que al llegar a casa, yo mostraba un ‘desinterés total en el aspecto sexual’. Que además ‘no deseaba tener relaciones sexuales conmigo’. Que padecía disfunción sexual: ‘Se negaba a mantener relaciones’. Cuando dice ‘me resulta imposible practicar el coito si no la ponía de espaldas’, aclaro que con ella tuve relaciones sexuales no sólo de espaldas, sino de frente, de costado, de parado, en el agua y de todas las formas explicables y conocidas que un hombre y una mujer pueden tener. No se explica, por otra parte, cómo una mujer puede a cuatro años vista, y luego de convivir antes de casarse, aducir que su marido tenía desviaciones y que practicaba el coito únicamente si se ponía de espaldas a él. A esta altura cabe preguntarse para qué se casó, y por qué no se fue, teniendo los medios sobradamente suficientes para hacerlo. La accionada es una mujer de carácter y no se somete porque sí a nada. Esto es una burda infamia y los dichos esgrimidos livianamente por la accionada deberán calificarse de injuriosos en la estación procesal oportuna, pues lesionan mi honor, ponen en duda mi hombría, y forman parte de una campaña tendiente a distraer la verdadera cuestión que nos convoca, su adulterio”.

MAS SOBRE SEXO. En la causa todavía se está a la espera de los resultados de los exámenes psicológicos de ambos contendientes. Es más, el de Ardohain todavía no se realizó. Por eso se aplazó la audiencia que se iba a llevar a cabo el lunes 24 de setiembre. Pampita dijo en el expediente acerca de la salud y el comportamiento de su ex cónyuge: “Martín siempre fue inestable emocionalmente. Sufría de depresión importante (con llanto inmotivado, largos períodos de tristeza injustificado, repliegue e introversión, etc.) que durante algunos meses requería medicación psicofarmacológica y, cuando se compensaba, se ponía hostil, demandante y descalificador. Mi incertidumbre llegó a niveles inimaginables, por cuanto Martín no sólo reaccionaba intemperante e intolerante por conductas mías, sino también por cuestiones ajenas al matrimonio. Sin embargo, esas reacciones quedaban ocultas para el público, porque él sólo las exhibía en la intimidad. Vanos fueron mis intentos de conmover su determinación de no trabajar, no tener hijos, de no confundir su propia imagen con la de su mujer”.

En casi toda la causa, Pampita le recrimina a Barrantes no haberse comportado como un verdadero marido: “No cumplió con ninguno de los deberes que impone el vínculo matrimonial:
Se negaba a tener relaciones sexuales.
Las que esporádicamente manteníamos no eran placenteras.
No deseaba tener hijos.
No deseaba trabajar.
No me trataba con respeto.
No me trataba con amor.
No me asistió ni me acompañó en mis dificultades laborales y familiares.
No constituimos un matrimonio.
En consecuencia, no fui infiel, no injurié jamás al accionado, siendo él el único responsable del quiebre matrimonial
”.

También le reprocha que no la consideraba como esposa, ni siquiera como mujer:
Siendo modelo profesional, todos me veían linda, menos mi esposo, para quien era gorda, petisa, vulgar. Habiendo sido convocada para actuar en una novela en la que interpreté un personaje muy particular, seductor, sensual, Martín me ofendía llamándome ‘grasa, ordinaria, gorda’ en nuestra vida cotidiana”.

LA SEPARACION Y EL EMBARAZO PERDIDO. Respecto a la separación de hecho, la polémica entre ambos se reaviva, porque manejan fechas distintas. Esto es fundamental para la causa, porque la hija de Carolina con Vicuña nació el 16 de mayo de 2005. Dice Pampita en el expediente: “El maltrato de Martín era intolerable. No trabajaba ni demostraba interés por hacer algo productivo. Yo era realmente la ‘mucamita’ que debía trabajar, mantener sola el hogar, sin esperar nada a cambio, ni siquiera buen trato. Ni qué hablar del respeto y trato digno que merece una esposa. Nos separamos a mediados de 2004. Yo me quedé viviendo en Capital y él se instaló en la casa que alquilábamos para los fines de semana. Estuvimos aproximadamente tres meses separados. Nos reconciliamos a principios de noviembre de 2004. Fuimos a vivir juntos al Golf Club Argentino en Del Viso… Decidimos poner fin a nuestro matrimonio en el verano de 2005. Acordamos separarnos sin estridencias, sin reproches. Martín me pidió tiempo para mudarse, y se instaló en otra habitación en los primeros meses de 2005, separación de hecho que fue inocultable para nuestros amigos que se quedaban a pernoctar con nosotros en la casa alquilada en el country para disfrutar de la pileta. En el mes de junio de 2005 me avisó que ya había elegido un departamento y que se mudaba. Dividimos los bienes muebles: yo elegí quedarme con algunos regalos de casamiento y a cambio de ellos le di dinero en efectivo. Nos separamos de hecho de común acuerdo, y quedó en claro entre ambos que cada uno hacía su vida: sólo quedaba entre nosotros pendiente el mero trámite de divorcio”.

Si bien los rumores sobre la separación ya existían, Martín la desmiente: “Nada más alejada de la realidad, la versión unilateral y libre, de que ambas partes hubiésemos pactado relevarnos mutuamente de los deberes matrimoniales a principios de 2005. Es más, luché denodadamente y hasta último momento para salvar mi matrimonio. Es de preguntarse también por qué la accionada se mostraba sonriente y feliz en toda ocasión social que compartíamos desde principios de 2005, hasta el mes de julio inclusive… En esa fecha, pocos días antes de hacerse público y exteriorizarse el adulterio, viajamos a la isla de Canouan, y en ese viaje Carolina expresó ante la prensa: ‘No es que no valore un lugar así, pero las mejores vacaciones para mí son en casa y con mi marido’. Que se sepa, el marido de la accionada por esa fecha era yo”. Luego Barrantes recurre hasta a hablar del embarazo que perdió Pampita en setiembre de 2004, con el objetivo de mostrarse interesado en formar una familia: “En esa fecha quedó embarazada, perdiéndolo lamentablemente en octubre de 2004. A raíz del infortunio fue atendida en el Hospital Universitario Austral por la doctora Andrea Landeira. Cabe señalar que para evitar todo interés de la prensa solicitamos ambos que se mantuviera en reserva, tanto el embarazo como la pérdida sufrida. De más está decir que en toda esta emergencia asistí a Carolina dándole mi apoyo y comprensión. Lo expuesto vale para descalificar absolutamente la liviana aseveración de que yo no deseaba tener hijos. Los deseaba, Carolina quedó embarazada, y lamentablemente perdimos a nuestro hijo”.

Y las mutuas acusaciones prometen continuar. ¿Qué está en juego? Un divorcio, un lote en un lugar llamado Chacras de Murray, en Pilar, valuado en unos 150.000 dólares, y el honor de ambos.

El la llamaba “mucamita”. Ella, “vago de prosapia decadente”. Ella quiere que este mal momento pase rápido y pensar en su familia y su futuro hijo. El asegura que cuando el divorcio termine va a demandarla por daños psicológicos y morales. El culebrón promete continuar.

Desde que se distanciaron, los dos cambiaron de vida. Pampita se fue a vivir a Chile junto al actor Benjamín Vicuña, tuvo una hija y está embarazada nuevamente.

Desde que se distanciaron, los dos cambiaron de vida. Pampita se fue a vivir a Chile junto al actor Benjamín Vicuña, tuvo una hija y está embarazada nuevamente.

Martín Barrantes vive en Puerto Madero y está de novio con una modelo de Pancho Dotto.

Martín Barrantes vive en Puerto Madero y está de novio con una modelo de Pancho Dotto.

Se casaron el 30 de noviembre del 2002 en la estancia de la familia Barrantes, El Pucará, en Tres Lomas, a 580 kilómetros de Buenos Aires. Pampita era la modelo más sexy del momento, y él, también modelo, empresario y primo de Sarah Ferguson. A la fiesta fueron 270 invitados y todo el pueblo fue testigo.

Se casaron el 30 de noviembre del 2002 en la estancia de la familia Barrantes, El Pucará, en Tres Lomas, a 580 kilómetros de Buenos Aires. Pampita era la modelo más sexy del momento, y él, también modelo, empresario y primo de Sarah Ferguson. A la fiesta fueron 270 invitados y todo el pueblo fue testigo.

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