«Maia me tiene re-babosa» – GENTE Online
 

"Maia me tiene re-babosa"

En el lujoso semipiso en pleno Soho neoyorquino -donde vive la top model María Inés Rivero- se respira la presencia de una recién nacida. En la entrada hay tres modelos distintos de cochecitos, el asiento para el auto, mamaderas y tetinas, un baby-gym -léase un gimnasio para estimular al bebé-, mantas de
color pastel, fotos, juguetes. 

Maia Mora -la reina de la casa- nació en el hospital Mount Sinai de Manhattan el 22 de mayo a la 1.48 de la tarde. Pesó poco menos de cuatro kilos y midió 55 centímetros.
"Por suerte, todo fue fácil y rápido", recuerda del parto Inés, la mamá. Jorge Mora (cubano, hombre de negocios, trabaja en un banco suizo en Nueva York), el papá, estuvo al lado de su mujer todo el tiempo.
"El padre se portó bárbaro, me contuvo… 
Estábamos muy relajados. Hasta hablábamos de buceo con el médico, y sólo hacíamos una pausa cuando tenía que
pujar
". 

Maia todavía no tiene un mes de vida y ya es casi tan famosa como su madre modelo. Muchísimos ramos de flores y regalos de ricos y famosos (como de la top, Heidi Klum) llegaron al sanatorio para ella. Además, el día del
baby shower -una suerte de despedida que se le hace a la mamá en los Estados Unidos; en este caso fue en la casa de Katie Ford, la dueña de la superagencia
Ford Models-, recibió una tonelada de ropa. "Creo que la vistieron por tres años", dice Inés. 

-Empecemos por el principio…
-El 22 a la mañana fuimos al hospital, y si bien tenía fecha estimada para el 28, el médico decidió hacerme inducción y me quedé internada. En cuatro horas, y por parto normal, le vimos la carita a Maia. Desde entonces, tanto a Jorge como a mí nos tiene re-babosos. Estamos felices con Cookie, princesa... no sabés todos los sobrenombres que ya le puse.

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Cuando nació, no la pelaron ni le pusieron aritos; parece que no se estila en los sanatorios norteamericanos. Es de contextura grande. "Y es una santa, duerme cinco horas seguidas", dice la mamá.

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Durante los primeros diez días de Maia, María Inés contrató una enfermera; ahora tiene una señora con cama adentro. "Pero en realidad, hago todo yo. No quiero perderme un segundo de mi hija". El papá, Jorge Mora, está feliz. En cuanto la beba tenga su pasaporte, va a volar a Córdoba con Inés para conocer a su abuela materna.

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