“Los famosos no hablan de sus cirugías, porque quieren mostrarse como seres perfectos” – GENTE Online
 

“Los famosos no hablan de sus cirugías, porque quieren mostrarse como seres perfectos”

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Hay pacientes que no tienen problema en contarlo; otros sí. A los famosos no les gusta decir que se hicieron una cirugía estética, porque quieren mostrarse como seres perfectos. Es parte de la mística. Nadie logra saber por qué están bárbaros, qué los hizo perfectos. Quieren dejar en el inconsciente colectivo que Dios los hizo así”, explica el cirujano plástico Cristian Pérez Latorre (Matrícula Nacional N° 103189, recibido en el Instituto Universitario de Ciencias de la Salud Fundación Héctor A. Barceló, 38 años, casado y con dos hijos). Su consultorio de la calle Perú al 400 parece un estudio de televisión o, quizá, el escenario de cualquier teatro de la avenida Corrientes. Las dos opciones pueden ser la acertadas. ¿Los motivos? Todas las semanas tiene la consulta de algún famoso top que quiere “hacerse un toquecito”.

Entre sus clientes más recientes, y su última creación en rinoplastia, la actriz Griselda Siciliani (30). “Llegó el martes 2 de septiembre a la Clínica Maternidad Suizo-Argentina para realizarse una operación primaria de nariz. Es decir, se le moldearon las partes óseas y blandas, para darle un mayor ángulo y proporción estética a su cara. Hice cerrar el quirófano sólo para ella. Entró por el estacionamiento y se fue de la misma manera, para mantener la privacidad. La cirugía duró 45 minutos y tuvo un post-operatorio de seis horas en la suite ejecutiva del lugar”, confiesa.

De esta manera, otras tantas personalidades pasaron por sus manos y su bisturí. “La última vez que se presentó Ricardo Montaner en el país me llamó su manager después del show, para que rellenara las arrugas que se le formaron alrededor de los ojos”, cuenta, rodeado de portarretratos firmados por sus clientes más vip. Y si de cantantes se habla, Luis Miguel ocupa el primer puesto. “Le operé la nariz en el 2003. No es un hombre de muchas palabras, así que con su ‘me gusta’ y con verlo portar mi retoque me conformo”, dice entre risas.

–¿De los famosos, quiénes lo visitan más: las mujeres o los hombres?
–Hoy son los hombres los que se preocupan más por lo exterior. Fernando Burlando canaliza todo por la estética. Vive en mi consultorio y siente que tiene que estar bien para obtener sus logros. Osvaldo Laport también está todo el tiempo acá. El hombre necesita ser atractivo… tener implantes capilares, párpados frescos, labios seductores, para lograr su próximo papel o seguir en el medio. Incluso los jugadores de fútbol… Son los nuevos metrosexuales. Antes de la concentración pasan por el consultorio. Tengo a varios de la Selección que vienen a verme. El problema es que su referente es David Beckham… Por eso se exigen. Yo vivo explicándoles que él tiene un patrón genético privilegiado.

–¿Las cirugías tienen límites?
–Sólo cuando el cirujano los pone. Hay pacientes de 85 años y nenas de 15 que vienen a verme. La realidad es que se pueden mejorar los rasgos sin transformarse.

–¿La belleza natural está permitida en el espectáculo?
–No. Nadie que quiera permanecer en ese círculo se deja estar. El famoso de nuestros tiempos pide retoques frescos sin que nadie se dé cuenta.

–¿Antes cómo eran?
–Cuanto más se estiraban, más estatus tenían. Era algo exclusivo de ciertos sectores. Por eso después se veían esas deformidades. Además, lo confesaban. Ahora te dicen: “Quiero hacerme algo, pero que nadie lo note”. Para ellos está bien visto crecer en años, decir que toman vitamina C y A, pero no confesar las cirugías. Detrás de cada personaje del espectáculo existe una cirugía. Es inevitable. Una persona puede trabajar si está fresca frente a cámaras. Si no, no trabaja, porque la misma sociedad la discrimina.

–¿Acaso todo el mundo necesita un ‘toquecito’?
–Yo siempre voy a decir que sí. Es parte de mi especialidad… Hay veces que la misma profesión te lleva a ser crítico. Los cirujanos somos narcisistas y tenemos personalidad de líderes. Vivimos en una constante búsqueda de perfección. La belleza es lo que vende.

–¿Con qué tipo de exigencias se presentan los famosos?
–Todos dicen: “Quiero verme bien, porque tengo tal show o programa. Pero quiero que nadie se dé cuenta”… y eso es imposible. Si buscás un cambio, lo vas a tener. Una persona de 40 y pico que busca refrescarse va a tener otra imagen en la pantalla. Después, piden privacidad y no quieren cámaras.

–¿Te molesta que a veces no reconozcan tu trabajo?
–Sí. Deberían, al menos, tener un reconocimiento. Pero se entiende que busquen ocultarlo. Obvio que me molesta escuchar cuando dicen que se ven bien por hacerse vegetarianos o por tomar agua, cuando yo estuve en el quirófano con toda mi dedicación para que todo salga perfecto. A los famosos les parece bien ocultarlo porque quieren mostrarse naturales. Claro que si hacés algo mal estás en primera plana, y si lo hacés bien nadie dice nada. A mí no me interesa que me nombren, porque soy médico, no famoso. Pero sí me interesa que reconozcan que por ahí, por sus caras y sus cuerpos, pasó la medicina estética.

<i>“Antes de concentrar, algunos jugadores de la Selección pasan por el consultorio para hacerse algún toquecito. Ellos son los neo-metrosexuales, y viven bajo la presión del modelo David Beckham”</i>, asegura Latorre.

“Antes de concentrar, algunos jugadores de la Selección pasan por el consultorio para hacerse algún toquecito. Ellos son los neo-metrosexuales, y viven bajo la presión del modelo David Beckham”, asegura Latorre.

<i>“Me molesta que digan que cambiaron su estética por hacerse vegetarianos, o por tomar agua, cuando fui yo quien pasó por la presión del quirófano. Si las cosas salen mal, estás en primera plana. Si salen bien, es porque comen verduras…”</i>.

“Me molesta que digan que cambiaron su estética por hacerse vegetarianos, o por tomar agua, cuando fui yo quien pasó por la presión del quirófano. Si las cosas salen mal, estás en primera plana. Si salen bien, es porque comen verduras…”.

<i>“Tuvo una rinoplastia primaria. Es decir, se le moldearon las partes óseas y blandas de la nariz, dándole un mayor ángulo y proporción estética a la cara. La cirugía duró 45 minutos y tuvo un post-operatorio de seis horas en la suite ejecutiva de la</i> Clínica Maternidad Suizo-Argentina”.

“Tuvo una rinoplastia primaria. Es decir, se le moldearon las partes óseas y blandas de la nariz, dándole un mayor ángulo y proporción estética a la cara. La cirugía duró 45 minutos y tuvo un post-operatorio de seis horas en la suite ejecutiva de la Clínica Maternidad Suizo-Argentina”.

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