“Los créditos para comprar autos y heladeras no frenan la desconfianza de la gente” – GENTE Online
 

“Los créditos para comprar autos y heladeras no frenan la desconfianza de la gente”

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Pocos cambios en Melconian (52): pelo largo, bigotazos y la panoplia racinguista en la cabecera de su escritorio. “Pero agregá algo: nació Zoe, mi primera nieta”, dice sacando pecho. Después, a lo nuestro, que él encara como siempre: block y lapicera en mano para establecer una clave sine qua non: diagnóstico, coyuntura y pronóstico. Telón arriba. De mayor a menor: el mundo, la región (América latina) y la Argentina.

–Crisis mundial: ¿tan fiera como la pintan? ¿Es de miedo o de pánico?
–Primero, dejemos de lado las causas: si la anticiparon, si no la anticiparon, si se murió el capitalismo, etcétera. Es un cotorreo al cuete.

–Lágrimas sobre la leche derramada…
–Tal cual. Ahora, si alguien quiere usarla como chicana política o ideológica, que la use. Pero Barak Obama, con sus primeros movimientos, desintegró cualquier idea de un giro de 180 grados. Es más de lo mismo. Nombró a un ejército clintoniano, desregulador y de salvataje, que es una clara respuesta a lo peor del progresismo anticapitalista. Chau luna de miel…

–¿Definición del crack?
–Es una piña fuerte. La economía norteamericana cayó un 2 por ciento. Parece poco. Pero si lo medís en términos de consumo, está en el 6 ó 7. Lo único que favorece al bolsillo de la gente es el petróleo más barato. Deberán mejorar sus exportaciones e importar menos.

–¿Crisis liviana, pesada, larga, corta?
–Eso no lo sabe nadie. El que arriesga, macanea.

–¿Es peor que el Efecto Tequila?
–Sí. Pensá que los planes de salvataje, en números… ¡suman 15 Argentinas! Y que al sistema bancario le prestaron… ¡40 Argentinas! Es más: el presidente de la Reserva Federal llevó la tasa a cero. Algo así como: “¿Cuánto necesitás?”. “Tanto”. “Bien. Dame la garantía y tomá". “¿Cuánto te debo en total”. “Nada”.

–Eso significa que…
–Que rondan muy fuerte los fantasmas de la deflación y la depresión. De las recesiones y las inflaciones se sale, pero de ésas… Japón estuvo diez años a tasa cero y no salió.

–Bajemos a la región, a América latina.
–Sí, porque es un aterrizaje obligatorio antes de hablar de la Argentina. Brasil, Chile y México no están en la Premier League, pero por lo menos están peleando el título en el Nacional B. Pero si jugás mal el partido (crisis financiera, deuda pública, desempleo), te vas a la B Metropolitana a jugar con Brown de Adrogué…

–Por fin, la Argentina…
–Miremos para adelante. Hasta septiembre, el 10 por ciento de los problemas fueron culpa del mundo, y el 90, de nuestros desaciertos locales. Porque si vos tenías un crecimiento anual del 8 por ciento y terminás el año con el 1,5 ó 2, te equivocaste mucho, y eso generó la fuga de capitales.

–¿Cuánto se fue?
–Tanto como en el 2001: alrededor de 22 mil millones de dólares. Y, ojo, eso no es sinónimo de transfuguismo, gangsterismo ni capitales-buitre: es capital decente, el que está ahorrado en dólares en la mesita de luz.

–¿Resultado?
–El peor: la sequía y la falta de liquidez en el mercado interno. Si no hay plata en la calle, la economía se para. Y a eso se agrega, para el año que viene, la caída de los precios internacionales.

–Los últimos anuncios sobre facilidades para comprar autos y canjear heladeras, ¿sirven?
–No despejan la desconfianza de la gente. Son una gragea. No mueven el amperímetro. .

–¿Panorama gris o negro?
–Gasto público alto, caja en dólares y caja en pesos más estrechas, bonos argentinos peor que cuando Rodríguez Saá decretó el default, y capacidad y voluntad de pago en jaque. Sacá la cuenta…

–¿Cómo salir?
–Si gobernara Nicolás Avellaneda, con sangre, sudor, lágrimas y raspando el hueso, saldríamos. Pero no gobierna Avellaneda…

–¿La tan prometida obra pública es solución?
–El Gobierno anunció un conjunto de medidas, pero sabe que detrás no hay nada. Y no lo dice porque no quiere suicidarse, y menos a meses de las elecciones.

–¿Las estatizaciones (Aerolíneas, AFJP, etcétera) sirven o no?
–En algunos países, es posible. Pero con la historia económica de la Argentina, de saltos y corridas, tenés que tener un gran equilibrio, porque no sabés si vas a apagar el incendio con agua o avivarlo con kerosén. Mirá: vos, en un país, podés elegir blanco o negro, privatización o estatismo, etcétera. Lo que no podés hacer es tener una década blanca, una negra, una blanca, una negra, una blanca, una… Y lo peor: que los mismos que votaron blanco, hoy voten negro. Eso es un disparate, y es el gran drama nacional.

–¿Tener una línea de bandera, como Aerolíneas Argentinas, es útil?
–Sirve, si esa línea llega a rincones del país que están totalmente aislados, aunque esos vuelos no sean rentables. Lugares hacia los que no puede haber cinco vuelos semanales, pero por lo menos debiera haber uno. Sin embargo, la línea de bandera no puede cubrirlos todos, de modo que lo aconsejable es un sistema mixto, estatal y privado, que cumpla ese papel. Ahora, si la estatización de Aerolíneas es como fue hasta ahora –una cuestión de internas de pilotos, una pugna gremial–, es difícil que su recuperación sirva para algo…

–¿Se pueden repetir los dislates del pasado, que las empresas estatizadas sean cotos de caza políticos? ¿Tener cuarenta empleados donde se necesitan cuatro y perder dinero a paladas?
–Es un riesgo permanente. Así fue, y así puede volver a ser.

–¿Capturar el dinero de las AFJP defiende el futuro de los jubilados?
–No, porque esos fondos son un sustituto imperfecto para enfrentar el deterioro fiscal del año que viene, y tampoco van a ser suficientes para eso. Los haberes de los jubilados, a futuro, quedan totalmente desconectados de lo que cada trabajador aporta.

–Blanqueo de capitales: según algunos, eufemismo por lavado de dinero. ¿Bueno o malo?
–Moralmente, desde Adán y Eva hasta hoy, malísimo. No se puede ni se debe hacer, porque es un insulto al pagador honesto. Es el traje a rayas contra el traje de calle. Es un problema cultural. ¿Por qué en tu país manejás mal y en los Estados Unidos no? Entraste al sistema, y el sistema te la da por la cabeza…

–¿Y más allá de lo moral, qué?
–Técnicamente también es un problema: ¿cómo hago para blanquear? ¿Alguien trae la plata y le pregunto si es negra o blanca, si es pato o gallareta? ¡Imposible!

–¿Hay una tercera pata?
–Por supuesto: una cuestión de sentido práctico. Si por una ventana se me fueron 22 mil millones de dólares de plata mayormente decente, ¿de qué me sirve abrir otra ventana para que entren mil o dos mil mangos negros? ¿Para ayudar a un amigo? Porque con eso no resuelvo ninguno de los grandes problemas.

–En todo lo que está pasando en la economía argentina, ¿es muy fuerte el sesgo ideológico?
–Hay un punto en que, más allá de la ideología, de lo que a uno le guste o no ideológicamente, de cómo uno u otro miren la realidad, esa realidad es insoslayable. Vuelvo al tema de Obama. Cierto progresismo mal entendido lo vio como un paladín de grandes cambios. Está bien: tal vez genere algunas medidas a favor de los que no pueden pagar las hipotecas, tal vez se ocupe un poco más del pueblo, pero en economía mantendrá las mínimas diferencias que a lo largo de la historia de ese país hubo entre los demócratas y los conservadores. Es decir, el sistema ante todo. El que crea lo contrario sufrirá una gran decepción. Según Melconian “hay que lograr un diagnóstico claro de nuestra situación económica, porque si erramos el diagnóstico llega un momento en que no sabemos de qué estamos hablando y qué estamos haciendo”.

Según Melconian “hay que lograr un diagnóstico claro de nuestra situación económica, porque si erramos el diagnóstico llega un momento en que no sabemos de qué estamos hablando y qué estamos haciendo”.

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