«Las mujeres nos podemos permitir tener historias con tipos más jóvenes» – GENTE Online
 

"Las mujeres nos podemos permitir tener historias con tipos más jóvenes"

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"Señora Robinson, usted está intentando seducirme, ¿no?"
(Dustin Hoffman a
Anne Bancroft, en El Graduado, dirigida por Mike Nichols, 1965)

Es picante y es extraño. Porque Nacha llegó dos horas más tarde de lo previsto
al estudio de fotografía Machado-Cicala y, para colmo, la tienen que peinar y
maquillar. Ahí anda Felipe, a las carcajadas, en bata y calzones nomás, mientras
Nacha se pone en el rol de diva. El chico se ríe un poquito nervioso, porque
sabe lo que le espera. Que va a tener que jugar también en calzones, al pecado y
al placer, a sus veintiún añitos, y con Nacha, con una enagua negra, sesenta y
tres en su DNI y una estampa que te roba el aliento. Ahí, en una cama blanca.
Hay que hacerle frente a la mítica señora Robinson. Felipe, en esta vuelta, es
Benjamin Braddock, el universitario confundido, el mismo que compuso Dustin
Hoffman hace casi cuatro décadas, para caer en los besos y los brazos de, bueno,
la alcohólica, neurótica y bastante mayor señora Robinson. Los dirige Felipe
Fernández del Paso, mexicano como Colombo y un tipo con frondoso currículum,
nominado al Oscar por Mejor Dirección Artística en Frida. La versión criolla de
El graduado se estrena el 15 de enero, Teatro Metropolitan.

Está ahí, Felipe, bajándole el bretel a Nacha, acercándose por detrás para hacer
imagen el afiche de la obra que se verá en pocas semanas. Picante, y extraño.
Porque Nacha fuma mientras Felipe la toca. Picante y extraño, porque Felipe
tiene 21, y Nacha, 63.

-Bueno, ¿qué les representa El Graduado?
Felipe:
Uy, ¡man! Es mi primer protagónico de peso en el teatro, y yo, que me
moría de ganas de hacer teatro… Para colmo, en la calle Corrientes, y encima
¡con Nacha Guevara!
Nacha: Para mí, es volver al teatro como actriz. Es trabajar con un director
genial, Fernández del Paso, que es todo un artista, con una puesta en escena
bellísima, con un personaje mítico como la señora Robinson, y con un compañero
como Felipe. Lo estoy disfrutando muchísimo.

Nacha y Felipe, y sus juegos de amor prohibidos. Más de cuarenta años de distancia. Pero la pasión a flor de piel.

Nacha y Felipe, y sus juegos de amor prohibidos. Más de cuarenta años de distancia. Pero la pasión a flor de piel.

Cuando se acuesta con alguien más chico, la mujer lo disfruta igual que un tipo. Me imagino a una mina mayor diciéndole a sus amigas: '¡no sabés el pibito que me estoy curtiendo!'" ">

"Cuando se acuesta con alguien más chico, la mujer lo disfruta igual que un tipo. Me imagino a una mina mayor diciéndole a sus amigas: '¡no sabés el pibito que me estoy curtiendo!'"

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