Las callecitas de Buenos Aires tienen ese no sé qué … – GENTE Online
 

Las callecitas de Buenos Aires tienen ese no sé qué ...

Están por todos lados! En la Plaza de Mayo, en la Plaza de la República, en La Boca, en los alrededores del Congreso, en San Telmo, en Puerto Madero, en las calles Florida y Santa Fe, en las coquetas tiendas de la avenida Alvear, en los shoppings más distinguidos, en decenas de restaurantes y cafés porteños. Y ahora, en enero, cuando nuestra Capital se vacía de porteños, es muy fácil distinguirlos. La mayoría recorre estos lugares con armas y bagajes: cámaras de fotos, filmadoras, mochilas bien cargadas y mapas de la ciudad. Es, literalmente, una invasión; una bienvenida invasión que desde el 2003 no para de crecer y logra status de industria sin chimeneas, como se le llama al turismo.

Según datos del INDEC, en el 2005 llegaron a Buenos Aires 1.834.203 turistas; en el 2006, 2.110.088; en el 2007, 2.500.000, y se prevé que para el final de este año la cifra llegue a 2.750.000, miles más o menos.

¿Qué los atrae? Según Hernán Lombardi, flamante ministro de Cultura y presidente del Ente de Turismo porteño, las razones son varias, aunque dos son sus principales imanes: “El encanto de la ciudad en sí, dueña de un patrimonio arquitectónico y una cultura vibrante y cosmopolita, y la calidez de sus habitantes, porque el porteño es un anfitrión amigable y agradecido de que lo visiten”.

BUENOS AIRES A CIELO ABIERTO. Pero fuera de las palabras de Lombardi, hombre que conoce el paño por su experiencia como empresario de turismo y como funcionario público, lo mejor es ir a las fuentes directas y rescatar la opinión de los protagonistas: el turista, vivo y de pie…

¿Día de la semana? Cualquiera, al azar. En este caso, jueves 18 de enero. El termómetro marca 33 grados, y no menos de 36 de térmica. Pero no les importa a Ayrton y Haidé, una pareja de brasileños que llegaron hace tres días desde Río de Janeiro y tienen un objetivo: conocer la ciudad a fondo. Para ello decidieron contratar el novedoso servicio de Open Bus City Tour, un micro descapotable de la empresa Buenos Aires L’Open Tour, que sale de la Plaza San Martín y por 60 pesos ofrece un paseo de dos horas por los principales puntos de la Capital.

Cerca del mediodía, Ayrton y Haidé suben al micro. Bermudas, cámara colgando del cuello, y dispuestos a conocer la parte sur de la ciudad, que incluye el Cabildo, la Casa Rosada, la Catedral de Buenos Aires, San Telmo, La Boca y Puerto Madero. Casi una hora después, en la segunda parada de veinte minutos en Caminito, mientras por los auriculares suena la canción de ese nombre que inmortalizó Juan de Dios Filiberto, Ayrton confiesa: “Es la primera vez que vengo y estoy sorprendido. Siempre pensé que Brasil era el país más lindo de Sudamérica, pero reconozco que me equivoqué. Allá todo es muy chato, muy americanizado. En cambio, Buenos Aires es una ciudad envidiable, a la altura de las grandes capitales europeas como París, Roma, Madrid o Londres. Cada lugar que visito es una sorpresa. ¿Cómo es posible que en la Avenida de Mayo hayan logrado semejante arquitectura? También se nota que son muy detallistas. No sé muy bien cómo explicarlo, pero te doy un ejemplo: anoche fuimos con mi mujer a comer a Puerto Madero, y cuando salimos, no podíamos creer el servicio que nos dieron. Todo fue un lujo, desde el mozo, la presentación de los platos, la comida. Te aseguro que esto en Río de Janeiro no existe”.

ARIGATO EN 2x4. Hace dos semanas que Hayao y Gengyo están en la Argentina, los últimos tres días, en Buenos Aires. Su primer destino fue Bariloche y Villa La Angostura, y antes de volver a Japón, decidieron recorrer la Capital Federal. “Tango”, dicen a coro cuando alguien les pregunta qué fue lo que más les gustó de su visita porteña. Porque el tango es una marca muy poderosa: sólo en el 2007, según un cálculo del Gobierno de la Ciudad, generó 405 millones de pesos. La cifra surge de los diferentes negocios: shows, tours especiales, clases, souvenires, discos y ropa. “No hay duda de que el tango es uno de los principales atractivos de la ciudad, no sólo en los shows, sino también en las milongas”, reflexiona Lombardi. “Pero no es lo único. Hay un enorme consumo de productos, como los cueros y la artesanía, el nuevo diseño argentino y todo lo que tiene que ver con nuestra cultura. Desde los museos, pasando por las librerías, los cines, los teatros, las exposiciones, los recitales…”.

Cada visitante tiene una meta. Pero según Lombardi se puede descifrar qué es lo que esperan. “Por ejemplo, los norteamericanos valoran mucho la noche en la Recoleta, en Puerto Madero, en la calle Corrientes, en Las Cañitas y en Palermo. El español o el italiano, en cambio, se encuentran como en su casa, por las similitudes con la gente, la comida y las costumbres. En cambio, los franceses y los británicos son más sofisticados: buscan mucho la parte cultural, desde la arquitectura hasta la oferta literaria. Los japoneses aman el tango por sobre todo, y es casi lo único que buscan. Y para el final, los latinoamericanos, que en el último tiempo crecieron enormemente, y que se enloquecen con la impresionante oferta teatral de la ciudad”.

LA SEGURIDAD: BOLILLA NEGRA. La prestigiosa revista norteamericana Travel + Leisure, con sede en Nueva York, puso a Buenos Aires en el segundo lugar de su ranking, sobre las diez mejores ciudades para viajar, y detrás, nada menos, que de la espléndida Florencia. Sin embargo, no todas son rosas: uno de los principales puntos en los que hacen hincapié las agencias de viajes es en la seguridad. O mejor: en la inseguridad.

En su recorrida, GENTE se encontró, casi sin excepción, con un turista asaltado o estafado. El jueves, cerca de las diez de la mañana, Aila, una canadiense que disfrutaba de su último día, sufrió el robo de su reloj mientras sacaba fotos en la entrada de la Catedral metropolitana. “Estoy sorprendida. Hice muchos viajes en mi vida y es la primera vez que me pasa algo así. No me voy a quedar sólo con esta imagen, pero da mucha pena que en una ciudad tan linda haya tanta inseguridad”, dijo, apenada. Una hora después, el mismo día, en Florida 1005, dos chicos le arrebataron la billetera a un turista alemán. Y el domingo a las diez de la mañana, en plena avenida Alvear, Cris Campos y Lene, su mujer, dos turistas cubanos que acababan de llegar a la ciudad, fueron asaltados por tres motochorros que los atacaron por detrás, los agarraron del cuello y les robaron sus billeteras y dos relojes Rolex valuados en treinta mil dólares. Y a pesar de que decidieron recorrer el norte y el sur de la ciudad en el bus descapotable, confiesan: “Llegamos ayer y hoy nos asaltan. ¿Cómo nos podemos sentir? Teníamos muchas ganas de conocer Buenos Aires, pero ahora no vemos la hora de volver. Nos llevamos una muy mala impresión. Todavía estamos temblando”.

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Lo cierto es que Buenos Aires es una de las nuevas Mecas del turismo internacional, con sus casi tres millones de visitantes por año. A pesar de los robos y de lo difícil que es viajar en avión a estas tierras –si no, que lo digan los que sufren horas y horas varados en Ezeiza y Aeroparque–. Y fundamentalmente gracias a sus bellezas, su historia, su buena comida y la paridad cambiaria conveniente a partir del fin del uno a uno, en la era post De la Rúa.

Caminito y tango: clásica postal que se llevan todos. Los japoneses Hayao y Gengyo recorrieron la Patagonia, y de postre, La Boca. La guía del Open Bus City Tour explica qué es la Plaza de Mayo.

Caminito y tango: clásica postal que se llevan todos. Los japoneses Hayao y Gengyo recorrieron la Patagonia, y de postre, La Boca. La guía del Open Bus City Tour explica qué es la Plaza de Mayo.

 La foto de la foto de la foto… Caminito y La Bombonera reciben cinco mil turistas por día. La Plaza de Mayo y su rica y tumultuosa historia son un imán obligado. Muchos preguntan por “el balcón de Perón y Evita”.

La foto de la foto de la foto… Caminito y La Bombonera reciben cinco mil turistas por día. La Plaza de Mayo y su rica y tumultuosa historia son un imán obligado. Muchos preguntan por “el balcón de Perón y Evita”.

 Ayrton y Haidé, su mujer, dos brasileños que recorrieron cada rincón, se compraron todo y prometieron volver.

Ayrton y Haidé, su mujer, dos brasileños que recorrieron cada rincón, se compraron todo y prometieron volver.

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