“La televisión es una apuesta permanente y las apuestas son para los que tienen agallas” – GENTE Online
 

“La televisión es una apuesta permanente y las apuestas son para los que tienen agallas”

El bunker de Underground son tres pisos en el corazón de Palermo Viejo. Todo luce aún “a estrenar”. La oficina de Sebastián Ortega mantiene un orden perfecto. Hay una colección de autos en miniatura, algunos muñecos y un tablero de televisores. También algunos retratos familiares y una fotografía de Ramón Palito Ortega. “Mi viejo, un tipo al que admiro”, define Sebastián. El cerebro de la flamante productora viste remera, jeans, zapatillas y gorro de lana. El mismo aspecto que cada año espanta a los críticos del look sobre la alfombra roja del Martín Fierro.

–Usted no viste como se supone debería hacerlo un empresario, Sebastián…
–La mayoría de los chantas que andan dando vueltas por el mundo visten de traje y corbata. Creo que tengo una trayectoria suficiente como para que la gente deje de medirme por mi arito o mis zapatillas. La gente inteligente tiene la capacidad de ver más allá.

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Hace días, la productora Underground debutó en pantalla con tres productos: Amo de casa, Gladiadores de Pompeya y El tiempo no para. Todo en una misma noche, en la pantalla de Canal 9. Los programadores de la televisión argentina estuvieron atentos al lanzamiento. Sebastián Ortega –32 años, hijo de Palito y Evangelina Salazar, heredero de una genial dinastía de artistas, marido de Guillermina Valdez y padre de Dante (5), Paloma (3) y Helena (nueve meses)– suspira aliviado: “Ya estamos en la carrera”, asegura.

–¿Cuáles son sus primeras sensaciones como empresario?
–Hace cuatro meses que vivo en vértigo permanente, voy a veinte mil kilómetros por hora. Estoy como en mis primeros años de vida: todo me llama la atención. Ahora soy la cara de mi productora: responsable de la artística, las finanzas y la relación con el canal. Sobre todo, disfruto de la independencia total que tengo a la hora de crear.

–Durante el 2005, Canal 9 revolucionó el negocio disputando la torta publicitaria con Telefe y el 13…
–(Interrumpe) ¡Pero el año pasado teníamos a Marcelo Tinelli! Marcelo es como un equipo de fútbol: tiene su propia hinchada que lo sigue a todos lados. Puede salir por cable que nunca va a bajar de los 15 puntos de rating.

–Sin Tinelli, ¿abandonaron la pelea con Canal 13 por el segundo puesto?
–Mi objetivo, lo que arreglé con Daniel Hadad apenas me desvinculé de Ideas del Sur, es poner en pantalla tres productos de calidad. Y eso ya lo logramos. Queremos cambiar la imagen de Canal 9 en términos de calidad y estética. El año es muy largo. Esta no es una carrera de cien metros, sino una maratón. Y recién empieza.

–En una entrevista lamentó que Tinelli no lo llamara por el debut de Underground. ¿Están peleados?
–Yo no me podría pelear nunca con Marcelo. Ni siquiera podría sentir rencor. Marcelo fue el primero que descubrió condiciones en mí. Me dolió que no se haya tomado treinta segundos para desearme suerte el día de los lanzamientos. Estoy sorprendido, porque leí que en muchas entrevistas confesó cuánto me quería. Debe tener sus motivos, ¿no?

–En esta nueva guerra de la televisión, ¿por qué decidieron ser los primeros en mostrar sus armas?
Canal 9 no tiene la misma cantidad de novedades que Telefe o Canal 13. Y nosotros sentíamos que era importante salir con los tres programas al mismo tiempo, para que se defiendan mutuamente. No nos equivocamos.

–¿Cómo vivió el debut de su productora?
–Fue muy fuerte ver la placa de Underground al principio y al final de los programas. Todo comenzó a gestarse hace cuatro meses. Tuve que formar equipos, confiar en gente nueva, asumir riesgos… Y ver que los tres programas llegaron al aire en el tiempo pautado y con excelente calidad, lo que me llenó de satisfacción.

–Desde entonces vive atento a las planillas de rating.
–Ya estoy curado de espanto con las mediciones. Durante los últimos cinco años lo viví de formas muy extremas. Con Tumberos alcanzamos picos de 24 puntos en América, algo que parece imposible. Más tarde nos sorprendimos con la poca repercusión que tuvo Sol negro. Y después hicimos la tira que mejor promedio logró en la historia de la televisión argentina: Los Roldán.

–¿Tampoco sigue el nuevo sistema de mediciones “minuto a minuto”?
–Trato de no colgarme mucho con ese aparato. No quiero desenchufarme recién a las tres de la mañana… No puedo vivir pegado a la pantalla: mis hijos necesitan que los mire a los ojos.

–Todos los que pretendieron ser número uno…
–(Interrumpe) Yo no pretendo ser número uno, sólo quiero dar lo mejor que tengo. Por eso me pongo a prueba todo el tiempo. A mí me gusta jugar al límite. Si fuese tenista, apuntaría cada pelotita al fleje.

–¿Se cree capaz de mantener semejante ritmo laboral sin descuidar a su familia?
–Los primeros meses fueron muy bravos. Ahí me di cuenta de que tengo que cuidarme un poco más. No sé si podría aguantar dos o tres años seguidos con este nivel de exigencias. Estoy en la edad justa para asumir este desafío, pero el año que viene pienso dejar de pensar en mi carrera para priorizar mi salud y mi familia.

–¿Es consciente de los riesgos que está asumiendo?
–Me gustan los riesgos. Cuando empezamos a producir Los Roldán, mucha gente importante de la televisión me dijo que estaba loco. “¿Cómo se te ocurre poner a un travesti en televisión a las nueve de la noche?”, decían. Por supuesto que tantas advertencias me generaron cierta paranoia. Pero siempre estuve convencido de que hay que defender las ideas hasta el final. Incluso las que no funcionan. La televisión es una apuesta permanente, y las apuestas son para los que tienen agallas.

–¿Cuándo sintió que comenzaron a considerarlo seriamente como un productor?
–Después de Tumberos. Yo voy a ser el hijo de Palito toda la vida, pero a partir de entonces empecé a tener un nombre propio en el medio.

–A propósito, ¿su padre lo asesora en esta empresa?
–A mi viejo sólo le pido consejos de vida. Papá tiene una inteligencia emocional que le permitió salir de lo más bajo y llegar hasta donde llegó. Muchas veces, frente a momentos difíciles, me pregunto cómo reaccionaría él. Ahora trato de devolverle tantas alegrías. Hace poco papá estuvo en Colombia y me contó que descubrió todo el país empapelado con carteles de Los Sánchez, la versión local de Los Roldán. Y siento un placer enorme al pensar que mi viejo se detuvo, aunque más no sea un segundo, a pensar: “Esto lo hizo mi hijo”.

–Su hermana Julieta es protagonista de El tiempo no para. ¿Cómo es su relación profesional?
–Estoy orgulloso de tenerla en mi productora. Yo no la contraté porque es mi hermana, la considero una excelente actriz. No trasladamos nuestro trabajo a la mesa familiar: todo lo arreglan su representante con mi socio.

–¿Su madre todavía se sorprende con sus tatuajes?
–Nunca le gustaron demasiado, pero sabe que ya estoy grande. No me persigue… Hace días me hice el último: el nombre de mi hija Helena en la nuca.

“<i>La mayoría de los chantas que andan dando vueltas por el mundo visten de traje y corbata. La gente inteligente tiene la capacidad de ver más allá de mi arito o mis tatuajes</i>”, asegura el dueño de <i>Underground</i>.

La mayoría de los chantas que andan dando vueltas por el mundo visten de traje y corbata. La gente inteligente tiene la capacidad de ver más allá de mi arito o mis tatuajes”, asegura el dueño de Underground.

El alejamiento de Marcelo Tinelli de Canal 9 apuró el proyecto de la productora propia. Así nació <i>Underground</i>. Hoy, en medio de la vorágine televisiva, su director asegura: “<i>Tengo que cuidarme un poco más. El año que viene pienso dejar de pensar tanto en mi carrera para priorizar mi salud y mi familia</i>”.

El alejamiento de Marcelo Tinelli de Canal 9 apuró el proyecto de la productora propia. Así nació Underground. Hoy, en medio de la vorágine televisiva, su director asegura: “Tengo que cuidarme un poco más. El año que viene pienso dejar de pensar tanto en mi carrera para priorizar mi salud y mi familia”.

Sebastián Ortega está casado con la modelo Guillermina Valdez y es padre de tres hijos: Dante, Paloma y Helena.

Sebastián Ortega está casado con la modelo Guillermina Valdez y es padre de tres hijos: Dante, Paloma y Helena.

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