La solidaridad de Blumberg y quiénes están detrás del secuestro de Nicolás – GENTE Online
 

La solidaridad de Blumberg y quiénes están detrás del secuestro de Nicolás

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Reponiéndose muy lentamente del dolor de tener a su hijo secuestrado, Carlos
y Susana Garnil, los padres de Nicolás, recibieron el domingo en su casa de La
Horqueta en San Isidro la visita de Juan Carlos Blumberg. El hombre que perdió a
su hijo Axel en manos de una banda de secuestradores, ya había concurrido a
expresarles su solidaridad el lunes 16 de agosto, luego de que el joven de
diecisiete años fuera liberado por sus captores. La mujer, que con su carta de
reclamo de seguridad sacudió al gobierno, y el hombre que convocó a miles de
argentinos con sus marchas, charlaron sobre la nueva movilización que Blumberg
planteó para el próximo jueves en el Congreso. "Juntos podemos defender el
futuro de nuestros hijos
", coincidieron.

Mientras, la investigación del secuestro de Nicolás sigue su marcha. Los
investigadores manejaban desde hace un tiempo un dato cantado. Dicen que tras la
detención en Córdoba de Maximiliano Pachu Peñaflor ocurrida hace un mes -a quien
se le atribuyen los secuestros de Antonio Echarri y Cristian Ramaro, entre
otros-, la organización capitaneada por su cuñado y socio, Cristian El Hígado
Muñoz, había quedado seriamente jaqueada. No se descartaba entonces que éste,
presionado por una explosiva mezcla de ansiedad y desesperación, "se lanzara
sobre un nuevo secuestro con la ferocidad de un animal herido
", tal como
consignó GENTE, en su edición del 27 de julio.

A las 19.40 del último domingo de ese mes, un vehículo ocupado por cinco hombres
habría interceptado en una esquina de Beccar al Chrysler Neón en el que viajaban
Susana Chaia de Garnil y su hijo Nicolás, de 17 años. Desde ese instante no se
supo nada del chico, hasta la madrugada del 15 de agosto, cuando fue liberado a
cambio de un rescate que rondaría los 64 mil pesos. Tanto la madre de la víctima
como otros testigos reconocieron entre los secuestradores nada menos que el
rostro ya célebre de El Hígado, quien de ese modo pasó a ser uno de los hombres
más buscados de la Argentina.

Según confió una fuente vinculada a los bajos fondos de la zona norte del Gran
Buenos Aires, este secuestro en particular fue ejecutado con el propósito de
reunir fondos "para pagar la defensa de Peñaflor o, tal vez, financiar algún
arreglo con los penitenciarios para así facilitar su fuga
". En tal sentido, a
Muñoz posiblemente lo inspiró la huidiza experiencia de uno de sus más dilectos
compinches: Gustavo Escobar Duarte.

Se trata del autor de unos treinta hechos de esa modalidad. En octubre de 2003
fue detenido en un aguantadero de Barracas, pero cuatro días después logró
fugarse de un camión del Servicio Penitenciario Federal, a pesar de que la
puerta trasera del vehículo estaba cerrada con un candado por fuera. Lo curioso
es que, poco antes, había caído en manos de una brigada de la DDI de Lomas de
Zamora, abandonando aquella vez su celda a cambio de 15 mil dólares y 5 mil
pesos. Y, tras la fuga del celular, volvió a estar hospedado en esa misma DDI,
donde tras desembolsar 5 mil dólares obtuvo la libertad y un pasaje de Buquebús.
Finalmente, Escobar fue detenido el 17 de marzo pasado cerca de la estación
Lanús. Así comenzó su segunda temporada carcelaria; la anterior tuvo lugar en
1997, tras cometer un violento asalto a una sucursal bancaria, en el que fue
asesinado un custodio. En esa oportunidad, dos de sus cómplices fueron Cristian
El Hígado Muñoz y Pachu Peñaflor.
El Hígado tiene 33 años. Y se inició como delincuente en Lomas de Zamora, hace
ya tres lustros. Su mentor fue un narco llamado Jorge Doopelgatz, también
conocido como El Angel Negro, cuya zona de influencia era Villa Diamante,
partido de Lanús.

Con el correr del tiempo, Muñoz decidió independizarse de Doopelgatz,
adquiriendo considerables partidas de cocaína con el fruto de otros delitos. Y
también cambió el sur bonaerense por la zona norte. Allí conocería a Maximiliano
Peñaflor. La relación entre ellos rápidamente rebasó el marco estrictamente
laboral: la hermana de El Hígado, Paola Muñoz, es la mujer del Pachu, en tanto
que la hermana de éste, María Peñaflor, fue hasta hace poco la pareja de Muñoz.

En los 90, la inseparable dupla se dedicó a asaltar bancos. En el marco de esa
actividad fueron detenidos en 1997, junto al ya mencionado Escobar Duarte. El 3
de agosto de 2003, Peñaflor abandonó la cárcel durante una salida transitoria y
jamás volvió. En la calle lo esperaba El Hígado, quien a su vez había sido
excarcelado por "buena conducta" meses antes. Dicen que desde entonces responden
a las directivas de Cristián Carro, un ex socio de El Negro Sombra. Además de
los casos Echarri y Ramaro, ambos están sospechados de por lo menos doce
secuestros extorsivos, entre ellos, el del gerente de Telecom, Augusto Peña
Robirosa y el del arquitecto Carlos San Martín.

El secuestro de Nicolás cimentó la fama de Muñoz a un límite escalofriante; hoy
es buscado por hombres de tres fuerzas federales, además de la policía
bonaerense y la SIDE. Sin embargo, algunos testigos aseguran haber visto a El
Hígado
circulando despreocupadamente en la zona de Grand Bourg.

Es allí donde vive su padre, Juan Manuel, también conocido como El Gordo. Este,
supuestamente, se dedicaría a lavar los rescates obtenidos por su hijo. Y fue
detenido en el transcurso de un allanamiento ordenado durante el fin de semana
por la fiscal Rita Molina. En ese mismo domicilio también fue arrestada la
flamante pareja del secuestrador. Grande fue la sorpresa de los investigadores
al descubrir que se trataba de Lorena Lencina, nada menos que la no menos
flamante viuda de Jorge Doopelgatz. El Angel Negro había sido partido a balazos
-en un aparente ajuste de cuentas- apenas 55 días antes.

El paradero de El Hígado, en tanto, es aún un enigma que flota sobre la
inseguridad como una ráfaga apenas disimulada.

Susana y Carlos Garnil recibieron a Juan Carlos Blumberg en su casa de La Horqueta, San Isidro, el domingo 22. Charlaron emocionados sobre la actualidad de la investigación de los secuestros de sus respectivos hijos.

Susana y Carlos Garnil recibieron a Juan Carlos Blumberg en su casa de La Horqueta, San Isidro, el domingo 22. Charlaron emocionados sobre la actualidad de la investigación de los secuestros de sus respectivos hijos.

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