La paz sea contigo – GENTE Online
 

La paz sea contigo

Murió potro, porque lo era, sin eufemismos o chanzas de marketing, y el
galope era bravo cuando el locutor de los shows gritaba "¡Ro-ro-ro-drigoooo!"
y todos se paraban a bailar con ese cordobés de carisma animal, con su cuarteto
impiadoso. En villas, en countries, en Ushuaia, en La Quiaca, en los trece Luna
Park a tope que lo coronaron. Era la pasión. Hasta el 24 de junio de 2000,
cuando las cosas se apagaron sobre el asfalto en su camioneta Ford Explorer,
kilómetro 24,5, autopista Buenos Aires-La Plata, tras su último show, en
Escándalo Bailable. Tenía 27 años.

Hoy, un lustro después, fue un viaje de pocos metros en el interior del
cementerio parque Las Praderas, en Monte Grande. Estaba su ataúd en un container
de metal, guardado en un cuartito oscuro, retenido sin sepultura por un tortuoso
laberinto de papeles legales. Ahí estaban los rosarios de sus fans, las
reverencias, las fotos. Pasaron cinco años. Ahora es un mausoleo construido
especialmente para él, con paredes de cristal. Hay luz, aire, una bandera de
Belgrano de Córdoba, el club que amó. Y no es mentira que el tiempo y el mercado
barren a los ídolos muertos. Pero hay unos pocos cientos que llevan flores,
lloran, cantan, aplauden. Un sacerdote celebra misa, reza por su alma. Está su
madre, Beatriz Olave; su manager, José Luis Gozalo, que se pregunta por qué el
Ro no se puso el cinturón de seguridad esa noche; su amigo, el conductor Daniel
Tota Santillán, que afrontó los costos de todo esto y no puede con los
recuerdos, que le pegan de frente; Giannina Maradona, que lo adoraba y dice al
pasar: "Vine a despedirme". No están su última pareja, Alejandra Romero,
ni su hijo Ramiro, ni su ex mujer, Patricia Pacheco. Está la paz, esa que es
definitiva.

Santillán dice: "Diecisiete años con él. Y si no lo tengo acá conmigo,
esto no vale de nada. Ahora nos ve desde el cielo, qué sé yo…
" Gozalo
señala: "Dio todo para divertir a la gente. Fue un grande de verdad. No salen
muchos así
". Su mamá, entre lágrimas: "Nunca nos falló, ni a los suyos ni
a su público. Hoy hay que mantener vivo el espíritu
".

Neil Young, una leyenda del rock estadounidense, solía decir: "Es mejor
arder que desvanecerse lentamente
". Rodrigo Alejandro Bueno y su alma no
obedecieron esa regla: siguen.

Viernes 24 de junio: su mausoleo en el cementerio parque Las Praderas, de Monte Grande, cubierto de flores, con sus fans que desfilan. Una de ellas se hinca para besarlo. Son la prueba viviente: la leyenda no murió.

Viernes 24 de junio: su mausoleo en el cementerio parque Las Praderas, de Monte Grande, cubierto de flores, con sus fans que desfilan. Una de ellas se hinca para besarlo. Son la prueba viviente: la leyenda no murió.

Los seguidores de Rodrigo son la evidencia de que su leyenda no murió.

Los seguidores de Rodrigo son la evidencia de que su leyenda no murió.

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