La historia secreta de sus días como prófugo – GENTE Online
 

La historia secreta de sus días como prófugo

-Vos sos Conzi. Horacio Conzi…
-No. Yo soy Ignacio Martínez. Aquí están mis
documentos…

-Sin embargo, tenés un hoyuelo igual al de Conzi…
-No, ¿qué decís? ¿Qué Conzi?

De pronto, el otro policía, el compañero del que dijo "Vos son Conzi", de un
manotón, le arrancó la peluca. Entonces, Horacio Conzi se derrumbó. No dijo ni
una palabra, pero su gesto fue una clara confesión.

Eran las nueve menos diez de la noche del viernes 14, y empezaban a cumplirse 57
exactos días del asesinato de Marcos Schenone y de la fuga de Conzi. El lugar,
la esquina de Gascón y Urquiza, en Mar del Plata, a una cuadra de la playa y del
complejo Manantiales. Conzi, "el prófugo más buscado del país" (frase-sello de
goma de la prensa), el que desafió a la policía y a la justicia en un extraño y
cursi reportaje concedido a la agencia Télam -en el que derramó dudosas citas
bíblicas y herméticas declaraciones-, llevaba saco y pantalón oscuros, camisa
blanca, anteojos negros pese a la cerrada noche, peluca, lentes de contacto
marrones para ocultar sus ojos celestes, bigote, barba de un par de días y
huellas de haber tomado mucho sol.
 
LOS PRIMEROS PASOS. Desde esa esquina fue llevado a la delegación de la Policía
Federal (Sarmiento 2551, a cargo del comisario Fernando Daniel Fernández) y
alojado en una celda de dos por dos, en el subsuelo. Se encogió de hombros ante
los gritos de otros presos ("¡Perdiste, macho!"), pidió una Biblia y exigió
llamar a su abogado. "Usted no tiene ningún privilegio, y además está
incomunicado
", fue la respuesta. Cerca de las once de la noche, el médico
forense Miguel Ludueña lo examinó -trámite obligatorio-, lo encontró "en
perfecto estado
", y Conzi, recostado en un camastro, empezó a vivir su primera
noche como prisionero, lejos de las luces de su boliche Dallas, de sus
celulares, de sus vehículos, de sus guardaespaldas y de los increíbles y
erráticos discursos de su hermano Hugo, curiosamente invitado de honor a todas
las pantallas de televisión. Las lágrimas de los padres de Marcos Schenone no se
habían secado, pero al menos empezaba su reivindicación…

EL DIA SIGUIENTE. Lo despertó el ruido de la calle: los gritos de los
periodistas, el clic de las cámaras fotográficas, el zumbido de las cámaras de
televisión y el ronroneo de los motores serían, en adelante, su primer concierto
como preso. Pidió mate, lo apuró, y entre un aquelarre de órdenes y premuras lo
metieron en el patrullero 9870 y lo llevaron a los tribunales de Mar del Plata (Viamonte
y Bolívar), donde ya lo esperaba el juez federal Rubén Darío Vázquez para un
primer interrogatorio sobre falsificación de documentos. Antes de que llegara,
ya montaba guardia en la puerta del edificio uno de sus abogados defensores,
Ricardo Montemurro, que así habló con GENTE:

-¿Cuál será su primer paso?
-Presentarme como abogado de la defensa y asistirlo en la declaración
indagatoria.

-¿Sabía que su cliente estaba oculto en Mar del Plata?
-No. Sabía que estaba en la costa, entre Miramar y Mar del Plata. Nada más…

-¿Por qué lo sabía?
-Por los dichos de la familia.

-Conzi está acusado de asesinato. ¿Cuál será su estrategia para defenderlo
teniendo en cuenta la cantidad de testimonios que lo inculpan?
-La defensa está muy tranquila.

-¿Por qué?
-Por los datos que aportaron los familiares de mi cliente. El único
inconveniente es que estamos defendiendo a un hombre que ya fue condenado hace
sesenta días. Porque este país está judicializado…

-En el caso de Conzi, ¿le parece que no hay motivo?
-Lo que queremos es un proceso con todas las garantías. Nada más.

Más tarde, su otro abogado defensor, Fernando Burlando, le tendió a GENTE una
versión (previsiblemente, algo idílica) acerca de Conzi: "Me dijo 'Perdoname,
Fernando… Cometí un error, pero ahora me siento aliviado. No soportaba ser
buscado por todo el mundo'. Me pidió una Biblia, dos rosarios y un medallón de
bronce con la imagen del Sagrado Corazón, lapiceras y un cuaderno. La detención
no nos sorprendió, porque en los últimos días habló con familiares y amigos casi
sin medirse. Yo hablé sólo una vez con él, cuando vino a mi estudio de La Plata,
y le dije que si quería ser arrestado tenía que mantener comunicaciones
telefónicas, y le aconsejé entregarse. Me dijo que había decidido no entregarse,
y ahora me pidió disculpas por haber hecho esa llamada
".

SE CORRE EL TELON. Ese mismo sábado, en una conferencia de prensa, el comisario
inspector René Jesús Derecho, jefe del Departamento de Análisis Delictivos de la
policía de la Provincia de Buenos Aires, sin dar demasiados detalles, dijo: "La
captura se logró gracias a la colaboración de la SIDE, la Policía Federal y la
Bonaerense"
. Un evidente paraguas protector contra ciertos comentarios -en su
mayoría, publicados- que acusaban a algún sector (o agente) de la SIDE de
proteger a Conzi en su larga fuga. Para entonces, más allá de la reticencia del
comisario inspector, ya era vox populi que la caída de Conzi empezó a partir del
6 de febrero merced a la triangulación, por el sistema VAIC, de casi 100 mil
llamadas y 320 números telefónicos, y que la soga al cuello fue un llamado a
Conzi de Antonio Tony Papasidero, un amigo suyo, que duró 26 minutos y premitió
detectar la zona de procedencia. Después, con sigilo y a lo largo de varios
días, Conzi fue seguido, filmado y fotografiado de frente y de perfil, en la
calle y en la puerta del departamento que alquilaba, hasta la decisiva noche del
viernes, cuando su falsa identidad de Ignacio Martínez no fue otra cosa que un
salvavidas de plomo. A la una de la tarde del sábado, siempre entre el tumulto
de los periodistas y los curiosos -muchos le gritaron "¡Asesino!"-, Conzi volvió
a su celda, y cinco minutos antes de las ocho de la mañana del domingo emprendió
un viaje con sabor a principio del fin: a bordo de un Peugeot 405 azul con
vidrios polarizados, y seguido por una camioneta Pathfinder blanca de apoyo,
rumbo a Buenos Aires. A la hora de la verdad.

DIAS SIN HUELLA. Desde el 6 de febrero hasta el 2 de marzo, Conzi se movió sin
parar entre Mar del Plata, Lezama y Miramar. Pero el 2, posiblemente agotado (¿y
posiblemente seguro de su impunidad?), habló con Santiago Lodato (60), portero
del edificio de cuatro pisos de Alberti 67, le pagó plata en mano los mil pesos
de alquiler que Lodato le pidió por el departamento del 3º A (semipiso, living
comedor, dos dormitorios, dos baños, cocina y balcón a la calle) luego de
tranquilizarlo con un "No se preocupe, casi todos los que viven aquí son
evangelistas, es un lugar muy sereno"
. Armar el rompecabezas de sus pasos no fue
fácil, pero según muchos testigos consultados por GENTE, sus días sin huella
fueron así: tomó café en El Torreón del Monje, es posible que haya recalado en
la famosa confitería Boston de Urquiza y el boulevard Peralta Ramos, llevaba su
ropa al lavadero Bahía (Urquiza entre Gascón y Peralta Ramos), y según María,
una de las empleadas, "dejaba su paquete, venía a buscarlo al otro día, y pagaba
en efectivo
".

Elsa (47), vendedora del drugstore de Alberti 49, a veinte metros del edificio
en que vivía Conzi, todavía no puede creer que "ese señor tan educado, tan
atento, de pelo largo y ojos muy claros, que venía a comprar día por medio, sea
el acusado de matar al chico Schenone
". Recuerda, además, que "andaba con un
gorrito tipo Piluso, shorts color caqui, una remera, y compraba dos yogures
enteros, cereales azucarados, queso, pan lactal y cigarrillos cortos… Era tan
educado, ¡que hasta me pedía permiso para abrir la heladera!"
. No menos preciso
es Oscar (49), portero del edificio de Alberti 49: "Yo lo veía correr a la
tardecita, sin peluca y con bermudas verde oliva
". Lucía Georgetti (62), docente
jubilada, que fue vecina de Conzi, recuerda: "Llegó el 2 de marzo, en un auto
rojo, creo que un Rover, acompañado por una rubia muy bonita, y dijo que venían
de Córdoba y que se quedarían más o menos un mes. Como hacía mucho calor y los
vi muy cansados, les ofrecí algo de tomar… La chica se quedó cuatro o cinco
días, nada más. Creí que estaban de luna de miel, porque casi no salían del
departamento. Lo único que me llamó la atención fue la cantidad de veces que
sonaba el teléfono, y que en lugar de valijas, como la mayoría de los turistas,
tenían cajas…
".

LA SOMBRA DE LA SIDE. Aquí comienza la otra historia. La que se jugó en la
vereda opuesta a la de Conzi y culminó con su caída. En la primera semana de
febrero, el fiscal de San Isidro Mario Kohan le pidió colaboración a la SIDE
para encontrar al prófugo Conzi. Su jefe máximo, Miguel Angel Toma, luego de
evaluar "los daños que, en términos de impunidad, el caso le generaba a la
ciudadanía
" (según le dijo a GENTE una fuente inobjetable), apretó los timbres
puntuales y dio la orden clave: "Encontrar a Conzi y colaborar con su captura".
De inmediato comenzó a trabajar un grupo especial del sector de
Contrainteligencia y puso su proa hacia tres objetivos: análisis de escuchas
telefónicas logradas en la intervención de líneas ordenadas por la Justicia,
vigilancia y seguimiento de la familia y los amigos de Conzi, e identificación y
localización geográfica de sus teléfonos celulares.

Luego de seguir varias pistas falsas -una de ellas los llevó a la provincia de
Corrientes-, los agentes tuvieron el preludio de su Día D el 25 de febrero,
cuando Tony Papasidero llamó dos veces desde un teléfono público a un celular
que, bajo la lupa de un sofisticado chequeo cibernético, cantó "Mar del Plata".
De inmediato, diez agentes especiales armados con equipos de rastreo partieron
para allá. Segundo indicio: el hombre al que llamó Papasidero quería -según
señalaba la escucha telefónica- alquilar un departamento en Bolívar al 1300.
Paso siguiente: vigilancia en el lugar, con respuesta el 13 de marzo, cuando
"una pareja llegó al lugar, y el hombre, de pelo largo, bermudas y buzo azul con
vivos blancos, aunque no se parecía al Conzi de las fotos ya públicas, tenía su
misma estructura física"
, según le dijo a GENTE una fuente muy cercana a la
investigación. Cuarto paso: seguimiento del hombre a sol y a sombra (fue a un
locutorio, al supermercado Toledo -Colón y Sarmiento-, y al departamento que
alquilaba en Alberti 67), y primer error grave del prófugo: atendió el teléfono
y dijo:

-Hola, habla Hora… Habla Ignacio.

El trunco Hora…, obviamente Horacio, hizo saltar el resorte de la trampa. Y en
la noche del viernes 14, cuando les mostró a los policías un DNI y un registro
de conductor burdamente adulterados (en el documento de identidad, la foto
estaba pegada sobre la huella digital), ambos a nombre de Ignacio Martínez
(amigo y miembro de dos empresas vinculadas a los Conzi: Eatin Loin y Palms
Avenue), la trampa se cerró del todo.

Pero esta historia continuará…

por Alfredo Serra y Alejandro Sangenis
investigación: Alejandro Barbieri (Mar del Plata) y Darío Ríos
fotos: Matías Campaya y Diego Soldini

Dios los va a condenar", desafió Horacio Conzi -con un misticismo poco creíble- cuando fue trasladado por miembros de la Policía Federal a la cárcel del juzgado marplatense. "Me hicieron una cama espectacular", gritó al entrar al patrullero.">

"Dios los va a condenar", desafió Horacio Conzi -con un misticismo poco creíble- cuando fue trasladado por miembros de la Policía Federal a la cárcel del juzgado marplatense. "Me hicieron una cama espectacular", gritó al entrar al patrullero.

Una foto familiar de Horacio y Hugo en los buenos tiempos, durante un partido de golf.

Una foto familiar de Horacio y Hugo en los buenos tiempos, durante un partido de golf.

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